Un fotograma del documental 'La gran ola', que recrea los efectos de un tsunami en Cádiz

Un fotograma del documental 'La gran ola', que recrea los efectos de un tsunami en Cádiz'La gran ola'

Cádiz

La amenaza marina tras un gran terremoto en la costa andaluza: así se prepara Cádiz para un tsunami

La capital gaditana cuenta con sistemas de alerta, rutas señalizadas, planificación específica y programas destinados a mejorar la capacidad de reacción ante un posible maremoto

Los terremotos registrados en Granada han vuelto a poner el foco sobre una amenaza que, aunque forma parte de la realidad geológica de Andalucía, suele pasar inadvertida para la mayoría de la población. El riesgo sísmico está presente en distintos puntos de la comunidad y adquiere una dimensión especialmente delicada en el Golfo de Cádiz, donde un gran seísmo podría tener una consecuencia añadida en forma de tsunami.

No significa, ojo, que vaya a producirse un gran terremoto en el Golfo de Cádiz, ni que los movimientos registrados en Granada tengan relación con ese escenario, principalmente porque los terremotos no pueden predecirse. Sin embargo, esta cuenca marina –que incluye el entrante del océano Atlántico que baña la costa suroeste de la Península– concentra una considerable actividad sísmica y cuenta con un precedente histórico de enorme magnitud: el terremoto de Lisboa de 1755.

Este seísmo, estimado en magnitud 8,5 y localizado al suroeste del cabo de San Vicente (Portugal), desencadenó mucho más que una violenta sacudida del terreno. El desplazamiento del fondo marino generó un tsunami cuyas olas alcanzaron entre 10 y 15 metros en el Golfo de Cádiz. Las aguas golpearon las localidades de su bahía, así como otros puntos del litoral suroccidental, dejando una huella que, casi tres siglos después, todavía condiciona la planificación de emergencias.

Hoy, un terremoto de esa magnitud tendría consecuencias difíciles de anticipar con exactitud. Los daños dependerían de factores como la intensidad del movimiento, la profundidad o la distancia al epicentro, pero podrían incluir desperfectos en edificios, desprendimientos, interrupciones de suministros y problemas en las comunicaciones. No obstante, si además el seísmo provocara un desplazamiento del fondo oceánico, la emergencia adquiriría una dimensión mucho mayor, al trasladarse rápidamente hacia la costa.

Planes de emergencia

Cádiz y Huelva concentran en Andalucía la mayor exposición a un posible maremoto. En la provincia gaditana, los planes de emergencia contemplan el litoral comprendido entre Sanlúcar de Barrameda y Tarifa, un espacio que incluye hasta 12 municipios: Sanlúcar, Chipiona, Rota, El Puerto de Santa María, Puerto Real, San Fernando, Cádiz, Chiclana, Conil, Vejer, Barbate y Tarifa. El tiempo sería un factor decisivo para salvar vidas en todos ellos.

Precisamente el tiempo fue uno de los elementos centrales del gran simulacro realizado en Cádiz en noviembre del año pasado. Bajo un escenario basado en un terremoto similar al de 1755, unas 20.000 personas y cerca de mil efectivos participaron en el ejercicio 'Respuesta 25'. El dispositivo permitió poner a prueba la coordinación entre administraciones, servicios de emergencia y ciudadanía, además de comprobar el funcionamiento del sistema ES-Alert para enviar avisos directamente a los teléfonos móviles.

Durante aquella jornada no solo se practicó la evacuación convencional hacia zonas alejadas del litoral, sino que también se ensayaron evacuaciones verticales hacia plantas superiores, rescates en la playa de Santa María del Mar, intervenciones en edificios afectados, búsqueda de personas y protección del patrimonio. El objetivo era medir la capacidad de respuesta de una ciudad especialmente expuesta y localizar los obstáculos que podrían retrasar una evacuación cuando cada minuto resultara determinante.

El pasado mes de junio, Cádiz obtuvo el premio 'Tsunami Ready', otorgado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco, convirtiéndose en la primera capital de provincia de España en recibir esta certificación. El distintivo acredita la existencia de sistemas de alerta, rutas señalizadas, planificación específica y programas de formación y concienciación destinados a mejorar la capacidad de reacción ante un posible maremoto.

La Tacita de Plata prevé reforzar todavía más ese dispositivo con unas 270 señales de evacuación y seis sirenas, además de nuevos ejercicios, como un simulacro específico con centros educativos. Esta prevención también se extiende al resto del litoral gaditano. De hecho, antes que Cádiz capital, Chipiona ya obtuvo el premio 'Tsunami Ready'. Fue en 2024, gracias a sus rutas de evacuación, señalización, sistemas de alerta y programas de preparación ciudadana.

Ante un terremoto fuerte, una retirada anómala del mar, una subida repentina del nivel del agua o una alerta oficial serían señales para actuar sin esperar a confirmar personalmente el peligro. La prioridad sería abandonar el litoral y desplazarse hacia zonas seguras y elevadas siguiendo las rutas establecidas. Cuando no exista tiempo suficiente para alejarse horizontalmente, los protocolos contemplan también la posibilidad de refugiarse en edificios adecuados mediante evacuación vertical.

Granada está recordando estos días que la amenaza sísmica forma parte de la realidad andaluza. Cádiz tiene además una circunstancia especialmente delicada, pues el mar puede convertir una gran sacudida en una emergencia de enormes proporciones. Nadie puede saber cuándo ocurrirá un terremoto de características similares al de 1755, ni siquiera si volverá a suceder. Pero la incertidumbre no impide prepararse.

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