Un mítico Citroën 2CV, en Formentera

Un mítico Citroën 2CV, en FormenteraGetty Images

Movilidad sostenible

Formentera vota hoy si prohíbe la entrada y circulación de los coches más contaminantes

El Consell plantea dos opciones: una reducción progresiva o una eliminación más rápida de los coches sin distintivo y con etiqueta B para favorecer la entrada de vehículos ECO y Cero emisiones

Formentera pone sobre la mesa una nueva fase de su estrategia de movilidad sostenible, centrada esta vez en reducir de manera progresiva la entrada y circulación de los vehículos más contaminantes en la isla durante el periodo comprendido entre los años 2026 y 2029. La propuesta será debatida y votada hoy en el Consell de Entitats, un órgano en el que participan representantes sociales, económicos y vecinales y que sirve como espacio de consenso antes de la toma de decisiones definitivas en materia de regulación del tráfico.

Esta iniciativa supone un segundo paso dentro del modelo de control de la movilidad impulsado por la institución insular en los últimos años.

En una primera fase, Formentera apostó por limitar el número total de vehículos que acceden a la isla durante la temporada alta, una medida pionera que permitió reducir la saturación viaria, mejorar la fluidez del tráfico y aliviar la presión sobre un territorio especialmente sensible por su tamaño y por el fuerte incremento de población flotante durante los meses de verano. Una vez estabilizado el volumen de coches que circulan por la red viaria, el objetivo ahora es avanzar un paso más y actuar sobre la calidad ambiental del parque móvil que entra en la isla.

La propuesta se apoya en el sistema de distintivos ambientales de la Dirección General de Tráfico, que clasifica los vehículos en función de su nivel de emisiones contaminantes. En este marco, se consideran más contaminantes aquellos que no disponen de distintivo ambiental, un grupo que incluye a los turismos de gasolina matriculados antes del año 2000 y a los vehículos diésel anteriores a 2006. Estos automóviles no cumplen los estándares mínimos de emisiones establecidos en normativas posteriores y son señalados como el principal objetivo de las futuras restricciones.

En un segundo nivel se sitúan los vehículos con etiqueta B, de color amarillo, que corresponden a turismos de gasolina matriculados entre 2001 y 2005 y a diésel entre 2006 y 2013. Aunque su impacto ambiental es menor que el de los vehículos sin distintivo, siguen teniendo una incidencia relevante en la calidad del aire y forman parte también del debate sobre su progresiva reducción. Por encima de ellos se encuentran los vehículos con etiqueta C, que agrupan a los de gasolina matriculados desde 2006 y a los diésel desde 2014, con mejores prestaciones medioambientales. Finalmente, los vehículos con distintivo ECO y Cero emisiones, como los híbridos, híbridos enchufables y eléctricos, son considerados los más sostenibles y los que se pretende priorizar en el nuevo modelo de movilidad.

El Consell plantea dos escenarios posibles para aplicar estas restricciones. El primero apuesta por una reducción gradual de los vehículos más contaminantes, especialmente los que carecen de distintivo, permitiendo una adaptación progresiva tanto de residentes como de visitantes. El segundo escenario es más ambicioso y contempla acelerar la eliminación tanto de los vehículos sin distintivo como de los que cuentan con etiqueta B, incrementando de forma notable la presencia de vehículos ECO y Cero emisiones.

Además, la propuesta incluye la reordenación de las cuotas de entrada según criterios medioambientales, la creación de cupos específicos para trabajadores no residentes y la consolidación de la reducción ya lograda en el número de vehículos de alquiler, que ha descendido un 16 % desde 2019.

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