El dueño del Medusa Beach a su llegada a los juzgados en 2024
Declara (a la quinta) el dueño del Medusa Beach, la terraza mortal que sepultó a cuatro personas en Playa de Palma
Está previsto que el empresario austríaco, investigado por el derrumbe del local, comparezca este martes. Se enfrenta a cuatro cargos por homicidio imprudente
El propietario del Medusa Beach, el local de ocio de Playa de Palma cuyo derrumbe en mayo de 2024 causó la muerte de cuatro personas, comparecerá este martes ante el Juzgado de Instrucción número 9 de Palma. La declaración, en calidad de investigado y solicitada por la defensa, se iniciará a partir de las 09.30 horas en los juzgados de Vía Alemania.
Es la quinta vez que Christian Arnsteiner es citado a declarar, tras haber pospuesto su comparecencia en varias ocasiones por distintos motivos, el último debido a la huelga de jueces y fiscales en julio. La vista, prevista inicialmente para el 26 de marzo, se aplazó primero a junio antes de fijarse finalmente la fecha definitiva.
Afincado en Mallorca desde los años noventa, fue detenido a finales de junio de 2024 por la Policía Nacional y quedó en libertad por orden judicial. Entonces, el empresario austriaco se acogió a su derecho a no declarar, ni ante los agentes ni ante el magistrado de guardia de Palma. Permanece en libertad bajo medidas cautelares y se enfrenta a cuatro cargos por homicidio imprudente y seis por lesiones, todos ellos por imprudencia grave.
El derrumbe del establecimiento se produjo alrededor de las 20.20 horas de aquel fatídico 23 de mayo. La terraza del primer piso, en la que se encontraban clientes y trabajadores, se desplomó hasta el sótano de otro local de ocio que en ese momento estaba cerrado al público.
La tragedia se saldó con cuatro víctimas mortales: Maryame, camarera del Medusa de 23 años; Abdoulaye, ciudadano senegalés de 39 años conocido en la zona por salvar a un bañista en 2017; y dos turistas alemanas veinteañeras. Además, 14 personas resultaron heridas.
La investigación, liderada por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional junto a técnicos del Ayuntamiento de Palma, determinó que la estructura no había sido reforzada para soportar la carga de personas y modificaciones realizadas. La sobrecarga provocó finalmente el hundimiento, según los informes técnicos.
Los informes oficiales del Ayuntamiento de Palma confirmaron que la terraza que se desplomó carecía tanto de licencia de actividad como de autorización de ocupación para recibir público. Asimismo, en los archivos municipales no constaba ninguna solicitud de obra para esa zona, a pesar de que ya en 2013 se detectaron intervenciones sin permiso, como la aplicación de una capa de mortero de varios centímetros que incrementó la carga sobre el forjado.
Los bomberos y técnicos municipales coincidieron en que la combinación resultó letal: una estructura antigua, reformas sin registro y una afluencia de personas que excedió ampliamente la capacidad para la que estaba diseñada la terraza. «La hipótesis principal es que se produjo una sobrecarga debido a las obras y la alta ocupación», explicó el jefe de Bomberos de Palma. Además, el Catastro municipal indicaba que la terraza prácticamente «no existía» en los registros oficiales, ya que no estaba registrada como espacio de uso público autorizado.