El acelerador de partículas en Granada pretende imitar la obtención de energía de las estrellas
Granada acelera su proyecto para «embotellar estrellas» y liderar la energía del futuro
El acelerador IFMIF-Dones entra en una fase clave este verano y refuerza el papel de la provincia en la carrera por la fusión nuclear
Granada vuelve a situarse en el centro de uno de los proyectos científicos más ambiciosos de Europa. El acelerador de partículas IFMIF-Dones, una infraestructura llamada a reproducir en la Tierra las condiciones de una estrella, encara ahora una fase decisiva que marca un nuevo impulso a una iniciativa que va mucho más allá de unas simples obras.
El objetivo de este proyecto no es generar energía directamente, sino algo aún más complejo: simular las condiciones extremas que se producen en el interior de las estrellas para comprobar qué materiales serán capaces de soportarlas en el futuro.
En otras palabras, se trata de avanzar en la tecnología necesaria para hacer viable la energía de fusión, considerada una fuente limpia, prácticamente inagotable y sin emisiones contaminantes.
Una infraestructura única
El IFMIF-Dones, que se construye en Escúzar, está considerado una instalación «única en el mundo» por su capacidad para reproducir el flujo de neutrones que se genera en un reactor de fusión.
Esa radiación permitirá testar materiales clave para el desarrollo de futuras centrales energéticas basadas en fusión, el siguiente gran salto tras las energías renovables.
Este proyecto forma parte de la hoja de ruta europea junto a otras grandes infraestructuras como ITER en Francia, dentro de una estrategia internacional para lograr una nueva forma de producir energía más estable y sostenible.
Granada, por la energía del futuro
Más allá de su dimensión científica, el acelerador representa un cambio de escala para Granada. La provincia pasa de ser un territorio tradicionalmente vinculado al turismo o la agricultura a posicionarse como un nodo clave en la investigación energética internacional.
La inversión prevista, que ronda los 700 millones de euros, y la participación de países como Japón, Italia o Croacia reflejan el alcance global de una infraestructura que también está generando oportunidades para empresas y centros de investigación.
Además, el proyecto no es un concepto teórico. Ya hay avances visibles y una planificación clara que apunta a su puesta en marcha a finales de la década, con el objetivo de obtener resultados científicos relevantes en los años posteriores.
Más que una obra, un cambio de modelo
El inicio de nuevas fases de construcción este verano no es solo un paso técnico, sino la confirmación de que el proyecto avanza hacia su consolidación definitiva. Pero el verdadero significado del IFMIF-Dones va más allá del calendario.
Granada no solo construye un acelerador de partículas. Construye una infraestructura pensada para resolver uno de los grandes retos del siglo XXI: cómo producir energía limpia, estable y a gran escala.
Ese es el verdadero alcance del proyecto. No se trata solo de levantar instalaciones, sino de acercarse, paso a paso, a la posibilidad de replicar en la Tierra la energía de una estrella.