Imagen del estado de uno de los espacios del monasterio de San Isidoro del Campo
Sevilla
Patrimonio en riesgo: San Isidoro del Campo sufre el paso del tiempo a la espera de una restauración
Aún no se han iniciado las obras aprobadas en 2021 para detener el deterioro del monasterio de Santiponce
A escasos kilómetros de Sevilla, en la localidad de Santiponce, cerca de las ruinas de Itálica, se alza el monasterio de San Isidoro del Campo, una joya del patrimonio español que conjuga fe, arte e historia. Fue fundado en 1301 por Guzmán el Bueno sobre la ermita mozárabe en la que, según la tradición, estuvo enterrado el santo y desde entonces ha atravesado siglos de esplendor, crisis, abandono y restauración.
Este complejo monástico fue inicialmente ocupado por monjes cistercienses; todo un hito, ya que se convirtió en el monasterio más meridional de esta orden en Europa. Posteriormente, en 1431, pasó a manos de los jerónimos, bajo cuyo gobierno se desarrolló su época de mayor esplendor. Así, en su arquitectura se entrelazan estilos gótico-mudéjar, renacentista y barroco, testimonio de siglos de evolución y reformas. Su interior, además, alberga frescos, retablos y sepulcros de alto valor artístico.
En el siglo XVI, sus muros acogieron a una comunidad reformista influida por el protestantismo, encabezada por Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, quienes tradujeron la primera Biblia completa al castellano. Esta herencia cultural e ideológica ha dotado al monasterio de un simbolismo que trasciende lo estrictamente artístico o religioso.
No obstante, tras siglos de esplendor, la desamortización de Mendizábal, decretada en 1836, condenó al olvido a San Isidoro del Campo, que perdió su función religiosa y fue, en consecuencia, abandonado durante décadas. Desde entonces ha enfrentado un progresivo deterioro, a pesar de estar declarado bien de interés cultural (BIC) y de que forma parte de la Red de Espacios Culturales de Andalucía.
En las últimas décadas, la Junta de Andalucía ha impulsado dos grandes fases de intervención. La primera, ejecutada entre 2002 y 2006, permitió abrir al público parte del recinto y recuperar áreas claves. La segunda, con una inversión aprobada en 2021 de más de cuatro millones de euros, se planteó como una reforma integral, enfocada en detener el deterioro de elementos como el claustro jerónimo o la torre barroca.
Sin embargo, a pesar de las inversiones, el estado de conservación del monasterio sigue siendo preocupante. Hace unas semanas, el grupo de trabajo en defensa del complejo monástico —formado por vecinos, técnicos, historiadores y entidades culturales de Santiponce— alertó de la situación crítica de estancias clave como la sala capitular o la sacristía, afectadas por humedades y filtraciones que dañan la decoración pictórica y comprometen la estabilidad estructural.
Por su parte, el Pleno del Ayuntamiento de Santiponce, gobernado por Juan José Ortega (IU), ha aprobado recientemente por unanimidad una moción de Andalucía por Sí que reclama al Gobierno de Juanma Moreno la puesta en marcha de las actuaciones prometidas en 2021 por la Consejería de Cultura para reparar daños y consolidar varias estancias del monasterio.
La propiedad del complejo monástico corresponde a la Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos, si bien esta mantiene desde 1991 un convenio con la Junta de Andalucía para su gestión cultural. Mientras las responsabilidades se diluyen entre instituciones, el deterioro avanza. Lo que está en juego no es solo un edificio, sino la memoria viva de siglos de historia cultural y religiosa.