'Mariconízate' es el nombre de este proyecto que nació para frenar la homofobia en las aulas rurales
Polémica con un proyecto para «frenar la homofobia» en las aulas rurales bajo el nombre de 'Mariconízate'
La iniciativa, que cuenta con el aval de la Junta de Andalucía, pretende desmontar los prejuicios sobre la homosexualidad en la escuela rural andaluza
Un proyecto para frenar la homofobia en aulas rurales de Andalucía. Así es ‘Mariconízate’, que comanda José Pablo Rodríguez, un profesor del IES Alfonso XI de Alcalá la Real, en Jaén.
La iniciativa nació hace ya un tiempo, pero se está hablando ahora más que nunca a causa del poder amplificador de las redes sociales. El propio profesor la presentaba así en una entrevista en El Periódico: «Nace de escuchar ‘maricón’ todos los días en el pasillo del instituto. Yo cuando llego a un instituto nuevo me presento como 'soy el profesor de francés y soy gay', para que los niños normalicen la diversidad y, si en clase hay alguno, que no se sienta raro».
Ha sido una pieza reciente emitida por RTVE en Andalucía, al estar en la conmemoración de la Semana del Orgullo LGTBIQ+, cuando la idea parece haber cogido más vuelo para entrar en el terreno de la polémica. «Esto es adoctrinamiento en las aulas» o «me encantaría que mi hijo con necesidades especiales contase con los mismos recursos que el colectivo LGTBi. No hay apenas inclusión, pero no le importa a nadie» eran algunas de las quejas que pueden leerse tras su emisión.
El reportaje de RTVE asegura que la iniciativa «cuenta con el aval» de la Junta de Andalucía y que está logrando «desactivar la homofobia» y «construir comunidades más sanas y lejos de prejuicios», aunque pone el foco en la escuela rural, un lugar donde, se asegura, «romper el silencio es todavía más difícil».
En qué consiste
Según la información disponible, estamos ante un programa docente de intervención psicoeducativa contra la homofobia en las aulas rurales de secundaria que ha logrado resultados favorables, con cambios que frenan esa actitud en los alumnos.
«Muchas veces el alumnado reproduce palabras, comportamientos vistos en su contexto y no los somete a ningún juicio, forman parte de su prejuicio», aseguraba a EFE José Pablo Rodríguez, que es a su vez investigador en la Universidad de Granada y que ya presentó una tesis al respecto.
Antes de llegar a Jaén, la iniciativa ya fue implantada en un instituto de Nueva Carteya, en Córdoba, y su labor fue reconocida en Torremolinos con uno de los premios Imparables contra la LGTBIfobia, que otorga el Instituto de Educación Secundaria Alfaguar, en Torrox.
Según Rodríguez, el patrón sociodemográfico y psicológico del alumnado en zonas rurales «suele estar más sujeto a una religiosidad, a conceptos más tradicionales y, si a esas personas no se les da la posibilidad de conocer otros ambientes y estar en otros contextos, que es gracias al aprendizaje, puede que se anquilosen y sea más difícil creer en la diversidad», incide. «Yo venía de una zona muy tradicional, intento que no tengan que pasar por lo que pasé porque me ha costado muchos psicólogos», confiesa.