Ciudad de Málaga, España

Ciudad de Málaga, EspañaGetty Images

En diez años

La inversión milmillonaria que Málaga necesita para no morir de éxito

El presidente de la Diputación, Francisco Salado, alerta de los cuatro cuellos de botella que frenan el crecimiento de la provincia

El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha puesto cifras a las necesidades más urgentes de la provincia. Durante su intervención este martes en el Executive Forum España, en Madrid, el dirigente popular reclamó una inyección pública de 15.000 millones de euros para los próximos diez años. «La próxima década será decisiva», aseguró rotundo, antes de advertir que gran parte de ese esfuerzo inversor debe corresponder al Gobierno central.

Salado no escatimó en datos para retratar el espectacular crecimiento de Málaga. El PIB provincial ha aumentado un 176 % en poco más de dos décadas, casi se ha triplicado, mientras que Andalucía y España crecían en torno al 130 %. «Podríamos hablar, si me lo permiten, del 'milagro económico' de Málaga», declaró el presidente, con un tono que mezclaba orgullo y urgencia. Y es que la provincia vive, a su juicio, «el momento de mayor esplendor de su historia».

Salto demográfico y empresarial

Los números de habitantes también hablan por sí solos. Málaga ha pasado de 1,3 millones de personas a principios de siglo a rozar los 1,9 millones en la actualidad. Las previsiones apuntan a que en 2030 o 2031 se superarán los dos millones de censados, lo que convertiría a la provincia en la más poblada de Andalucía. «Málaga ha cambiado de escala. Y ahora necesitamos que las inversiones públicas y privadas cambien también de escala», insistió Salado.

El tejido empresarial no se queda atrás. Desde el año 2000, el número de empresas activas ha crecido un 87 %, el doble que en Andalucía y más del triple que en España, pasando de 76.081 a 142.401. La creación de sociedades mercantiles ha aumentado un 56 % en Málaga, frente al 28,1 % de la comunidad autónoma y el 10,4 % del conjunto nacional. Un empuje que, sin embargo, choca con una realidad incómoda: las infraestructuras no han seguido el mismo ritmo.

Cuatro cuellos de botella

El problema energético es quizás el más acuciante. La red de distribución en Málaga tiene un nivel de ocupación del 99,07 %, con el 100 % de las subestaciones saturadas y menos de 110 megavatios disponibles sobre un total de 11.865. «Si no hay energía suficiente, la vivienda se bloquea», advirtió Salado, en una frase que refleja la interconexión de todos estos desafíos.

Infraestructuras reclamadas

La lista de inversiones pendientes es larga y variada. Incluye el tren de la Costa del Sol, la mejora del Cercanías del Guadalhorce y el fin del corredor Algeciras-Bobadilla. También las desaladoras de la Axarquía y de la Costa del Sol Occidental, las presas de Cerro Blanco y Gibralmedina, y el trasvase de Iznájar. A ello se suman las grandes inversiones sanitarias de la Junta, como el nuevo hospital que superará los 700 millones de euros y ya está en obras.

Pese a todo, Salado se mostró optimista. «Málaga no es una moda pasajera. Málaga es un proyecto sólido de futuro», sentenció. Y lanzó un mensaje esperanzador: «Si hemos llegado hasta aquí con tantas limitaciones, imaginen hasta dónde podemos llegar si se cuenta con la movilidad, el agua, la vivienda y la energía que necesita. Ese es el reto. Y esa es la oportunidad».

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