El presidente de la Junta, Juanma Moreno, durante la presentación de las candidaturas del PP para las elecciones del 17 de mayo
Elecciones Andalucía 2026
Juanma Moreno, el 'yerno perfecto' que convirtió su imagen «educada» en mayoría absoluta
El candidato popular despierta simpatías más allá de su partido con su cercanía y suaves modales, logrando seducir a no pocos socialistas
«Casado, padre de 3 hijos y enamorado de Andalucía». Así se presenta en redes sociales Juan Manuel Moreno Bonilla (Barcelona, 1970), Juanma para los amigos. Son elementos que le sirven para transmitir cercanía hacia los votantes, en consonancia con la imagen que se ha labrado desde que llegó al Palacio de San Telmo. Tanto es así que el PP ha diseñado una campaña basada en la 'marca Juanma' de cara a las elecciones del próximo 17 de mayo.
Su imagen pública ha sido descrita como la del 'yerno perfecto'; un político afable, cercano y de suaves modales que encarna una derecha «moderada», adjetivo con el que él mismo describe su forma de gobernar. Sin embargo, la candidata socialista, María Jesús Montero, haciendo suya una frase de una portavoz de Izquierda Unida, afirma que es «educado, no moderado». Para desmontar esa imagen de cercanía, toda la oposición lo llama por sus dos apellidos, Moreno Bonilla.
Son, en ambos casos, estrategias de comunicación política, más allá de lo que a cada uno le pueda parecer Juanma Moreno, que despierta simpatías más allá del Partido Popular, organización a la que pertenece aunque mucha gente no lo asocie con sus siglas. Esta posición le ha permitido presentarse como líder autónomo, capaz de defender los intereses de Andalucía sin estridencias y por encima de su filiación política. Así alcanzó la mayoría absoluta en 2022.
María Jesús Montero afirma que Juanma Moreno es «educado, no moderado»
El éxito electoral de esta estrategia ha reforzado su perfil de barón dentro del PP. Hay quien lo considera el sucesor natural de Feijóo al frente del partido. Quién se lo iba a decir a Moreno antes de las elecciones andaluzas de 2018, cuando ya preparaban su relevo ante un nuevo fracaso en las urnas. De hecho, se hubiera producido por deméritos propios, con el peor resultado de la historia del PP en Andalucía; pero le daban los números junto con Ciudadanos y Vox.
Así las cosas, Juanma Moreno tuvo que llegar a dos acuerdos para ser investido presidente de la Junta de Andalucía: el primero, con Ciudadanos, para gobernar en coalición, y el segundo, con Vox, para que facilitase su investidura, que tuvo lugar el 16 de enero de 2019. El PSOE, en vista de que perdía el poder tras cuatro décadas de hegemonía, fletó hasta 15 autobuses para rodear el Parlamento, mientras Pablo Iglesias activaba por primera vez su «alerta antifascista».
En este clima de tensión se convirtió en el primer presidente no socialista de la autonomía andaluza. Moreno realizó entonces una labor pedagógica para convencer a los andaluces de que no había que temer al 'cambio'. Así logró seducir a no pocos socialistas. También ayudó el estado en que quedó el PSOE, sumido en una crisis de la que no ha salido ni se espera que lo haga, a tenor de las encuestas, que sitúan al PP al borde de una nueva mayoría absoluta.
Durante su mandato inicial cambió la imagen de Andalucía, dejando atrás esa percepción de tierra de subsidios, corrupción y nepotismo. Ahora es vista como una región más moderna, emprendedora, atractiva a la inversión extranjera, donde se crea empleo y que compite con Madrid y Cataluña. Esa percepción existe y es refrendada por los datos en menor o mayor medida, aunque todavía queda mucho por hacer, como el propio Moreno reconoce.
De hecho, en su segundo mandato, la sanidad se ha convertido en la principal preocupación de los andaluces. En este ámbito, precisamente, ha vivido Moreno la mayor crisis en sus siete años de gobierno: los errores en el cribado del cáncer de mama. Este escándalo, que salió a la luz a finales del pasado mes de septiembre, se llevó por delante a una consejera de Salud y varios altos cargos del SAS, toda vez que afecta a 2.317 mujeres, según datos del Gobierno autonómico.
En los últimos meses, con el inicio del año electoral, Juanma Moreno ha vivido las inundaciones y la tragedia ferroviaria de Adamuz. Estuvo en la zona cero pocas horas después del accidente, en el que perdieron la vida 46 personas y hubo cientos de heridos. Ese recuerdo le hizo romper a llorar durante su discurso en la gala del Día de Andalucía y le hace ir al psicólogo, como confesó en el programa de El Hormiguero.
Un líder conocido y reconocido
En esa entrevista, Juanma Moreno también contó que, durante la campaña de 2018, estaba tomando un café en un bar y escuchó a tres señores hablar sobre él sin percatarse de su presencia. «Al Moreno este no lo conoce nadie, no va a ganar en la vida», dijo uno de ellos. Fue entonces cuando se acercó a ellos, quienes, ya de frente, le dieron «pocas posibilidades» de ganar. Finalmente, aunque no logró la victoria, llegó a San Telmo.
Lejos quedan ya esos tiempos en los que era un desconocido en Andalucía. Después de siete años como presidente de la Junta, este malagueño nacido en Barcelona es el candidato más conocido por los andaluces, según el último barómetro del Centra, que sitúa su grado de conocimiento en el 94,9 %. También es el segundo mejor valorado, con 5,46 puntos sobre 10; solo por detrás del candidato de Adelante, José Ignacio García (5,56), quien, no obstante, es el menos conocido (15,4 %).
A muchos les sorprende el tirón de Juanma Moreno, pero no a su entorno, donde siempre lo vieron como un líder, desde aquellos tiempos como presidente nacional de Nuevas Generaciones; pasando por el Ayuntamiento de Málaga, el Congreso de los Diputados e incluso el Gobierno de España, donde ejerció como secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad con Rajoy en la Moncloa, hasta llegar a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Eso lo ha conseguido con un carácter pacífico y un verbo integrador y convincente.