Antonio Maillo (IU), junto a Pablo Bustinduy, Mónica García, y Ernest Urtasun
Elecciones Andalucía 2026
Para la izquierda radical, Andalucía «no soportaría un tercer mandato» de Moreno
La extrema izquierda (Por Andalucía) se reúne en Sevilla para frenar al PP andaluz el 17M, con Sumar, IU, Más Madrid y Comunes
El Cartuja Center Cite se quedó pequeño este domingo. El motivo no era otro que la visita de tres ministros del Gobierno central para arropar a Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía a la Junta. Bajo el lema ‘Un paso al frente. Por Andalucía’, la plana mayor de Sumar, IU, Más Madrid y Comuns se desplazó hasta la capital hispalense con un objetivo claro: intentar frenar la sangría de votos hacia la derecha y plantar cara a Juanma Moreno.
Para arropar a Maíllo llegaron los pesos pesados de la izquierda más radical del país. Allí estaban los ministros Pablo Bustinduy, Mónica García y Ernest Urtasun, los tres flanqueando al candidato.
«Quitarle la sonrisa a Moreno»
El ambiente fue todo lo contrario a la solemnidad. Inma Nieto, portavoz de Por Andalucía en el Parlamento, fue la encargada de romper el hielo. Y lo hizo sin medias tintas. «Hay que quitarle esa insoportable sonrisilla a Moreno Bonilla cuando se vaya de San Telmo», espetó ante un público que respondió con aplausos. La política defendió que esta «coalición mestiza» es la única herramienta útil para la clase trabajadora.
El discurso de fondo pronto se llenó de ataques contra la gestión de Juanma Moreno, avalada tanto en las urnas como en las encuestas. Los intervinientes centraron sus cometidas por cómo el gobierno andaluz administra los servicios públicos. La sanidad y la educación se llevaron la peor parte. Los ministros coincidieron en un diagnóstico: Moreno promete moderación, pero aplica recortes. «Es un lobo con piel de cordero», llegó a decir Urtasun, comparando al presidente andaluz con el personaje de la fábula.
La promesa de la «esperanza»
Mónica García tomó el relevo con un tono más optimista, pero igual de contundente. «Hay que quitarse el pesimismo y los complejos», pidió la ministra de Sanidad. «Venimos a transformar, no a mirarnos el ombligo». Su mensaje buscaba movilizar a los indecisos. Les recordó que la izquierda tiene los mejores valores: solidaridad, igualdad y paz. Para ello, leyó los nombres de las víctimas de violencia de género.
El momento más esperado llegó con Antonio Maíllo. El candidato no quiso mirar a las encuestas. Prefiere fijarse en lo que pasa en la calle. «Vamos a hacer en mayo de 2026 un julio del 2023», proclamó, en alusión a la remontada electoral que llevó a Sumar al Gobierno. «No somos gente que nos miremos al ombligo», añadió, presumiendo de la unión alcanzada con Podemos, aunque en esta cita no estuvieran presentes físicamente.
Maíllo fue más allá en su crítica al Ejecutivo autonómico. «Andalucía no aguanta un tercer mandato del PP», sentenció. El candidato vinculó directamente a Moreno con la «privatización» encubierta de la sanidad y el auge de las universidades privadas. Según su relato, la Junta ha normalizado que las familias tengan que pagar por formarse. «Es un drama», insistió.
La ausencia de Podemos en el escenario fue lo más comentado entre bastidores. La formación morada se integró en la coalición a última hora, justo antes del cierre del plazo. Fuentes cercanas al partido admiten que no fue fácil, pero que primó «la necesidad de unidad» para no regalar votos a la derecha. Este lunes, su coordinadora Raquel Martínez presentará a Maíllo en un foro económico para seguir escenificando el acercamiento.
Lo que ocurrió en la Cartuja fue, en realidad, un movimiento de refundación de Sumar. La cita estaba originalmente prevista para Barcelona, pero el adelanto electoral la desvió a Sevilla. Los organizadores saben que el tiempo apremia. Queda apenas un mes para las elecciones. Y aunque las encuestas dan una ventaja abrumadora al PP, en Por Andalucía insisten en que «la partida acaba de empezar».