El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en una imagen de archivoÁlex Zea | Europa Press

Málaga

De la Torre cumplirá los 88 como alcalde si decide volver a presentarse: luces y sombras de su gestión

El PP malagueño insinúa su reelección mientras el regidor, de 83 años, 26 de los cuales ha gobernado con mesura una ciudad que ha transformado para convertirla en un referente de Europa

Pocas figuras políticas han encarnado una ciudad tanto como Francisco de la Torre a su Málaga. Sociólogo e ingeniero agrónomo, este alcalde del PP, que llegó al cargo en el año 2000, es ya un símbolo casi tanto como la propia Catedral. Y es que su vida y la capital de la Costa del Sol parecen ir de la mano desde hace décadas, forjando una historia de amor que ahora se enfrenta a un nuevo capítulo electoral.

A sus 83 años, De la Torre es veterano en batallas políticas y personales. Casado con Rosa Francia y padre de cuatro hijos, el regidor siempre mantuvo su vida privada en un discreto segundo plano hasta hace poco. Pero lo cierto es que en una reciente y sincera entrevista, conmovió a la ciudadanía al revelar el difícil momento que atravesó. Francisco de la Torre confesó abiertamente: «Di un bajón cuando a mi hijo Paco le diagnosticaron un cáncer».

Un linfoma no Hodgkin fue el responsable de aquel inmenso susto familiar. El alcalde recordó entonces cómo supo ver a su hijo mayor, de 55 años, «muy desmejorado». Aquella fue una batalla silenciosa que libró al margen del bullicio de la Casona del Parque. Por suerte, el hijo del primer edil, que da nombre a toda una saga política, pudo superar la enfermedad y hoy la pesadilla ha quedado atrás en el horizonte.

Su historia política

Para entender a este «súper alcalde», hay que viajar medio siglo atrás. ¿Sabían que fue el presidente de la Diputación más joven de España con solo 28 años? Sí, y eso fue durante el franquismo. Después, se adaptó a los nuevos tiempos, pasando por UCD hasta encontrar su hogar definitivo en el Partido Popular. Se destaca como un estratega nato que ha sabido leer cada momento histórico.

Aciertos urbanos y algún tropiezo

Su extenso legado urbanístico es innegable. Málaga pasó de ser una urbe de paso a un polo de atracción turística y tecnológica durante estos 25 años. El Museo Picasso, el Pompidou, la llegada del AVE y el metro o la conexión del Puerto con la ciudad son medallas que cuelgan de su pecho. Sin embargo, por el camino también ha habido críticas feroces y proyectos fallidos, como aquel frustrado Museo de las Gemas, que siempre es recordado por sus detractores en los debates.

No se entiende la Málaga actual sin algunas de las obras que De la Torre impulsó con puño firme. La peatonalización del centro histórico dio a los ciudadanos las calles que antes ocupaban los coches. Luego llegaron equipamientos culturales de primer nivel: el Museo Carmen Thyssen (además de los mencionados) y el Palacio de Ferias y Congresos. Sin olvidar la reforma integral de la Alameda Principal o la integración de los muelles uno y dos en la vida urbana, borrando la vieja frontera con el puerto.

La apertura del puerto y su integración con la ciudad fue una de sus grandes apuestas.Getty Images/Sergey Dzyuba

Las manchas de su expediente

Pero el alcalde también arrastra algunos cadáveres en el armario. El más sangrante: Art Natura, el fallido museo de las gemas que apenas abrió dos horas. El Ayuntamiento ha tenido que pagar más de siete millones de euros en indemnizaciones y condenas judiciales tras aquel sonoro fiasco.

Otro dolor de cabeza es la Torre del Puerto, un hotel rascacielos de 144 metros que lleva más de una década en tramitación y suma recursos judiciales por su impacto en el paisaje y el centro histórico. Su pasión por los rascacielos le ha dado problemas, ya que entre otros de los proyectos que no salió adelante fue el de los terreros de Repsol, donde proyectaba la construcción de tres edificios altos y se encontró con la oposición de numerosos vecinos que le reclamaban un bosque urbano.

El proyecto 'Málaga tree' ha provocado un gran rechazoUrbania

Y luego están los frustrados intentos internacionales: Málaga se quedó sin la Expo 2027, sin la Capitalidad Europea de la Cultura 2016, sin la Copa América de Vela y recientemente renunció a ser sede del Mundial 2030. El alcalde lo justificó con un «no es un fracaso», pero el ruido de las decepciones acumuladas resuena cada vez más alto. La lista es larga, y la paciencia de los ciudadanos no lo es tanto.

Tranquilo pero con carácter

Ante la atónita mirada de propios y extraños, De la Torre perdió su habitual compostura y elevó la voz como pocas veces se le había visto. «¡Qué ejemplo está dando señora, cállese, váyase ya!», espetó visiblemente alterado a una de las asistentes que interrumpía la sesión. Tras aquel sonoro encontronazo y para intentar calmar las aguas, el primer edil justificó su actitud grabando un vídeo en redes sociales, donde reconoció haber tenido que usar «un tono muy fuerte».

En buena forma

El PP de Málaga ya ha insinuado que, para los comicios del próximo año, De la Torre volverá a ser el buque insignia, a pesar de rozar los 90 años (88 años tendría) si completara lo que resta de mandato (un año) y los cuatro siguientes si fuera reelegido. Su portavoz municipal, Elisa Pérez de Siles, no deja lugar a dudas cuando afirma que «no me cabe la menor duda» de que el alcalde optará a la reelección. A su parecer, «es el mejor de los nuestros» y a la ciudad «le viene muy bien» su liderazgo sosegado.