Bomberos trabajan en el incendio de Los Gallardos (Almería)
El testimonio de una mujer desalojada por el incendio de Los Gallardos: «No sabemos cómo estará la casa»
El incendio, que comenzó el pasado jueves por la posible caída de un cable de un tendido eléctrico abandonado junto a la N-340A ha obligado a desalojar a más de 1.400 personas
Al menos 12 muertos, 23 desaparecidos y 6.600 hectáreas calcinadas. El incendio forestal de Los Gallardos (Almería) ha vuelto a reflejar la dramática situación de nuestro país contra los fuegos. Para hacernos una idea, en lo que llevamos de 2026 se han calcinado 55.000 hectáreas, el doble que el año pasado a estas alturas.
El incendio, que comenzó el pasado jueves por la posible caída de un cable de un tendido eléctrico abandonado junto a la N-340A ha obligado a desalojar a más de 1.400 personas de barriadas, cortijos y diseminados de Los Gallardos, Lubrín y Bédar. De esta última localidad es Manoli Ramos, concejala del ayuntamiento.
Vista del incendio desde una de las viviendas que fueron desalojadas en Bédar
«Llevamos dos noches mirando las llamas», señala Manoli en La Mañana de Fin de Semana de la Cadena COPE, que tuvo que abandonar su casa por la cercanía de las llamas. Aunque afortunadamente pudo ser acogida por unos amigos en Los Gallardos, en estos momentos desconoce qué se encontrará cuando el incendio sea extinguido por completo.
«No sabemos cómo estará la casa. Donde más ha afectado el fuego es alrededor del pueblo, hay muchas casas y mucho verde. El núcleo del pueblo creo que está bien», confiesa preocupada.
Efectivos de la UME trabajando la pasada noche en el incendio forestal de Los Gallardos (Almería)
De igual manera, la concejala de Bédar ha detallado cómo la rápida propagación del fuego se debía al terreno seco y al viento que había en la zona: «Eso se corrió como la tea». Y es que la falta de lluvias, la vegetación de la zona y el viento fue la combinación perfecta para la proliferación de las llamas.
Como clave del incendio, Manoli señala a la falta de limpieza del monte. En concreto, destaca que las distintas normativas ecologistas han provocado que la política antiincedios se vea gravemente perjudicada: «Antes se limpiaba, había, sacaban los ganados, las cabras y todo, se comían la hierba. No dejan coger esparto. Esto es un caos».
A pesar del incremento de la zona calcinada, el consejero andaluz de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, ha confirmado este sábado desde el Puesto de Mando Avanzado que las actuales condiciones meteorológicas, con vientos débiles de dos kilómetros por hora y una humedad del 50 %, abren por primera vez una «ventana de oportunidad» para que los efectivos pasen de las labores de contención al ataque directo contra las llamas.
De igual manera, Sanz ha defendido que desde la administración autonómica no se enviaron el pasado jueves mensajes de Es-Alert para avisar a población que pudiera verse afectada por el incendio, basándose en «criterios técnicos», y para «no perjudicar» a los propios vecinos.