Imagen de archivo de un comedor escolar de Almería
Andalucía
El menú halal de Sánchez 'llega' al Parlamento andaluz tras su imposición en la vecina Ceuta
Vox registra una iniciativa para que se rechace su implantación en colegios y hospitales «por ser contrario a nuestras tradiciones, usos y costumbres»
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha sacado a audiencia pública un proyecto de real decreto para «fomentar una alimentación saludable» en centros públicos y en aquellos privados para personas dependientes o con necesidades especiales. Aunque en primera instancia parece que la premisa del Gobierno es únicamente velar por la salud alimentaria de los usuarios, el borrador incluye la obligación de que todos los comedores escolares y hospitales públicos tengan menú halal.
El concepto halal se refiere a los alimentos permitidos por la ley islámica. Por supuesto, este menú no incluye la carne de cerdo y sus derivados, cuyo consumo está estrictamente prohibido (haram) por el islam, ya que el Corán considera al cerdo un animal impuro. El Gobierno de Pedro Sánchez quiere «garantizar menús que respeten la diversidad cultural y religiosa (halal, vegetarianos) como estrategia de convivencia».
Ante este proyecto gubernamental, Vox ha lanzado una ofensiva en los parlamentos autonómicos para que se rechace «la implantación del menú halal en cualquier centro público por ser contrario a nuestras tradiciones, usos y costumbres». En Andalucía, donde habrá elecciones en los próximos meses, los de Santiago Abascal han registrado una proposición no de ley (PNL) firmada por Manuel Gavira, su portavoz y próximo candidato a la Presidencia de la Junta.
«Lo que el Gobierno de Pedro Sánchez pretende disfrazar de tolerancia no es más que otro paso más hacia la imposición del multiculturalismo que tan nefastos resultados ha tenido a lo largo de toda Europa», según Vox, que también quiere que el Parlamento de Andalucía manifieste la necesidad de «promover activamente la gastronomía y carnicería tradicionales españolas frente a la expansión de sellos extranjeros como el halal».
Los de Abascal defienden asimismo la premisa de que «los extranjeros que han venido a España tienen la obligación de respetar y adaptarse a la cultura y las tradiciones del país que con tanta generosidad los ha acogido; y en ningún caso debe contemplarse como opción que sea el país de acogida el que tenga que adaptarse a las costumbres de los extranjeros».
Según consta en los requisitos nutricionales del borrador del proyecto, los menús deben «respetar la diversidad ética, cultural o religiosa […], permitiendo opciones 100 % vegetales (menús veganos), sin gluten, halal, sin lactosa o adaptados a otras necesidades específicas, sin sobrecoste para el usuario (tanto en menús como en cafeterías)».
Vox defiende que los extranjeros deben adaptarse y respetar los usos y costumbres del país que los acoge
En los colegios de la vecina Ceuta ya se ha impuesto el menú halal. El Ministerio de Educación adjudicó un contrato de suministro de productos crudos y elaborados para los menús de seis centros educativos de la ciudad autónoma de cara al presente curso escolar. La empresa adjudicataria confecciona los menús teniendo en cuenta que «no se utilizará carne de cerdo», un requisito que se aplica también a niños no musulmanes.
Por ello, Vox alerta en su iniciativa de que «lo que hoy viene disfrazado de tolerancia y como una opción más mañana puede convertirse en opción única, como ya hemos visto en algunos centros escolares de ciudades españolas como Ceuta».
Los de Abascal quieren, por último, que el Parlamento rechace «expresamente la imposición de prácticas foráneas ajenas a nuestros usos y costumbres, especialmente todas las relacionadas con el islamismo que amenaza la convivencia y la seguridad de los españoles, con especial mención a los derechos de las mujeres españoles».
Esta PNL se debatirá en pleno y en paralelo a la discusión nacional sobre la prohibición del burka y el nicab en edificios públicos, todo ello relacionado con el tema del islamismo y la inmigración, tan presente en puntos de Andalucía como Almería. Su aprobación dependerá –como toda iniciativa– del PP, que tiene mayoría absoluta en el Parlamento andaluz.