Muro caído junto a las vías del tren de Cercanías a la altura de BenalmádenaRedes Sociales

Málaga

La Costa del Sol clama por mejoras en sus trenes mientras Cataluña acapara más millones en inversión

El Cercanías de Málaga, el más usado por capacidad, subsiste con proyectos en estudio y muros agrietados, sin nuevos convoyes a la vista

El contraste duele en los andenes. Mientras el Gobierno anuncia 1.700 millones extra para Rodalies en Cataluña, el Cercanías de Málaga lucha contra el desgaste y la saturación. El ministro de Transportes, Óscar Puente, justificó la inversión tras el accidente mortal en Gélida, describiendo la red catalana como «la peor de España». Sin embargo, en la Costa del Sol, la infraestructura también muestra grietas, literalmente, y las soluciones avanzan a un ritmo exasperantemente lento.

8.000 millones frente a promesas

El paquete catalán eleva la inversión total a 8.000 millones hasta 2030, con un 77 % ya ejecutado. Incluye 72 trenes nuevos y una veintena de estudios para diseñar el futuro. En Málaga, la realidad es muy distinta. El único estudio informativo conocido es el del tren litoral, cuya versión preliminar se espera antes del verano. Javier Salas, subdelegado del Gobierno, confirmó que en Madrid se baraja incluso un túnel bajo la A-7 para llegar a Marbella.

Mientras, los convoyes malagueños están cerca de agotar su vida útil. Aunque el Ministerio asegura que llegarán nuevos trenes, no hay fechas ni cantidades concretas. «La única certeza es que habrá nuevos ferrocarriles para la Costa del Sol», se repite, un mensaje que ya genera escepticismo entre los usuarios que soportan aglomeraciones diarias. La línea C-1, de Fuengirola a Málaga, operó al 116 % de su capacidad en verano de 2023.

Grietas en el muro y desesperación

La tensión se materializó esta misma semana. Bomberos de Benalmádena reportaron dos desperfectos graves a Adif: grietas de 20 centímetros en un muro de contención y el derrumbe parcial de otro. El alcalde, Juan Antonio Lara, estalló: «No vamos a pasar una más». Exigió inversiones inmediatas para una línea que considera abandonada. Adif mantuvo la normalidad del servicio, pero el mensaje de alarma quedó claro.

Las peticiones se acumulan. Los ayuntamientos piden ampliar horarios, especialmente para cubrir el aeropuerto. La Diputación, a través de Francisco Salado, ofreció financiar un aparcamiento disuasorio si se aumentaba la frecuencia de la línea C-2, que solo tiene un tren a la hora. No hubo respuesta. El proyecto estrella, la duplicación de vía entre Campamento Benítez y el Aeropuerto, promete reducir intervalos de 20 a 15 minutos.

Sin embargo, Adif advierte en sus informes que esa obra sola no basta. Sería necesaria una segunda duplicación en Benalmádena, de la que no se habla. También se menciona la ampliación de cuatro apeaderos para permitir trenes de 100 metros, otro proyecto sin calendario. La sensación en la costa es de parálisis, mientras se observan cómo otros territorios reciben flujos millonarios para un transporte que, en Málaga, es claramente la espina dorsal de la movilidad.