Beneïdes de Sant Antoni de Muro

Beneïdes de Sant Antoni de MuroEFE

El día en que un pueblo de Mallorca se paraliza para bendecir a los animales de toda la isla

Esta costumbre centenaria recuerda el pasado agrícola del territorio, donde los animales eran vitales para que la gente de los pueblos sobreviviera

Sant Antoni es una de las fiestas populares más importantes de Mallorca. Después de la locura de fuego, bailes, demonios y música del 16 de enero, se da paso a una jornada especialmente emocional el día 17. Por un día, los animales se convierten en los máximos protagonistas. La actividad de los pueblos se paraliza por estos, para que sean bendecidos por el patrón de los animales domésticos, ante los ojos de sus queridos dueños. Y Muro recibe a animales llegados desde cualquier punto de la isla, ya que es el municipio donde esta costumbre histórica se protege de forma sagrada. Por eso, sus bendiciones serán Bien de Interés Cultural Inmaterial.

Cada 17 de enero, se celebran las tradicionales beneïdes en diversos puntos de la isla. Una costumbre enmarcada en las fiestas de Sant Antoni, que sirve para recordar el pasado agrícola de los pueblos de Mallorca, y agradecer a los animales sin los que la supervivencia era prácticamente imposible hace siglos.

Animales bendecidos y carrozas

Así como en Sa Pobla la revetla del día 16 es muy famosa, el terreno mágico para bendecir a los animales que tanto amó el santo homenajeado es Muro. Rebaños enteros de ovejas, caballos, cerdos, ocas, perros, gatos...y todo tipo de mascotas recorren el pueblo acompañados por vecinos vestidos de payés, la figura del campesino mallorquín.

Niños con conejos o perros sostenidos en sus brazos, al borde de lágrima por la emoción de que sus mejores amigos reciban el agua bendita. Gatos y periquitos esperando su momento desde las jaulas. Especies de granja visitando el pueblo como si fuesen auténticos peatones. Cada animal recibe su bendición del cura en un ambiente que mezcla respeto, celebración y una cercanía difícil de explicar desde fuera.

Tras la bendición, el desfile continúa con las carrozas. Más de una docena avanzan lentamente, divididas en dos grandes categorías: la tradicional, con escenas agrícolas, ganaderas y religiosas, y la libre, donde aparecen guiños al presente, crítica social y mucho ingenio. Cada una es un pequeño relato sobre quiénes fueron, y quiénes son los murers, habitantes del pueblo.

Bien de Interés Cultural Inmaterial

El arraigo y la singularidad de las Beneïdes de Sant Antoni de Muro han llevado al Consell de Mallorca a dar el primer paso para reconocerlas oficialmente como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Una protección que no se centra solo en el acto, sino en todo lo que lo rodea: la preservación de la tradición durante generaciones, el respeto por los animales, la memoria de una Mallorca rural que aún late o la influencia de la fiesta en otras celebraciones de Baleares con animales, como las Fiestas de Sant Joan de Ciutadella.

Las beneïdes se celebran siempre el mismo día, con el mismo esquema ritual y el mismo protagonismo de los animales, independientemente de modas o intereses externos. Esta fidelidad a la esencia original, documentada por historiadores y avalada por el Consell, ha sido determinante para que reciban este reconocimiento.

Su origen se remonta a una sociedad agraria, cuando bendecir al ganado era una cuestión de supervivencia. Con el tiempo, la necesidad se convirtió en tradición, y la tradición en símbolo. Que nunca se mueva de fecha, que todo el pueblo se adapte a la celebración, sea o no un día laborable, y que la participación siga creciendo explica por qué la tradición no perdido ni un ápice de autenticidad.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas