Juanma Moreno Bonilla

Juanma Moreno BonillaEl Debate

Elecciones Andalucía 2026 | Perfil  Juanma Moreno, a las puertas de la gloria

Ha puesto hoy el penúltimo clavo al ataúd político de Pedro Sánchez

Juan Manuel Moreno Bonilla (Barcelona, 56 años), aun sin mayoría absoluta y a las puertas de la gloria, ha puesto hoy el penúltimo clavo al ataúd político de Pedro Sánchez. Y hasta lo ha cantado en campaña: su video clip «kilómetro sur», a la que puso voz el mismo presidente, ensalzaba las esencias andaluzas con estilo indie-rock, pero sin meterse con nadie. Él defiende que, con miel, mejor que con hiel. Juanma, como gusta ser llamado, fue en 2018 el protagonista de uno de los vuelcos políticos más espectaculares de la última década: el dirigente de raíces malagueñas acabó con la hegemonía socialista que había durado 37 años en el Palacio de San Telmo. Tomó posesión como presidente andaluz por primera vez el 18 de enero de 2019, en coalición con Ciudadanos y con el apoyo de Vox, aniversario de la muerte de su padre, cuyo presagio terminó cumpliéndose: Juan Moreno Conejo, emigrante andaluz en Cataluña, no se cansaba de decir que «mira que me muero y el PSOE va a seguir mandando en Andalucía». Por poco no vivió la hazaña política que ansiaba. Su temprana muerte le privó de presenciar cómo la izquierda acabaría perdiendo el poder y, sobre todo, de disfrutar de la rúbrica que llevaría ese cambio: la de su hijo.

Ese hijo que siempre pensó, según confiesa, que llegaría a desbancar al PSOE -un auténtico régimen en una Andalucía sin alternancia-, aunque en su partido casi nadie creía en él. De hecho, accedió al poder con 26 raquíticos escaños, el guarismo más bajo del PP en su tierra. En enero de 2015, Mariano Rajoy -quien lo rescataría tras ser defenestrado por Cospedal- presentó al candidato en el Hotel Ritz de Madrid y le calificó como una «alternativa prometedora», aunque añadió «porque lo has querido tú». Palabras que generaron más de una sonrisa escéptica entre los asistentes a la puesta de largo. Juanma era uno de los llamados «sorayos», grupo de políticos del PP que se hallaban bajo la influencia de la exvicepresidenta Sáenz de Santamaría y que fueron ascendiendo peldaños en la estructura interna, en abierto enfrentamiento con la entonces secretaria general, María Dolores de Cospedal.

(Foto de ARCHIVO)
El presidente del PP de Andalucía y candidato a la reelección a la Junta, Juanma Moreno (2d), junto a la candidata número uno por Sevilla, Patricia del Pozo (2i), el alcalde de la ciudad, José Luis Sanz (1d); y el presidente provincial del PP de Sevilla, Ricardo Sánchez (1i); interviene en el inicio de campaña para las elecciones de 17M. A 30 de abril de 2026 en Sevilla, Andalucía (España). El presidente del PP de Andalucía y candidato a la reelección a la Junta, Juanma Moreno, inicia en Sevilla la campaña para las elecciones autonómicas del 17 de mayo. El acto, celebrado en los Jardines de Murillo, cuenta con la participación de la candidata número uno por Sevilla, Patricia del Pozo, y del alcalde de la ciudad, José Luis Sanz.Esta noche comienza de forma oficial la campaña electoral de las elecciones autonómicas de Andalucía, este acto marca el inicio de la campaña electoral de VOX, de cara a las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo. La campaña dura 15 días, terminando el próximo 16 de mayo.

Francisco J. Olmo / Europa Press
30/4/2026

Juanma Moreno Bonilla, durante un acto de campaña electoralEuropa Press

Empezó así una carrera de fondo para Moreno en un PP andaluz convulsionado, huérfano tras la salida de su histórico líder, Arenas: llegaba un joven político que construyó el «método Juanma» basado en ahormar mayorías sociales, articuladas en torno a mensajes que hablaban de gestión, bajada de impuestos, atracción de inversión, poca ideología, y un horizonte libre de las políticas tóxicas de la izquierda, de su clientelismo y de la corrupción sistémica de los ERE. A pesar de los vientos populistas que azotaban nuestras instituciones, de coletas airadas y camisetas zarrapastrosas con leyendas revolucionarias, el hoy barón popular devolvía a los andaluces a la política de adultos, con discursos transversales, templados. Y, sobre todo, tras haber sorteado todas las guerras internas que obstaculizaron su llegada. En el partido, muchos preparaban ya su velorio político si aquel 2018 no se hubiera convertido en presidente de la Comunidad más poblada de España. Hasta le llamaban «Moreno Nocilla».

Pudo ser ministro cuando se marchó Ana Mato -de la que era secretario de Estado de Asuntos Sociales e Igualdad tras la victoria de Rajoy en 2011- pero quiso esperar a su momento en Andalucía. Javier Arenas no pudo ser presidente con 33 escaños y a Moreno, con siete menos, le tocaría pilotar la travesía en el desierto tras la dimisión del hoy senador. La salida de Susana Díaz de San Telmo fue tan impactante que más de un dirigente popular tuvo que pellizcarse para creerlo. Cuatro años después, el 19 de junio de 2022, el joven presidente obtuvo en sus segundos comicios una histórica mayoría absoluta, creciendo en 32 diputados sobre los que cosechó en 2018, y dejando al PSOE de Sánchez y Juan Espadas en un mínimo histórico de 30 actas. Su pegada electoral era incontestable, cimentada sobre una visión optimista de las posibilidades de progreso de su tierra. Miles de andaluces de izquierdas le creyeron y, lo que era más difícil, le votaron.

Maria Jesus Montero y José Manuel Moreno Bonilla

Maria Jesus Montero y José Manuel Moreno BonillaGAA

De abuelos jornaleros en Alhaurín el Grande, sus padres emigraron a Cataluña para ganarse la vida. Volvieron a Andalucía cuando el barón popular solo tenía tres meses para montar una tienda de ultramarinos. Casi 19 años después se afilió al PP, tras asistir a un mitin de Aznar en la plaza de toros de Málaga; a partir de ahí fue presidente de Nuevas Generaciones, diputado por Málaga, también por Cantabria y secretario de Estado de Asuntos Sociales y senador. Abandonó sus estudios por la política y se ha pasado la vida intentando acabar con la etiqueta de que los dirigentes del PP son señoritos recalcitrantes, invocando sus orígenes humildes. Casado con Manuela Villena, primera de su promoción como politóloga, tiene tres hijos, Juanma, Fernando y Alonso y cuenta que su esposa le da «mucha caña» cada vez que se equivoca. Uno de los activos que vende es la estabilidad y a los suyos les exige no obsesionarse con Vox, partido con el que dice que comparte recetas económicas, pero cuyos programas son tan distintos que difícilmente sintonizarían en una coalición. Eligió la fecha más temprana para los comicios: intentando sortear la Feria de Abril, el Rocío y la histórica visita del Papa a España que, aunque no pisará Andalucía, es previsible que cope el debate nacional, sobre todo tras sus polémicas con Donald Trump. El lastre que supone María Jesús Montero por su pasado, primero como consejera andaluza, y hasta finales de marzo como vicepresidenta de Pedro Sánchez, le animó a no dejar correr demasiado tiempo para someterse al veredicto del electorado.

A finales del pasado año, la llamada crisis de los cribados -la mala gestión que se hizo del diagnóstico y las pruebas para el cáncer de mama de decenas de mujeres en la sanidad andaluza- pareció que haría tambalear su buena estrella. La izquierda y todos sus altavoces mediáticos creyeron encontrar una vía de agua que pudiera dar al traste con las expectativas del Gobierno popular. Sin embargo, Juanma terminó destituyendo a los responsables políticos que no actuaron con la prontitud exigida y el socavón que soñó abrirle Moncloa fue conjurado para desesperación de María Jesús Montero.

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