La máquina mejora la visualización de los tejidos y minimiza las 
incisiones

La máquina mejora la visualización de los tejidos y minimiza las incisionesCOMUNIDAD DE MADRID

El dinero irá a la familia tras haber fallecido el paciente

Sale del oculista sin ver y la clínica no le revisa hasta un mes después: tendrán que pagar 41.000 euros

La Audiencia Provincial obliga a indemnizar con 41.622 euros a los herederos del afectado, que falleció durante el proceso judicial, al considerar que la demora en la revisión agravó las consecuencias del desprendimiento de retina

La vista se le nubló nada más salir de quirófano. Le habían practicado una capsulotomía con láser y los médicos le aseguraron que la mejoría llegaría en cuestión de un par de días. Pero aquellos días pasaron y la oscuridad en su ojo izquierdo persistió. Preocupado, llamó a la clínica para contar lo que le pasaba, pero la cita de revisión no se adelantó: estaba fijada para un mes después de la operación. Cuando por fin le examinaron, el diagnóstico era demoledor: sufría un desprendimiento de retina que necesitaría varias cirugías para intentar corregirlo. Ha ocurrido en Málaga.

Han pasado más de diez años desde aquella intervención y ahora la Audiencia Provincial de Málaga ha dado la razón a su familia, que continuó el pleito tras su fallecimiento. La Sección Cuarta ha revocado la sentencia inicial que desestimaba la demanda y ha condenado a la aseguradora del oftalmólogo a indemnizar a los herederos con 41.622 euros. El tribunal considera que el médico tendría que haber atendido la llamada del paciente y haberle examinado «de inmediato» en lugar de esperar al control rutinario.

Demora fatal

El origen del conflicto se remonta al 12 de septiembre de 2013. Aquel día, el paciente, que tenía una agudeza visual de 0,2 en el ojo izquierdo y la cápsula posterior opaca, fue sometido a una capsulotomía. Los peritos coincidieron en que la técnica estaba justificada, así que la discusión no fue sobre la necesidad de la operación, sino sobre la demora posterior.

La primera sentencia no consideró probada la llamada de aviso que los familiares aseguraban haber hecho. Pero la Audiencia ha revisado los testimonios: el hermano del paciente, que le acompañó el día de la intervención, y su esposa declararon que telefonearon a la clínica para alertar de que no veía. Los magistrados lo han considerado «poco razonable» esperar que una persona guarde la factura de una llamada telefónica hecha con preocupación, sin imaginar que años después el asunto acabaría en los tribunales.

Además, el propio médico recogió en el informe de la revisión que el paciente veía mal y que «no llegó a mejorar tras la capsulotomía», lo que para la Audiencia confirma la comunicación telefónica y la negligencia.

Graves consecuencias

La Sala sostiene que la demora en la revisión permitió que se desarrollara una vitreorretinopatía proliferante, una complicación grave que dificultó la recuperación. Censuran que la clínica mantuviera «de forma aventurada» el plazo de revisión previsto pese a las circunstancias que el paciente había comunicado. La pérdida de oportunidad de haber actuado antes es clave en la condena.

Indemnización ejemplar

La Audiencia ha detallado la cuantía: 429 euros por los seis días de hospitalización, más de 22.189 euros por los 381 días de incapacidad temporal. A ello se suman 7.281 euros por secuelas y perjuicio estético, más un incremento del 10 %, y otros 10.994 euros en gastos médicos y desplazamientos. El tribunal descartó la partida por incapacidad permanente parcial al no acreditarse suficientemente.

El caso subraya la importancia de la rapidez en las patologías oculares, especialmente tras intervenciones como la capsulotomía YAG, donde el riesgo de desprendimiento de retina, aunque bajo, existe. El desenlace también refleja que la responsabilidad médica puede exigirse incluso años después, aunque los plazos para reclamar, que varían según el ámbito (público o privado), son un factor crítico a considerar.

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