Las vidas rotas de la tragedia de Adamuz
Agustín, Julio, María, David, los Zamorano-Álvarez…: las vidas truncadas por la tragedia de Adamuz
Un Alvia, abarrotado de onubenses que habían acudido a opositar a Madrid y de familias, y un Iryo, que había salido de Málaga, protagonizan uno de los peores accidentes ferroviarios de España. En ellos viajaban 45 personas que se dejaron la vida. Estas son algunas de sus historias
Cada uno con su propia historia. Todos ellos montaron en un Iryo en Málaga o en un Alvia en Madrid, pero no pudieron alcanzar su destino. Ilusiones, preocupaciones, pensamientos y, lo que más duele, toda una vida aún por delante que se quedó por el camino, concretamente a la altura de Adamuz (Córdoba).
Aquella fatídica noche de domingo fallecieron, hasta el momento, 45 personas que viajaban en algunos de los dos trenes siniestrados, en lo que constituye uno de los peores accidentes ferroviarios de la historia reciente de nuestro país. Estos son algunos de ellos:
El matrimonio de periodistas de Huelva
Óscar Toro y María Clauss
Óscar y María, un matrimonio apasionado de la comunicación. Él, periodista. Ella, fotógrafa. Ambos muy queridos y respetados en el sector de Huelva. Siempre vinculados y comprometidos con causas solidarias y de cooperación internacional, a la que dedicaron buena parte de sus esfuerzos. Óscar creó en 2016 la Asociación Invisible, con la finalidad de utilizar la comunicación y la información como vehículo para la transformación social.
La Diputación de Huelva había confiado en ellos la misión de entregar a Felipe VI un regalo conmemorativo del centenario del vuelo del Plus Ultra desde Palos de la Frontera. Se trataba de fotografías históricas de antepasados del monarca en visitas anteriores a Huelva, recopiladas para la ocasión. Tras la catástrofe, el Ayuntamiento onubense ha aplazado los actos conmemorativos de dicho centenario, que incluían la visita del monarca.
El joven maquinista del Alvia
Pablo Barrio
Pablo fue una de las primeras víctimas confirmadas de la tragedia. Ya en las primeras horas transcurridas desde la colisión se supo que el maquinista del Alvia, el tren que conducía cuando impactó contra el Iryo descarrilado, había perdido la vida. Era este chaval de 28 años y vecino de Alcorcón. A él le quedaban «diez minutos mal contados» para bajarse en Córdoba y ser relevado por un compañero.
Tras el choque, fuentes de Renfe explican que desde la compañía intentaron contactar con el conductor durante cerca de media hora, pero sin éxito. Cuando los equipos de emergencia accedieron a la zona, hallaron su cuerpo sin vida en las inmediaciones del tren.
Ingeniero informático por la Universidad Carlos III de Madrid, había pasado por el centro de Adif especializado en simulación y conducción antes de incorporarse a Renfe. Su madre se encontraba de viaje en Egipto cuando ocurrió el accidente.
El tripulante que esquivó la tragedia de Angrois
Agustín Fadón
Agustín Fadón esquivó, como tripulante de tren, la famosa y tristemente recordada tragedia de Angrois. Aquel día, hace ya 13 años, se salvó del accidente ocurrido en las inmediaciones de Santiago de Compostela, al cambiar el turno con un compañero. Sin embargo, esta vez no pudo evitar su destino.
Este empleado de cafetería de 39 años viajaba en el Alvia en el momento en el que colisionó con el convoy de Iryo que había descarrilado. La indignación de su familia, reclamando información durante tres días, es la voz de las víctimas. «Que rueden las cabezas que tengan que rodar», exclamó su hermana.
La familia que volvía de un fin de semana en Madrid
Pepe Zamorano, Cristina Álvarez, Pepe Zamorano hijo y Félix Zamorano
Era un finde familiar en la capital de España para disfrutar, entre otras cosas, de los regalos de Reyes. Para Pepe, el hijo, que fue acompañado de su primo, Félix, conocer el Santiago Bernabéu. Para Cristina, la hija menor, el musical 'El Rey León'. Todo ello con la compañía de sus padres, los Zamorano-Álvarez, residentes en Aljaraque, y muy arraigados con Punta Umbría, donde la madre, Cristina, regentaba una tienda de moda infantil. La única sobreviviente de la catástrofe fue la más pequeña, de seis años, que milagrosamente salió ilesa. Fue encontrada por la Guardia Civil mientras deambulaba sola en la noche. La localidad onubense en la que vivían les ha despedido con gran dolor en un multitudinario funeral.
Un referente del deporte onubense
David Cordón
Enfermero, sindicalista, referente del fútbol playa, donde fue internacional y padre de un prometedor lateral que pese a su corta edad ya saborea las mieles del éxito en Primera División. David Cordón fue bandera de Huelva sobre la arena con la Selección Española y un hombre muy querido en el hospital Juan Ramón Jiménez por sus compañeros. Ahora, era testigo del momento dulce de su hijo, conocido en el mundo del fútbol como Davinchi, que a sus 19 años se había hecho un hueco en el Getafe. Precisamente su padre regresaba de Madrid después de haber visto al conjunto madrileño en su último partido de Liga disputado el pasado fin de semana.
