Pau Frau
Entrevista Pau Frau, director de la Orquesta de Cámara Collegium Musicum de la UIB
«Los alumnos deberían distinguir entre la música industrial y la música artística»
Filósofo, músico y docente en la UIB, Pau Frau dirige una orquesta de cámara nacida en la universidad como un proyecto cultural abierto, con vocación pedagógica y una apuesta por la música clásica
El filósofo y músico Pau Frau Burón (Aviñón, 1963) vino a vivir a Mallorca con su familia a los diez años de edad. Doctor en Filosofía y profesor de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), en la actualidad imparte la asignatura de Historia de las Ideas Estéticas. Frau es, además, licenciado en Dirección Musical por la Royals Schools of Music y pianista, y cuenta con una amplia formación internacional, tras haber estudiado en ciudades como Berlín o Nueva York. Desde hace un año, compagina su labor como docente universitario con la dirección de la Orquesta de Cámara Collegium Musicum de la UIB.
—¿Cuándo nació la Orquesta de Cámara Collegium Musicum?
—Collegium Musicum nace a principios del año 2025 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de las Islas Baleares.
—¿Quién fue su creador o impulsor?
—La iniciativa partió de mí mismo junto a algunos profesores y alumnos, con el objetivo de realizar algunos conciertos en la Facultad durante el año académico.
—¿Desde cuándo es usted el director musical de esta orquesta?
—Soy el director de la orquesta desde el principio de su fundación. Soy Licenciado en Dirección Musical y, por tanto, dada mi formación y experiencia, los instrumentistas ven en mí a la persona idónea para estar al frente de esta formación instrumental.
—¿Cuántos componentes tiene hoy esta formación musical?
—Actualmente, la orquesta está formada por 12 instrumentistas. Tenemos una sección de cuerdas, otra de viento y otra de metal.
—¿Todos los integrantes de Collegium Musicum son profesores o alumnos de la UIB?
—Esta orquesta es un proyecto innovador. Se diferencia de otras formaciones porque en ella pueden participar profesores, alumnos, administrativos de la Universidad y todo aquel que quiera colaborar con nosotros. En este sentido, es además un espacio de convivencia entre los distintos miembros de la Universidad.
—¿Qué diferencia hay entre una orquesta de cámara y una orquesta sinfónica?
En esta orquesta pueden participar profesores, alumnos, administrativos de la Universidad y todo aquel que quiera colaborar con nosotros
—La diferencia es fundamentalmente de tamaño. Una orquesta «de cámara» es una formación para tocar en espacios pequeños y, por tanto, aunque tenga todas las secciones (cuerdas, viento, metal) el número de instrumentistas es menor.
—¿La Collegium Musicum actúa sólo en la UIB?
—Sí, realizamos cuatro conciertos al año, uno en cada estación, y actuamos en la Facultad de Filosofía y Letras, principalmente para el público universitario. Es un proyecto que nació con ese objetivo.
—¿Cuáles son los autores más habituales en su repertorio?
—Como realizamos un concierto en primavera, otro en verano, otro en otoño y otro en invierno, intentamos en cada concierto reunir obras que representen la variedad de sentimientos y emociones características de cada estación del año. Hasta ahora, hemos interpretado a G. W. Händel, W. A. Mozart, Franz Schubert, P. I. Chaikovski, Maurice Ravel o Erik Satie, entre otros.
—¿Hay algún autor clásico que a usted le guste especialmente?
—Uno de mis compositores favoritos es Gustav Mahler. Considero que es un compositor que supo expresar en sus obras todos los registros emocionales y sentimentales del ser humano.
Todos los componentes de la orquesta
—Para la gente joven, ¿hay vida más allá del reguetón?
—Dado que el alumnado universitario es capaz de distinguir entre comida industrial y comida natural, sería deseable que pudiera distinguir también entre música industrial y música artística.
—Además de músico, usted es también profesor de filosofía. ¿Diría que existe algún tipo de vinculación entre la música y la filosofía?
—Dicen que evolutivamente primero fue «sentir» y luego «pensar». Mi primera formación fue como compositor y director musical, luego me interesó la historia del arte y de ahí descubrí la historia del pensamiento occidental.
—No es una formación habitual hoy en día...
—Yo creo que los individuos deberían fomentar tanto la expresión emocional como la expresión conceptual. El vínculo es que son facultades humanas.
—¿Cuáles son sus filósofos predilectos?
—Friedrich Nietzsche y Michel Foucault.
—¿Cómo ve que desde hace años la filosofía vaya perdiendo cada vez más terreno en la enseñanza secundaria?
—Desde mi punto de vista, los alumnos buscan carreras útiles, por ejemplo de ciencias, de ciencias aplicadas o de tecnologías. La filosofía es percibida como una disciplina diferente, en el sentido de que no le ven una utilidad para la demanda de trabajo en nuestra sociedad.
—¿Qué función cumple o puede cumplir la filosofía en la sociedad actual?
Vivimos en una sociedad donde el individuo está perdiendo casi por completo las referencias históricas y su identidad
—Vivimos en una sociedad donde el individuo está perdiendo casi por completo las referencias históricas y su identidad. La historia del pensamiento puede servir de guía a los individuos para aprender a pensar, situarse y afrontar así la compleja realidad actual.
—Hoy hay filósofos como Byung-Chul Han o como Slavoj Zizek que son auténticos superventas...
—Byung-Chul Han es un autor muy valioso, ya que es un gran continuador de una filosofía crítica inaugurada por Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, y continuada por Michel Foucault.
—¿Es bueno o malo que en las librerías ambos estén más en los estantes de 'Best Sellers' que en los de 'Ensayo y Pensamiento'?
—El formato de publicación, en libros de pequeño formato, es muy adecuado para seguir sus tesis en evolución sobre la situación de los individuos en la sociedad actual. Cada libro aporta algo más y amplía su diagnóstico.
—¿Quiénes han sido, a su juicio, los filósofos españoles más importantes a lo largo de los dos últimos siglos?
—José Ortega y Gasset, Xavier Zubiri, María Zambrano, José Ferrater Mora y Eugenio Trías, entre otros.