Concentración de autónomos de Lebrija

Concentración de autónomos de LebrijaAyuntamiento de Lebrija

Sevilla

Los autónomos de un pueblo de Sevilla cierran sus negocios por un día y se manifiestan por su dignidad

El manifiesto resume el sentir general con una frase contundente: «Mantener un negocio hoy es un acto de resistencia diaria»

El 2 de marzo quedará grabado como una fecha histórica en Lebrija. Por primera vez, el municipio sevillano ha vivido una jornada de paro general impulsada por la Plataforma de Autónomos local. Según los organizadores, cerca del 90 % de los trabajadores por cuenta propia decidió no abrir sus negocios, en una protesta sin precedentes que paralizó buena parte de la actividad económica y comercial de la localidad.

La movilización tuvo su epicentro en la Plaza de España, donde más de 900 personas, según los convocantes, se concentraron para respaldar las reivindicaciones del colectivo. La imagen de la plaza abarrotada evidenció el malestar existente. No solo acudieron autónomos, sino también representantes del tejido asociativo e incluso miembros de la Corporación municipal, encabezados por el alcalde, Pepe Barroso (PSOE).

Los portavoces definieron la situación actual como de «hartazgo» y «total indefensión». En el manifiesto leído durante el acto central se reclamaba la necesidad de garantizar un paro digno para quienes se vean obligados a cerrar sus negocios. Los autónomos exigen contar con una red de seguridad similar a la de los trabajadores por cuenta ajena que les permita afrontar una transición sin caer en la precariedad.

La reivindicación se extiende también al ámbito de las pensiones. Denuncian que, tras décadas de trabajo ininterrumpido, el sistema actual los condena a jubilaciones insuficientes. A ello se suman las dificultades para conciliar vida laboral y familiar o para afrontar una enfermedad. «No podemos ni enfermar, porque nos dan tres pesetas», lamentó Manuel Bellido, uno de los portavoces del movimiento.

La carga fiscal y burocrática es otro de los frentes que más preocupa al colectivo. Reclaman una reducción de las cargas administrativas, que describen como un laberinto que consume tiempo y recursos. Además, señalan el elevado coste del impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) de los locales comerciales y critican nuevas obligaciones como los registros horarios o la futura facturación electrónica sin ayudas suficientes.

El manifiesto resume el sentir general con una frase contundente: «Mantener un negocio hoy es un acto de resistencia diaria». Con ella, los autónomos apelaron a la sociedad para visibilizar una realidad que consideran ignorada. Defienden que su labor es esencial para sostener la economía y la vida cotidiana del municipio y piden medidas urgentes que garanticen su viabilidad.

El acto central contó con la lectura del 'Manifiesto por la dignidad del autónomo en Lebrija', a cargo del autónomo y comunicador Manuel Martínez. El texto subraya que el cierre simbólico de los negocios respondía a la necesidad de proteger sus proyectos y el futuro de sus familias, insistiendo en el carácter «totalmente independiente, sin vinculación con partidos políticos ni asociaciones».

La huelga no surgió de la improvisación. Su origen se remonta al 30 de noviembre, cuando una convocatoria nacional reunió en la misma plaza a unas 80 personas. De aquel encuentro nació un grupo de WhatsApp que en pocas semanas alcanzó casi 1.000 miembros, convirtiéndose en el motor organizativo de una protesta que ya forma parte de la historia reciente de Lebrija.

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