Imágenes de archivo de inundaciones en Cártama y Álora (Málaga)EFE

Málaga

Cártama pide ser declarada zona catastrófica tras la riada y afronta 800 trámites de derribo en puntos negros

El municipio inicia los trámites de urgencia para obtener ayudas mientras la limpieza avanza y se evidencia un problema estructural de décadas

La normalidad vuelve lentamente a Cártama. Tras las graves inundaciones del fin de semana, el operativo de limpieza ha dado un respiro a las calles más castigadas. El alcalde, Jorge Gallardo, confirma que la situación «está algo más normalizada». Agradece el trabajo «excepcional» de bomberos, policía y, especialmente, de los vecinos voluntarios.

La 'zona cero' y la solidaridad vecinal

Las calles Marbella, Ojén y Pizarra, el epicentro de la riada, ya han sido liberadas de toneladas de barro y enseres dañados. La verdad es que el panorama ha mejorado mucho. Además, la solidaridad ha sido clave. Vecinos de todo el municipio se han volcado para ayudar a los más afectados, una muestra de comunidad en medio del desastre.

Paralelamente, el Consistorio ya ha aprobado solicitar la declaración de zona gravemente afectada. El miércoles 31 de diciembre celebrará un pleno urgente para pedir ayudas a la Junta de Andalucía y al Gobierno central. El objetivo es doble: apoyar a familias y negocios, e impulsar obras que mitiguen futuros riesgos. Gallardo es claro, buscan soluciones estructurales.

Cientos de viviendas en riesgo

Sin embargo, tras la emergencia subyace un problema de enorme calado. El Ayuntamiento tramita entre 700 y 800 expedientes para derribar casas construidas irregularmente en la cuenca del río. «Son procesos largos», reconoce el regidor. «Nadie quiere perder una vivienda por muy ilegal que sea», añade con comprensión.

La clave está en la geografía. Cártama, especialmente su Estación y Doña Ana, está en un valle donde confluyen el Guadalhorce y el río Grande. El catedrático José Damián Ruiz Sinoga lo explica con crudeza: «Dos caudales se juntan de golpe... y lo que encuentra el río es la Estación. Son carne de cañón». Una metáfora poderosa que ilustra el peligro.

Frente a esto, el experto descarta la polémica presa de Cerro Blanco. Aboga por diques transversales, una solución «menos impactante». El alcalde coincide y pide «varias presas de retención». Tras Navidad, se sentarán con la Junta para buscar esas alternativas. Mientras, la prioridad sigue siendo atender a cada vecino que llama pidiendo ayuda. La herida de la riada es profunda, pero la voluntad de reconstruir, también.