"Turista, vete a casa", el lema del movimiento antiturismo

«Turista, vete a casa», el lema del movimiento antiturismoDetlef Voigt info@gph-foto.de

Un informe tumba el relato de la turismofobia y dispara la reputación del sector en Baleares

El último 'Barómetro de Percepción Turística' analiza millones de mensajes en redes sociales, medios digitales y foros especializados, y apunta a una mejora de la imagen del turismo en el último trimestre de 2025

Durante la última década, Baleares se ha convertido -junto con Cataluña y Canarias- en el gran epicentro del debate sobre los límites del turismo en España. El encarecimiento de la vivienda -atribuida desde numerosos ámbitos al turismo- y la presión que los visitantes ejercen sobre los servicios públicos, llevaron a acuñar el término turismofobia. Doce letras para recoger el sentir de una parte de la sociedad que ha clamado en manifestaciones o, en ciertos casos, ha pintado su rabia en fachadas de la ciudad. Del ‘tourists, go home’ en adelante.

Sin embargo, la monitorización de algunos segmentos de Internet permite comprobar que el estado anímico de toda una comunidad no es necesariamente el mismo que el del relato masivo. Es precisamente lo que le refleja el último Barómetro de Percepción Turística elaborado por la consultora LLYC, que analiza millones de mensajes en redes sociales, medios digitales y foros especializados y que apuntan a un cambio de tendencia en la reputación del turismo en Baleares. La percepción social del turismo, según dicho informe, mejora notablemente en el último trimestre de 2025.

En cifras, la reputación del sector ha alcanzado los 6,8 puntos sobre 10 entre octubre y diciembre, lo que supone una subida de 2,9 puntos respecto al trimestre anterior. Es, de hecho, el mayor incremento registrado entre todas las comunidades autónomas, lo que refuerza aún más el alivio a una comunidad muy azotada por la alergia social al turista.

¿Y por qué? Básicamente, por un cambio en el tono de la conversación digital. Frente al predominio de mensajes críticos en meses anteriores, han ganado peso los contenidos relacionados con iniciativas de sostenibilidad, acción contra el alquiler turístico y promoción de un modelo más equilibrado, que avanza en la filosofía ‘menos pero mejor’: el número de llegadas se modera mientras que el gasto por turista se duplica.

Aunque el barómetro no mide políticas concretas, sí refleja cómo estas decisiones influyen en la percepción ciudadana cuando son comunicadas y explicadas públicamente. Por ello, para Baleares, estos datos suponen una oportunidad.

El Gobierno de Baleares, con la popular Marga Prohens al frente, ha respaldado desde sus inicios la actividad turística pero ha sido el primero en marcar un tope máximo al número de plazas. La famosa ‘contención’ que acapara todos los discursos gubernamentales, y que, en vista de los resultados del barómetro, favorece la paz social.

Otro aspecto a tener en cuenta es la lucha contra el alquiler ilegal, especialmente en Ibiza. La isla ofrece resultados tangibles gracias a un foro pionero -la Mesa contra el Intrusismo- que practica la coordinación institucional y la colaboración público-privada. Resultado: 14.500 plazas de alojamiento turístico ilegal menos en una sola temporada.

El gobierno insular, en manos del PP, explicaba a finales del año pasado que esta reducción del mercado irregular había contribuido a aliviar la presión poblacional durante los meses punta de la temporada turística y ello se traducía en una mejor convivencia. Y mejor percepción, de nuevo.

La suma de muchas voces en la Red

El propio barómetro subraya que su objetivo no es sustituir a los indicadores turísticos tradicionales, sino complementarlos con una mirada social y reputacional.

Por ejemplo, añadiendo al debate los ‘inputs’ positivos que verbalizan los usuarios en sus redes sociales o las noticias que muestran la cara amable del sector.

La cuna del 'tourists, go home'

Porque existe una cara menos amable, que se traduce en quejas en la calle. Baleares ha vivido manifestaciones, como la del pasado mes de junio convocada por Menys Turisme Més Vida, y que sacó a miles de personas a la calle entre un popurrí de proclamas: desde vivienda hasta Gaza. O la del 27 de septiembre de 2022, cuando gobernaba la socialista Francina Armengol, y cientos de personas rodearon la sede del Gobierno autonómico, el Consolat de Mar.

Por no hablar de la (anónimas) pintadas vandálicas contra los turistas –el famoso ‘tourists, go home’- o los movimientos vecinales como el ‘Ciutat per a qui l´habita, no per a qui la visita’ (Ciudad para quien la habita, no para quien la visita).

La muestra más reciente: las pintadas en la fachada de la sede de la Conselleria de Turismo, Cultura y Deportes, en la calle Montenegro de Palma, en la madrugada del pasado 12 de julio. El grupo juvenil independentista ‘Arran’ se atribuía el mensaje de ‘Culpables de la nostra misèria’, a la vez que difundían en redes sociales el vídeo de dos chicos encapuchados quemando fotos de empresarios del turismo, como Gabriel Escarrer, o la de la presidenta del Govern, Marga Prohens.

El Govern denunció los hechos pero todo quedó archivado. Y enterrado. Pasando página.

El siguiente envite llegaría con la publicación de una encuesta del propio Govern -concretamente, de la Agencia de Estrategia Turística-, recogida por los medios de comunicación de las islas a toda portada, que concluía el 75% de los residentes siente que llegan demasiados turistas, además de que una amplia mayoría está a favor de limitar visitantes y cruceros, especialmente en Mallorca, debido a la saturación y el impacto en la calidad de vida.

Conclusiones de una encuesta realizada a 2.008 personas (738 en Mallorca, 460 en Menorca, 460 en Eivissa y 350 en Formentera), en una comunidad autónoma con 1,2 millones de habitantes.

Ahora, los resultados del barómetro afloran una percepción social positiva del turismo que no suele ganar el relato.

Datos nacionales

En términos nacionales, la reputación del turismo en España cerró 2025 en 5,4 puntos, una décima menos que el año anterior y el peor dato desde que se inició la serie histórica hace cuatro años. A pesar de un repunte de noticias positivas en el último trimestre, la conversación digital sigue dominada por preocupaciones estructurales como la masificación, su impacto en el precio de la vivienda y el deterioro de la convivencia en los destinos más tensionados.

En muchas regiones, además, el descontento ciudadano se ha visto alimentado por problemas de seguridad, infraestructuras insuficientes y la percepción de una falta de inversión en transporte público. En este escenario, que Baleares haya conseguido mejorar su reputación no es un dato menor. Supone, en cierto modo, un giro narrativo para un territorio que había pasado de ser icono del éxito turístico a ejemplo de sus excesos.

El informe de LLYC señala que, durante el último trimestre, todas las comunidades autónomas mejoraron su percepción turística salvo Extremadura. Junto a Baleares, destacan Madrid y Asturias como las regiones con mayores subidas. No obstante, cuando se observa el conjunto del año, Baleares todavía se sitúa ligeramente por debajo de la media nacional, con una nota de 5,1 puntos, lo que evidencia que el reto de fondo sigue siendo estructural y no solo coyuntural.

El contraste con otras regiones resulta revelador. Asturias, por ejemplo, ha cerrado 2025 como la comunidad con mejor percepción turística, con 7,6 puntos, gracias a un posicionamiento basado en la cultura y la naturaleza. En el extremo opuesto, Cataluña continúa a la cola, con una nota de cuatro sobre diez, muy penalizada por los debates sobre gentrificación, infraestructuras y seguridad. Comunidad Valenciana y Madrid tampoco alcanzan el aprobado anual.

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