Langostinos de Sanlúcar
Cádiz
El langostino de Sanlúcar vuelve por Navidad tras dos meses de «paro biológico» en la flota
El periodo navideño supone el 25 % del consumo anual de estos crustáceos en España
Se levanta la veda en Cádiz. Durante casi dos meses, la flota arrastrera de la provincia ha estado amarrada a puerto. Un total de 120 embarcaciones dedicadas a este tipo de pesca. La mitad, 60 barcos, pertenecen al puerto de Bonanza, en Sanlúcar de Barrameda.
Es lo que se conoce como el «paro biológico», un periodo de inactividad pensado para que los caladeros se regeneren. En concreto, las especies que se capturan con el arte de arrastre de fondo: acedías, chocos y sobre todo langostinos. Los productos estrella de Sanlúcar. Las lonjas se han visto afectadas por la escasez de estas especies, ya que durante este periodo solo se ha permitido el trasmallo.
Ahora, ya casi a mediados de noviembre y con la temporada de Navidad a las puertas, el arrastre levanta la veda en Cádiz y los langostinos regresan a las cubiertas de los barcos y a los mercados justo a tiempo para encarar una fecha clave. Los hogares españoles consumen unas 10.000 toneladas de langostinos en Navidad, lo que supone un 25 % del consumo anual.
Un negocio para Huelva y Cádiz
El pescado y el marisco siguen siendo una opción preferente en las cenas de Navidad y, en general, durante todo este periodo festivo, pese a las fluctuaciones que experimenta el precio. Lo es incluso por encima de la carne, el jamón y el turrón.
En este sentido, Sanlúcar y otras localidades gaditanas como El Puerto, Rota o Chipiona tienen mucho que decir. Son, junto a Isla Cristina, en Huelva, el polo de la pesca y comercialización del langostino. Según la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar, en España se capturan unas 450 toneladas anuales, el 77 % de las cuales proceden de estos lugares. La producción media anual de langostino de Sanlúcar de estos puertos es de entre 120-140 toneladas al año.
En el puerto de Bonanza se desembarcan y venden en primera venta en lonjas unos 90.000 kilos de langostino de media anual, lo que supone prácticamente cuatro veces más que en Chipiona. El «paro biológico» es un quebradero de cabeza para la flota arrastrera, obligada a permanecer amarrada, pero un paso necesario para que los caladeros se regeneren y el famoso langostino sanluqueño llegué a las casas y restaurantes españolas con la misma calidad y cantidad de siempre.