El portavoz de Vox, Manuel Gavira, en la sesión constitutiva de la XIII legislatura del Parlamento de Andalucía
Andalucía
La falta de acuerdo condena a Vox a quedarse (de momento) sin voto en el órgano clave del Parlamento andaluz
Juanma Moreno controlará los tiempos de su propia investidura sin tenerla aún garantizada, dado que le faltan dos diputados para la mayoría absoluta
Las negociaciones entre el PP y Vox en Andalucía comenzaron formalmente el martes y son tan incipientes que el partido de Santiago Abascal, por el momento, se ha quedado fuera de la Mesa del Parlamento, el órgano que marca los tiempos y los debates en la Cámara autonómica. Ese poder ha quedado en manos de los populares bajo la presidencia –de nuevo– de Jesús Aguirre.
Se da la circunstancia de que el PP tiene en la Mesa la mayoría absoluta que no tiene en escaños. Por tanto, Juanma Moreno controlará los tiempos de su propia investidura sin tenerla aún garantizada, dado que le faltan dos diputados para la mayoría absoluta. El presidente del Parlamento deberá presentar su candidatura antes del próximo 29 de junio, dentro de los 15 días hábiles para ello. El resultado dependerá de las negociaciones con Vox.
Por lo pronto, el PP y el PSOE se han repartido los puestos de la Mesa, ya que cada grupo ha votado a sus candidatos. Los populares, en esta ocasión, no han prestado votos a Vox, que –como Por Andalucía y Adelante– estará presente en las decisiones del órgano rector de la Cámara con voz pero sin voto, pues el reglamento obliga a que todos los grupos estén representados.
El partido de Santiago Abascal ha perdido el puesto que tuvo en la Mesa durante la pasada legislatura, concretamente la Vicepresidencia Tercera. El portavoz parlamentario de Vox, Manuel Gavira, no ha querido dar importancia a este hecho, pues en las negociaciones en ciernes, según ha dicho, la prioridad van a ser las «políticas» y no los «sillones».
El portavoz parlamentario del PP, Toni Martín, ha asegurado que, como parte de las negociaciones, ofrecieron a Vox una cesión de votos para que contara con un puesto en la Mesa, una vicepresidencia o secretaría; pero el partido de Abascal «declinó la oferta», según Martín.
En cualquier caso, la composición de la Mesa puede cambiar para que Vox tenga voz y voto en ella si así lo acuerda finalmente con el PP. El propio Gavira lo ha reconocido: «Si ese acuerdo cristaliza, pues sucederá lo que ha sucedido en otros parlamentos autonómicos, que luego la composición de la Mesa cambia, porque es posible que cambie».
Vox tampoco renuncia a entrar en el Gobierno andaluz, ya se lo ha advertido públicamente a los populares, que aspiran a gobernar en solitario. «Nosotros tenemos una aspiración que es legítima a la vista de lo que han sido los resultados electorales y es gobernar solos; un gobierno del Partido Popular que ha obtenido 53 diputados», ha señalado el portavoz del PP.
Según Martín, los acuerdos con Vox pueden ser «programáticos», desde «fuera» del Gobierno. Está por ver si eso les basta a los de Abascal, quienes consideran que los andaluces decidieron el pasado 17 de mayo que su partido sea «decisivo y clave para un cambio de rumbo en las políticas de Andalucía».
Las negociaciones entre el PP y Vox en Andalucía se mueven entre el hermetismo y la prudencia, aunque la composición de la Mesa del Parlamento funciona como termómetro de su estado. Desde la dirección nacional de los populares meten prisa a Juanma Moreno y le piden que forme Gobierno «cuanto antes». Por el momento, no hay acuerdo.