Ciudad de Málaga, España
Málaga se queda fuera de la carrera por convertirse en la sede de la Autoridad Aduanera Europea
Finalmente Lille (Francia) ha sido la elegida para albergar la sede de la institución europea
Es cierto que Málaga nunca se ha encontrado como favorita para convertirse en la próxima sede de la Autoridad Portuaria europea, que siempre ha sido la ciudad francesa de Lille, pero tampoco estaba entre las descartadas.
Sin embargo, no ha podido ser. La ciudad andaluza ha quedado fuera de la pugna por hacerse por una institución europea que, cada vez más, va a ganar gran peso en los próximos años por el incremento de intercambios comerciales europeos.
Este miércoles, el Parlamento y el Consejo Europeo tenían que elegir a dos ciudades entre las nueve candidatas para hacerse con la sede. Y ambas instituciones han coincidido en dos, Lille y Roma. Así que el debate conjunto y posterior votación se ha disputado entre las dos ciudades y, finalmente, ha sido la francesa, que partía como favorita, quien se ha llevado la sede de la institución europea.
Las otras candidatas fueron Lieja (Bélgica) Zagreb (Croacia), La Haya (Países Bajos), Oporto (Portugal), Varsovia (Polonia) y Bucarest (Budapest).
La candidatura de Málaga fue defendida el pasado mes de enero por la todavía vicepresidenta del Gobierno y próxima candidata por parte del PSOE a presidir la Junta de Andalucía, María Jesús Montero. Allí explicó las ventajas de Málaga como puerta europea del Mediterráneo. Pero no debió de ser lo suficientemente convincente para que los miembros del jurado del Consejo y del Parlamento apostaran por la ciudad andaluza.
Esta agencia de nueva creación tendrá como labor coordinar la acción aduanera y «apoyar las actividades de las autoridades aduaneras nacionales de manera coherente en toda la UE», parte clave de las iniciativas para la gran reforma de las aduanas comunitarias que está a punto de concluirse tras varios años de negociaciones.
El objetivo de la reforma es que la Unión Europea esté mejor preparada para hacer frente a la importante presión derivada del aumento de los flujos comerciales, los sistemas nacionales fragmentados, el rápido aumento del comercio electrónico y las realidades geopolíticas en evolución, ha explicado el Consejo en un comunicado.