Las amigas y paisanas del cantante Manuel Carrasco
Ana Martín Sosa y Pepi Sosa
Naturales de Isla Cristina, Pepi de 53 años, había acompañado a su hija Ana, de 28, a las oposiciones de Ayudante de Instituciones Penitenciarias. Formaban parte de una familia toda ella muy ligada al Carnaval y muy conocida en el municipio. «¡Dios mío! Me acabo de enterar que la Pepi y la Ana, a las que conozco de siempre, de mi pueblo Isla Cristina, están entre las víctimas de este horror de accidente», acertaría a decir el cantante Manuel Carrasco cuando se confirmó su fallecimiento. «Qué injusta puede ser la vida. Cuánto dolor se está llevando mi Huelva y mi tierra, Andalucía», añadió.
El preparador que acompañó a sus alumnos
Ricardo Chamorro
Funcionario de prisiones de 57 años, era también preparador de oposiciones para ese cuerpo y como tal, acompañó junto a Andrés Gallardo a varios de sus alumnos al examen al que se presentaron aquel domingo en la Universidad Complutense de Madrid para calmar sus nervios, lo que ilustra un carácter que todo el mundo que le llora, destaca. Casado y con hijos, estuvieron día y noche buscándolo hasta que se confirmó la peor de las noticias.
El boliviano que cuidada a los ancianos
Víctor Luis Terán
Boliviano de 52 años, regresaba a Huelva en el Alvia siniestrado porque en la capital onubense trabajaba cuidando a las personas de la tercera edad. Su pareja, Osiris, una mujer nicaragüense, optó a última hora por otro medio de transporte «porque le cambiaron el vuelo a última hora». «Teníamos mil proyectos por delante, esperanza, ilusiones, incluso pasajes para viajar juntos en septiembre... No encuentro otra palabra que decir que él no ha muerto, me lo han arrebatado y me lo han matado», lamentaba ante los medios.
El brillante estudiante y cardiólogo
Jesús Saldaña
Malagueño de 30 años. Un estudiante brillante, que accedió a la carrera de Medicina gracias a un 13,81 sobre 14 en la selectividad. Actualmente, ejercía como cardiólogo en el Hospital La Paz de Madrid tras terminar su residencia en 2025. Viajaba de vuelta a la capital española en uno de los últimos vagones del Iryo que había tomado en su Málaga natal.
Todo Alpedrete la llora
María Eugenia Gallego
La ‘Geni’, como se la conocía en todo Alpedrete, una localidad serrana de Madrid, era muy conocida allí tras haber regentado un supermercado, al igual que su marido, Pablo, actual propietario de un bar. Había pasado el fin de semana con su hija Irene, residente en Tarifa, y reservado asiento en el Iryo que salió de Málaga, exactamente en el coche 8.
La joven profesora de inglés
Miriam del Rosario Alberico Larios
Natural de Lepe, su rostro empezó a mostrarse por todas las redes sociales la misma noche de aquel fatídico domingo, al hilo de las primeras noticias del accidente. Viajaba sola en el Alvia. Había pasado el fin de semana con su novio en Madrid y regresaba a su casa, donde ejercía como profesora de inglés. Tenía tan solo 27 años.
La madre que acompañó a su hija al examen
Antonia Garrido
Vecina de la barriada de Verdeluz en Huelva, donde trabajaba de auxiliar de ayuda a domicilio. Madre de tres hijos, acompañó a una de ellas a Madrid para hacer el examen para Instituciones Penitenciarias que tantos onubenses llevó a la capital aquel domingo. La prensa local confirmaría posteriormente que su hija se había salvado y se encontraba fuera de peligro.
Cofrade y motero
José María Martín
El fallecimiento de José María ha dejado a Gibraleón, su localidad, sumida en la tristeza. Cofrade y motero, era costalero de la Hermandad Servita Santo Entierro Gibraleón, que lo calificó de un «joven de fe y gran devoción por Nuestra Señora y Madre de los Dolores». Amante de las motos, había ido con su novia a Madrid a pasar el fin de semana.
Nadie en Lepe le recuerda sin sonreír
Andrés Gallardo Vaz
Junto a Ricardo Chamorro, Andrés (51 años) acompañó a sus alumnos a las pruebas opositoras que se celebraron el domingo en la capital. Era funcionario de prisiones y profesor de su propia academia. Natural de Lepe, nadie allí le recuerda sin sonreír. Hoy, su localidad le llora.
JulioSon, el apasionado del baile
Julio Rodríguez Gómez
Natural de León, Julio, de 52 años, era un apasionado del baile latino, de ahí que se ganara el cariñoso apelativo de ‘JulioSon’. Su otra gran pasión era la bicicleta. Durante más de dos décadas trabajó como DJ y promotor de eventos. Regresaba a Huelva en el Alvia para recoger su equipo de sonido con el que recorría media España.
La abuela que se fue haciendo felices a sus nietos
Natividad de la Torre
Natividad de la Torre (79 años) vivía entregada a sus nietos. Tras vender un pequeño terreno, planeó con esos ahorros un plan inmejorable: llevarse a Carlota (10 años), Fidel (12) y Guillermo (9) a Madrid para ver el musical de El Rey León. Su familia prefiere quedarse precisamente con ese recuerdo, el de que Natividad se fue haciendo felices a todos ellos. Tras el accidente, Carlota fue operada del fémur, Fidel también tiene la pierna escayolada, y Guillermo sufrió heridas en la cabeza. Afortunadamente, ellos han sobrevivido.
Otros muchos que sobrevivieron –en el listado provisional figuraban más de 500 personas entre ambos trenes–, bien ilesos, bien con secuelas físicas, no podrán olvidar tampoco la noche del 18 de enero de 2026. La historia de su vida queda ligada también a la tragedia de Adamuz, y con ese duro recuerdo y esa traumática vivencia, deberán seguir hacia adelante. Qué duda cabe de que lo conseguirán.