El presidente de la Generalitat, Salvador Illa
Illa, ajeno al aviso europeo: «La amnistía es buena y conforme a derecho. Y punto final»
El presidente catalán asegura que ya se notan sus efectos al «pasearse por cualquier ciudad catalana»
En plena marejada jurídica y con Luxemburgo advirtiendo de que la ley de amnistía es contraria al derecho europeo, Salvador Illa optó este viernes por el portazo político. Desde Palma, el presidente catalán despachó las dudas con una sentencia seca asegurando que la ley es «conforme a derecho. Y punto final». Para él, no hay grieta posible: la amnistía es «buena para Cataluña y buena para el resto de España». Debate finiquitado y obediencia debida.
La contundencia de Illa llega en un momento frágil para ese relato triunfalista. Porque apenas 24 horas antes, el Abogado General del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Dean Spielmann, había señalado que algunos artículos de la Ley Orgánica de Amnistía, tal como fue aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, vulneran parcialmente el Derecho de la UE.
El futuro de Puigdemont en juego
Un dictamen no vinculante, pero que históricamente anticipa la dirección de las sentencias del TJUE. Y la que está en camino —antes de final de año— marcará el futuro de Carles Puigdemont y del resto de dirigentes del procés cuyas responsabilidades penales pretende borrar esta ley.
Spielmann fue claro: no es compatible con el Derecho de la Unión obligar a los tribunales españoles a dictar resoluciones absolutorias o levantar medidas cautelares en solo dos meses sin esperar al criterio de Luxemburgo. Esa prisa, advierte, vaciaría de «efecto útil» el procedimiento prejudicial, especialmente en lo que afecta al Tribunal de Cuentas y la fiscalización de los fondos públicos.
El Abogado General descarta que la LOA sea una «autoamnistía» y no ve fricciones con la normativa antiterrorista o la protección de los intereses financieros de la UE. Pero sí alerta de que algunas disposiciones —en particular los plazos— pueden ser incompatibles con el derecho comunitario, y reprueba el levantamiento de cautelares antes de que el TJUE se pronuncie.
Un portazo político
Pese a este escenario, Illa da portazo político e invita a «pasar página». Según él, España se cohesiona reconociendo su diversidad y potenciando las capacidades de las comunidades autónomas en un modelo federal que evite «un centralismo empobrecedor». Un argumento que utiliza para cerrar filas en torno a la amnistía y reclamar que se «aplique de una vez».
El líder catalán considera que el dictamen europeo —y la futura sentencia— deberían zanjar «discusiones estériles hechas de espaldas a la realidad». Y de ahí su conclusión, que sonó a advertencia: «Desde el máximo respeto: ya está bien, ya se ha acabado. Apliquémosla y miremos hacia delante».