Un rebaño de ovejas, en una imagen de archivo

La zona no ha registrado un gran incendio en décadas, mientras que otras cercanas, pero con menor presión ganadera, sí han ardidoGetty Images / iStockphoto

La comarca jiennense que no ha sufrido ningún gran incendio en décadas gracias a las ovejas

El sector primario rescata aquellos ejemplos de zonas que llevan tiempo sin arder gracias al pastoreo y a la presión ganadera

El trágico incendio en Los Gallardos, que se ha saldado con la pérdida de 13 vidas humanas, amén de numerosísimas e importantes pérdidas materiales que afectan a viviendas, infraestructuras públicas, redes de suministro y al entorno agrícola, ha vuelto a poner sobre la mesa la imperiosa necesidad de «una cultura de la prevención», como destacó el consejero de Emergencias Antonio Sanz, en nuestro país.

Y es que ese devastador fuego se ha llevado por delante, en la provincia de Almería, unas 7.000 hectáreas, antes de poder quedar controlado. Ahora los vecinos se enfrentan a un desolador escenario tras volver a casa. Múltiples casas han sufrido daños, quedando calcinadas o seriamente dañadas. Las redes de suministro de una parte de la zona se han quedado sin luz ni agua, echando a perder miles de kilos de comida almacenados en neveras y despensas. Entre las infraestructuras, se han reportado daños en caminos, carreteras locales y mobiliario público, mientras que agricultores, ganaderos y empresarios se enfrentan a la pérdida de sus cosechas y otros negocios que en definitiva constituyen su medio de vida.

Una zona de pastoreo que no arde

El sector primario, buen conocedor del mundo rural y de sus problemas, ha alzado la voz tras la tragedia en Los Gallardos para que esta no se vuelva a repetir.

Diferentes asociaciones agrícolas y ganaderas han repetido que la mejor prevención para no vivir episodios como este pasa por mantener un medio rural activo, incentivando la permanencia de la población en dicho entorno.

Desde COAG han rescatado el ejemplo de una comarca jiennense, la de Santiago-Pontones, donde hay unas 70.000 ovejas pastando en la parte suroriental de la comarca de Sierra de Segura. El resultado: la zona no ha registrado un gran incendio en décadas, mientras que otras cercanas, pero con menor presión ganadera, sí han ardido.

Suelo limpio y libre de peligros

Así, esta comarca se ha consolidado como un modelo de éxito en la prevención de los fuegos forestales, logro que se atribuye a la ganadería y el pastoreo, sirviendo como ejemplo frente a otras que sufrieron el abandono del monte.

Las miles y miles de ovejas que pastan de forma continua sobre el terreno facilitan la eliminación de forma natural de la maleza y de las hierbas antes de que se sequen, las cuales se convierten en masa forestal inflamable.

Si bien es cierto que la zona sufrió conatos de origen meteorológico en el pasado, la presión del pastoreo tradicional se ha alzado como un dique de contención ante los fuegos incontrolables que, desgraciadamente, encontraron vía libre en Los Gallardos.

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