Restos calcinados del incendio de los Gallardos en Almería
La reconstrucción del Levante almeriense ya está en marcha tras la tragedia de Los Gallardos
Las administraciones activan el plan para reparar infraestructuras, evaluar los daños y gestionar las ayudas mientras continúa la identificación de las víctimas mortales
El incendio que ha marcado para siempre al Levante almeriense entra en una nueva etapa. Con las llamas ya estabilizadas y los principales trabajos de extinción finalizados, las administraciones han comenzado a coordinar el complejo proceso de recuperación de los municipios afectados, donde la prioridad pasa ahora por devolver cuanto antes los servicios básicos y ayudar a los vecinos que lo han perdido todo.
La tragedia, que ha dejado trece fallecidos y miles de hectáreas calcinadas, obliga ahora a afrontar un reto muy distinto al vivido durante los últimos días: reconstruir carreteras, recuperar suministros, cuantificar daños y poner en marcha las ayudas que permitan a la comarca empezar de nuevo.
Las ayudas comienzan a organizarse
Los ayuntamientos de Los Gallardos, Bédar, Antas y Lubrín abrirán desde este lunes oficinas de atención para centralizar todas las gestiones relacionadas con la catástrofe.
Estos puntos servirán para informar a los afectados, registrar los desperfectos sufridos en viviendas, explotaciones agrícolas o negocios y facilitar la tramitación de las ayudas que preparan el Gobierno, la Junta de Andalucía y la Diputación de Almería.
Al mismo tiempo, técnicos de distintas administraciones comenzarán a inspeccionar las infraestructuras dañadas por el incendio. El objetivo es conocer el estado de carreteras, caminos rurales, redes de abastecimiento de agua, suministro eléctrico, comunicaciones y otros servicios esenciales para acelerar su recuperación.
Los responsables municipales ya han advertido de que la magnitud de los daños obligará a desarrollar un proceso de reconstrucción que se prolongará durante los próximos meses.
La emergencia aún no ha terminado
Aunque la búsqueda sobre el terreno ha concluido sin localizar nuevas víctimas, el trabajo de los equipos de emergencia continúa.
La Guardia Civil prosigue con la identificación oficial de los fallecidos mediante pruebas genéticas, un proceso en el que colaboran familiares que han viajado hasta España para facilitar muestras de ADN.
Mientras tanto, cinco personas permanecen hospitalizadas, cuatro de ellas ingresadas en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.
Las intensas batidas desarrolladas durante los últimos días por Guardia Civil, Unidad Militar de Emergencias (UME), Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA) y voluntarios de Protección Civil permitieron revisar centenares de viviendas y amplias zonas afectadas por el fuego sin hallar nuevas víctimas.
La investigación sigue abierta
Con más de 1.600 vecinos ya de regreso a sus casas, la imagen que deja el incendio dista mucho de la normalidad. En muchos casos, las viviendas han resistido el avance de las llamas, pero el paisaje ha cambiado por completo. Montes, explotaciones agrícolas e infraestructuras han sufrido importantes daños y serán necesarias semanas de trabajo para recuperar buena parte de los servicios.
En paralelo, la Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer cómo comenzó el incendio. Los especialistas continúan analizando el entorno de la pedanía de Almocáizar, donde se detectó el origen del fuego, con el objetivo de determinar qué provocó un incendio que ya forma parte de los episodios forestales más graves registrados en Andalucía.