Dron con cámara

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Ya ha ocurrido varias veces

El vuelo de seis minutos de un dron evidencia fallos de seguridad en la cárcel de Alhaurín: «Traerán armas»

El último incidente pone de manifiesto que los inhibidores no funcionan y que los funcionarios reclaman medios para frenar una amenaza que se ha convertido en «normal» en la prisión malagueña

En las primeras horas del pasado lunes 10 de agosto, un dron sobrevoló el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre durante más de seis minutos. El dispositivo fue encontrado por funcionarios y agentes de la Guardia Civil en los módulos 9 y 11 alrededor de las 4:00 de la madrugada. La parte más preocupante es que este vuelo ocurrió a pesar de la reciente instalación de un sistema anti-drones en la prisión y el dispositivo no pudo ser interceptado ni se pudo localizar al piloto. Con la posibilidad de que pudiera haber traído algún objeto, los funcionarios tuvieron que mirar en los tejados y revisar los patios.

El sindicato «Tu Abandono Me Puede Matar» (TAMPM) ha dicho que los representantes de los trabajadores y los funcionarios desconocen cómo se han desplegado, cuándo comenzaron a funcionar, qué capacidades y limitaciones tienen, y cuánto costó su adquisición. «Los drones se han vuelto normales en Alhaurín», afirman, pidiendo a la Administración que proporcione información sobre el funcionamiento del sistema. Y concluye: «Los drones sobrevolando una prisión no pueden ser la norma».

Un problema creciente en España

El problema no es nuevo ni se limita a Málaga. Hubo 41 incidentes entre avistamientos e interceptaciones de drones en prisiones en los primeros nueve meses de 2022, casi el doble del número registrado en los cinco años anteriores. El Ministerio del Interior ha admitido que la «aparición de este tipo de dispositivos sobrevolando centros penitenciarios en toda España» se ha convertido en «un problema de seguridad». La mayoría de los incidentes ocurren en tres centros: Ceuta, Ocaña I y Alhaurín de la Torre, con 11 avistamientos observados en la prisión de Málaga.

Historial de vulnerabilidad

El centro penitenciario de Málaga tiene una larga historia de incidentes con drones. El Ministerio del Interior investigó en 2018 cómo se utilizó un dron para introducir 296 gramos de hachís y un teléfono móvil en la prisión de Alhaurín de la Torre. Las drogas fueron encontradas en un patio, y los funcionarios vincularon el hallazgo a un dron detectado la noche anterior sobrevolando la instalación. En junio de 2022, dos internos fueron sorprendidos en el módulo 9 llevando un paquete con dos iPhones, varios cargadores, cuatro tabletas de hachís de 216 gramos y cogollos de marihuana, que supuestamente fueron dejados por un dron.

En abril de 2026, hubo un dron sobre el centro penitenciario a plena luz del día, pasando por los módulos 2 y 5 y el área de la Enfermería. «Ya no se esconden, deambulan libremente», denunció TAMPM en ese momento, señalando que la aeronave fue avistada a las 18:30 horas, lo que aumenta los riesgos de seguridad. El sindicato dijo que no pudo verificar si el dron llevaba alguna carga y afirmó que no había medidas efectivas: «No se puede permitir que un dron sobrevuela la prisión durante el día sin que se implementen soluciones».

Exigen mejores medios

Los funcionarios de prisiones han estado advirtiendo durante años sobre la vulnerabilidad de los centros a los drones. Una de sus principales demandas es la instalación de inhibidores de frecuencia de última generación porque «los que se utilizan actualmente, que sirven para inutilizar los teléfonos móviles usados por los internos, han sido superados por la tecnología moderna». El sindicato TAMPM insiste en que los trabajadores conozcan los medios disponibles y el protocolo que deben seguir en tales situaciones.

«Si se ha hecho una inversión de dinero público en un sistema antidrones, habrá que verificar si realmente está funcionando y si cumple con el objetivo para el que fue adquirido», exige TAMPM. El Ministerio del Interior ha prometido que se han destinado hasta 30 millones de euros en los últimos tiempos para modernizar los sistemas de control y detección, pero, a la luz de lo sucedido, esta inversión no ha sido suficiente.

«¿Y si traen armas?»

En Cataluña, el Gobierno ha anunciado la instalación de inhibidores para evitar la entrada de drones y móviles en las prisiones, después de que el año pasado los funcionarios incautaran 861 teléfonos en centros catalanes. El Ministro de Justicia, Ramon Espadaler, ha dicho que «todas las medidas de este plan son un compromiso con la seguridad y la convivencia». El sindicato TAMPM también quiere una mejor coordinación entre los distintos cuerpos que trabajan en el centro penitenciario y los medios de seguridad para poder hacer frente a este tipo de amenazas.

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