El Metro de Granada transporta habitualmente a más de 60.000 usuarios diarios y supera los 80.000 en jornadas de máxima demanda
La huelga del Metro de Granada arranca con largas esperas y trenes llenos en plena campaña andaluza
Los trabajadores inician los paros parciales mientras denuncian peores condiciones que en Sevilla y Málaga
La huelga del Metro de Granada ya está en marcha y comienza dejando una imagen que miles de usuarios han empezado a notar desde primera hora: andenes llenos, convoyes más saturados y esperas que en algunos momentos rozan los quince minutos en plena hora punta.
Los paros parciales convocados por la plantilla afectan desde este lunes a varias franjas horarias de máxima demanda y se prolongarán hasta el jueves, antes de una jornada de huelga total prevista para el viernes 15 de mayo. El conflicto estalla además en plena campaña electoral andaluza, en un momento especialmente sensible para el Gobierno de Juanma Moreno y para la Junta, responsable última del metropolitano a través de la Agencia de Obra Pública.
Un servicio reducido con más demanda
Los servicios mínimos fijados en el 50% han alterado de forma notable el funcionamiento habitual del Metro, especialmente en los tramos horarios de entrada y salida del trabajo o de la universidad.
Las mayores complicaciones se concentran en estaciones como Recogidas, Universidad, Armilla o Albolote, donde el incremento del tiempo de espera ha provocado una mayor acumulación de pasajeros.
Desde la dirección del Metro se ha recomendado a los usuarios planificar sus desplazamientos con más tiempo de margen ante una semana marcada por las alteraciones en el servicio.
Las denuncias de la plantilla
El origen de la huelga se encuentra en el bloqueo de la negociación del nuevo convenio colectivo. Los trabajadores rechazaron por unanimidad la propuesta presentada por la empresa gestora, Avanza, al considerarla insuficiente.
La principal reivindicación es la equiparación salarial y laboral con los metros de Sevilla y Málaga. Según el comité de empresa, la plantilla granadina soporta una carga de trabajo especialmente elevada en uno de los trazados más complejos de Andalucía, con más de 50 cruces urbanos y una fuerte presión diaria de viajeros.
Además de las diferencias salariales, denuncian falta de personal, exceso de horas de conducción y dificultades para conciliar la vida laboral y personal.
Un conflicto que coincide en campaña
La huelga llega en un momento políticamente delicado. En plena recta final hacia las elecciones del 17-M, el conflicto en uno de los principales transportes públicos del área metropolitana coloca el foco sobre la gestión de la Junta y sobre la situación laboral de una plantilla que asegura sentirse «al límite».
Tras varias reuniones sin acuerdo, incluyendo encuentros en el Sercla y negociaciones maratonianas durante el fin de semana, las posturas siguen alejadas. Mientras la Junta pide «seguir negociando», los trabajadores mantienen la presión y ya preparan una manifestación por el centro de Granada para visibilizar sus reivindicaciones.
El conflicto amenaza así con prolongarse durante una semana clave para la movilidad en Granada y con convertir el Metro en uno de los focos de tensión de la campaña andaluza.