Vista general de la fachada principal de la Ciudad de la Justicia, en Málaga.
Juicio por violencia de género
Condenado en Málaga por maltratar a su esposa desde que casaron en Marruecos
Un acuerdo de conformidad evita el juicio y la Audiencia condena al agresor por maltrato habitual y detención ilegal
El infierno de la violencia de género se prolongó durante casi una década en el seno de un matrimonio afincado en Coín. Un pavoroso historial de maltrato físico y psicológico, que el acusado reconoció tras un acuerdo de conformidad, ha derivado en una condena firme que incluye cárcel, alejamiento y trabajos para la comunidad, según ha adelantado Diario Sur.
La relación entre ambos se inició en Marruecos en el año 2012, país donde contrajeron matrimonio, y en 2019 se trasladaron a la localidad malagueña de Coín. La sentencia de la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Málaga, declara probado que, desde el matrimonio hasta la detención en marzo de 2021, el acusado ejerció actos de violencia «de manera constante, reiterada y continuada».
El fallo judicial revela un durísimo escenario de control y anulación. El procesado menospreciaba sistemáticamente a su esposa, supervisaba de cerca su teléfono móvil y fiscalizaba sus relaciones familiares y amistosas. Los insultos vejatorios y las amenazas de muerte eran moneda corriente, con frases como «eres como un animal» o «la mujer tiene que obedecer y estar callada a cada cosa que diga el marido».
Golpes mensuales que dejaron secuelas
El calvario tuvo su punto más crítico en febrero de 2021. El encausado le propinó una paliza de tal magnitud que, para evitar ser descubierto, le impidió salir a la calle durante quince días. El objetivo era claro: que no pudiera interponer una denuncia y ocultar así las graves lesiones que le había causado. No fue hasta el 4 de marzo de ese año cuando la mujer logró escapar de esa situación y denunciar los hechos ante las autoridades policiales.
En el momento de formalizar la denuncia, la afectada todavía presentaba hematomas visibles en el cuerpo. La sentencia concluye que, a consecuencia de los años de maltrato, la víctima presenta sintomatología depresiva y ansiosa, así como conductas de evitación e hipervigilancia psicológica.
El agresor reconoce los hechos
El procesado aceptó los hechos tras alcanzar un acuerdo de conformidad, lo que ha motivado que la resolución sea ya firme. Por los delitos de detención ilegal —con agravantes de género y parentesco, pero también una atenuante por reparación del daño— y maltrato habitual, se le imponen dos años y seis meses de prisión. Además, se le condena a 120 días de trabajos en beneficio de la comunidad por lesiones, y a otros 15 por vejaciones.
La orden de alejamiento es especialmente extensa: no podrá acercarse a menos de 500 metros de la víctima ni comunicarse con ella por ningún medio durante 14 años y medio. Además, se le ha privado del derecho a la tenencia y porte de armas por un periodo de cuatro años. En concepto de responsabilidad civil, el agresor deberá indemnizar a la perjudicada con una cantidad que ya consignó íntegramente de manera previa al juicio, así como abonar la totalidad de las costas procesales generadas en la causa.