El tramo de la AP-7 correspondiente a la Costa del Sol

Málaga

El PP de Málaga recoge firmas en Mijas para bonificar la AP-7: «No podemos ser los 'paganinis'»

La iniciativa parte con el objetivo de«presionar» al Gobierno (que sí actuó en otros territorios) para descongestionar la A-7. El coste medio para los usuarios es «un lujo» de 300 euros al mes

La sombra del peaje de la AP-7 vuelve a cernirse sobre la Costa del Sol, pero ahora lo hace con renovada intensidad. La presidenta del PP de Málaga, Patricia Navarro, ha participado este domingo en el inicio de la campaña de recogida de firmas para exigir al Gobierno de Pedro Sánchez la puesta en marcha de un plan de bonificaciones en la autopista de la Costa del Sol, al igual que ya ha hecho en otros territorios y que supondría para los usuarios de esta vía un ahorro de dinero y también de tiempo, al descargar de tráfico la A-7.

El propósito es presionar a las autoridades, especialmente al gobierno socialista, cuya indiferencia ante la demanda persiste. «Los malagueños no podemos ser los 'paganinis' del gobierno de Pedro Sánchez y María Jesús Montero; no podemos ser los que pongamos nuestros bolsillos a disposición de las prebendas, las contrapartidas y todo aquello que esté dispuesto a dar Pedro Sánchez a cambio de mantenerse en el sillón de la Moncloa», reza una nota del partido.

La crítica hacia el ejecutivo nacional expresa el sentimiento de abandono por parte de los afectados. La líder del partido en Málaga declaró que la autopista «ahoga a la gente de Málaga», y responsabilizó al PSOE local por lo que llamó pura «expectación». Navarro ha recordado también que donde no lega el Cercanías y donde el colapso de la A-7 es un hecho «diario», se hace necesario un «plan de bonificaciones en la autopista de pago AP-7».

Réplica del subdelegado

La respuesta no se ha hecho esperar. El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, ha criticado la iniciativa del PP para exigir la bonificación de la AP-7, acusando al partido de «hacer campañas que luego olvida cuando gobierna». En una publicación en la red social X, Salas recuerda la iniciativa popular de 2016 por el tercer hospital de Málaga y reprocha que, tras siete años de gobierno de Moreno Bonilla, «solo se haya anunciado un aparcamiento que ni siquiera ha empezado».

No satisfecho con ellos, sus críticas se han apuntado también a la Casona del Parque. Reprocha al alcalde, Francisco de la Torre, su «falta de interés actual por la sanidad pública». Salas defiende que el Ejecutivo de Pedro Sánchez «es el que más ha bonificado la autopista AP-7», con un ahorro de 7,9 millones para los usuarios gracias al decreto de medidas frente a la inflación, y cuestionó que el PP hubiera aplicado políticas similares en un contexto de crisis.

El coste real para la gente

La queja no es nueva, pero la crisis la ha incrementado. El coste de la circulación diaria en la AP-7 se hace evidente, y para numerosas familias y algunas empresas se ha vuelto insoportable. Autónomos y microempresas se quejan del aumento del coste de los productos y de una reducción de su competitividad. La gente que vive en la región también lamenta el alto peaje de una carretera que consideran esencial. Algunos de ellos han calculado gastos de más de 300 euros al mes, un lujo impagable para muchos.

La polémica es parte de un debate más amplio sobre la concesión y el futuro de esta ruta, una de las más costosas de España. La AP-7 es una carretera crucial para el mercado de lujo y fuente de quejas para la DGT, que justifica su coste. La subvención o eliminación total o parcial del peaje en otros territorios (como ya ocurrido en Alicante, por ejemplo) incrementa la sensación de discriminación hacia Mijas y Fuengirola. «Dicen no a los malagueños y a otros territorios sí», subraya Navarro.

La falta de resultados reales y la no contestación por parte del Gobierno es el principal argumento del PP para desencadenar la iniciativa ciudadana. La recogida de firmas busca demostrar el apoyo social de una demanda histórica, donde el malestar ciudadano se ha trasladado también a las redes sociales, convirtiéndose en un clamor.