Un ejemplar del dragón azul (Glaucus atlanticus).
Cádiz
El dragón azul llega a las aguas de Cádiz: cierran una playa de La Línea por este molusco venenoso
El Ayuntamiento inspeccionó la zona tras identificarse cinco ejemplares el domingo y reabrió este lunes la playa con bandera amarilla
La amenaza del dragón azul era hasta hace poco solo eso: una amenaza. Su llegada a distintas aguas de España hacía sospechar que este gasterópodo venenoso podría acabar presentándose este verano en la provincia de Cádiz. Así ha sido: ayer domingo se dictaba el cierre de la playa de Santa Bárbara de La Línea de la Concepción tras detectarse la presencia de ejemplares de Glaucus atlanticus.
El Ayuntamiento linense tomó esta medida cuando los bañistas se percataron de la presencia de este molusco marino venenoso muy poco habitual en las zonas de litoral. La prohibición se mantuvo en la mañana del lunes, mientras los operarios municipales inspeccionaban las playas para calibrar el alcance. Hasta el momento se han notificado cinco ejemplares. Una vez inspeccionada a fondo la playa con motos de agua y embarcación náutica, se dictó la reapertura con bandera amarilla de «precaución».
En mayo se constató la presencia del dragón azul en Mallorca, donde hacía tres siglos que no se veían. Posteriormente se ha registrado su paso en Valencia y Canarias, donde ha motivado el cierre de playas. Existía, por tanto, una probabilidad de que se acercara a las aguas del Estrecho y finalmente ha sido constatado su presencia en ellas.
Potencialmente peligroso
El dragón azul es un nudibranquio pelágico notable por su color brillante y se distingue por su venenosidad, potencialmente peligrosa para los humanos debido a los cnidocitos que acumula al alimentarse de hidrozoos como las medusas. Su cuerpo es de forma alargada, con el vientre marcado por una serie de líneas horizontales azules y gris plateado y una banda central más clara, y el dorso gris.
Esta especie suele buscar aguas templadas y tropicales. En los últimos años, la presencia de medusas o carabelas portuguesas se ha incrementado en las playas de España, en sintonía con el aumento de la temperatura del mar o los cambios en las corrientes marinas. El contacto con estos ejemplares de dragón azul puede causar picor, escozor, enrojecimiento y, en casos poco frecuentes, vómitos o reacciones alérgicas. Aunque no se constatan riesgos de muerte, sí puede ser potencialmente mortal en casos de alergias o enfermedades respiratorios, sobre todo en niños.
Por el momento, el Ayuntamiento de La Línea monitoriza la situación en las playas, mientras cunde la sospecha de que puedan aparecer ejemplares en otras costas limítrofes de la provincia de Cádiz. En caso de picadura, se recomienda no frotar la zona afectada para evitar expandir el veneno, lavarla con agua salada, retirar los tentáculos con pinzas, si han quedado adheridos, y aplicar frío en la piel para desinflamar.