Un grupo de inmigrantes trabajando en el campo
Ofertas laborales sospechosas destapan un fraude en la contratación de inmigrantes en Baleares
Exigían condiciones ‘imposibles’ para conseguir que nadie apuntado en el paro las cumpliese y poder traer trabajadores del extranjero
Parecía un anuncio laboral normal pero la finalidad no era contratar a nadie. La supuesta empresa buscaba, en realidad, que quedara desierta para introducir inmigrantes en España. El supuesto empresario argumentaba que los aspirantes locales no cumplían sus requisitos imposibles. De este modo, podía contratar a otros trabajadores ‘a la carta’ procedentes de fuera de la UE que, poco después de llegar a Baleares, se daban de baja y ‘desaparecían’. El patrón se repetía una y otra vez.
La Policía y el Govern balear detectaron el fraude. A través del SOIB, se comprobó que muchas ofertas contenían condiciones irreales, prácticamente diseñadas para que quedaran desiertas. El organismo suspendió temporalmente la emisión de certificados de insuficiencia, los documentos que justifican la contratación de extranjeros cuando no hay candidatos locales. Revisó su funcionamiento y reforzó el protocolo. Hace 15 días, los certificados se activaron de nuevo, esta vez con un procedimiento mucho más estricto.
«El problema es que las ofertas eran tan específicas que parecía que estaban hechas a medida para alguien que estaba fuera del país», explican fuentes de la investigación a El Debate. «Contrataban a los trabajadores y, poco después, desaparecían. Las ofertas se repetían una y otra vez. Era evidente que algo no cuadraba».
Los certificados de insuficiencia son una herramienta clave para garantizar que sólo se recurra a trabajadores extranjeros cuando realmente no hay locales disponibles. Estos certificados se basan en revisar las listas de demandantes de empleo y comprobar que nadie se ajusta al perfil solicitado. Pero en los últimos meses, su uso se volvió cada vez más dudoso: salarios irrisorios para perfiles muy cualificados, idiomas innecesarios, entrevistas que nunca se realizaban o candidatos descartados sistemáticamente sin justificación.
«En algunos casos, ni se hacían entrevistas o se descartaba a los candidatos con excusas vagas. El objetivo era forzar la emisión del certificado», señalan las mismas fuentes. «Esto perjudica a los desempleados locales y expone a los trabajadores extranjeros a ser utilizados como mano de obra barata o, peor aún, a redes de explotación laboral».
Cambio de protocolo
A partir de ahora, todas las entrevistas asociadas a estas ofertas deben realizarse presencialmente en las oficinas del SOIB y bajo la supervisión de un técnico. Además, se ha reforzado la verificación de las listas de candidatos y se exige a las empresas una justificación detallada de sus ofertas. La colaboración con la Policía Nacional y la Oficina de Extranjería también se ha intensificado para detectar patrones de fraude y vigilar a empresas reincidentes.
«No se trata de cerrar la puerta a los trabajadores extranjeros», aclaran desde el SOIB. «Hay sectores con escasez real de personal: socorristas, conductores, electricistas… Pero la contratación debe ser regular, transparente y justificada. Esta herramienta no puede ser una vía para el fraude».
Aunque no se han facilitado cifras exactas, fuentes conocedoras del proceso aseguran que decenas de solicitudes quedaron en suspenso tras la entrada en vigor del nuevo protocolo. La mayoría de las empresas serias no tuvieron problema con los nuevos requisitos, pero las que desaparecieron del mapa probablemente tenían otros objetivos.
En cualquier caso, si el SOIB encuentra candidatos locales que cumplen los requisitos, el certificado no se emite. La empresa debe entrevistarlos y justificar, si procede, su no contratación. «No se puede alegar que no hay nadie disponible cuando hay cinco personas que encajan perfectamente», señalan fuentes internas.
Además, todos los demandantes con un acuerdo de actividad deben inscribirse en las ofertas que se ajusten a su perfil. En caso de negarse, se activa un protocolo de doble notificación (empresa y demandante) y se remite el caso al SEPE, que puede retirar prestaciones o subsidios. El objetivo es asegurar que los desempleados participen en entrevistas reales y formen parte activa de su reinserción laboral.
El SOIB también ha comenzado a elaborar un registro de empresas que han intentado usar los certificados de insuficiencia de manera fraudulenta o dudosa. Estas compañías quedarán bajo vigilancia prioritaria, lo que permitirá un control más estrecho y evitará abusos futuros.
Por último, se han endurecido los filtros para detectar ofertas que, bajo apariencia técnica, excluyen artificialmente a candidatos locales. Un ejemplo: una empresa buscaba un «cocinero especializado en cocina tailandesa con arroz».
«Para nosotros, eso es un cocinero», explica con ironía un técnico del SOIB. «Si necesita formación específica, se le puede formar. Pero no vamos a permitir que la especificidad se use como trampa para justificar la contratación externa».