Interior de la Seu

Interior de la SeuGetty Images

Una década de espera

La Catedral de Palma sana su 'herida': así ha quedado su joya oculta tras una década de espera

El Obispado y el Consell culminan la restauración de la capilla del Sagrado Corazón con una inversión de 652.000 euros para frenar la humedad y rescatar el primer retablo de piedra de Mallorca

La capilla del Sagrado Corazón, en el interior de la Catedral de Palma, vuelve a presentarse con una claridad distinta, como si el tiempo hubiera retrocedido sobre la piedra. Después de un año y tres meses de obras y una inversión de 652.000 euros, el espacio ha culminado su restauración.

La intervención se ha centrado en la propia arquitectura del espacio: en sus muros, en sus bóvedas, en el pavimento que lo sostiene. El Obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, explicaba este martes que el objetivo no era sólo reparar un daño visible sino de devolver firmeza a una estructura que el paso del tiempo y la humedad habían ido debilitando irremediablemente.

Las obras han consolidado la piedra, estabilizado las grietas y reforzado los elementos que sostienen el conjunto. Se ha actuado sobre la estructura misma de la capilla, allí donde se concentra su peso y su equilibrio, con una intervención respetuosa, pensada para asegurar su permanencia sin alterar su esencia.

Al mismo tiempo, se ha trabajado sobre los bienes patrimoniales que la integran, entendidos como una unidad histórica y espiritual que da sentido al lugar.

Ventanales y ventilación

Uno de los aspectos centrales del proyecto ha sido la recuperación de los ventanales y de la ventilación, con el propósito de devolver a la capilla su configuración original y, al mismo tiempo, evitar filtraciones de agua y acumulaciones de humedad que amenazaban la piedra.

La luz, filtrada de nuevo por las aberturas restauradas, vuelve a ocupar un espacio que durante años sufrió el desgaste lento de la humedad retenida.

El camino hacia esta restauración comenzó en marzo de 2015, con estudios previos desarrollados en distintas fases debido a la complejidad de la intervención y a los retrasos provocados por la pandemia.

El deán de la Catedral, Antoni Vera, ha señalado que antes de iniciar las obras se llevaron a cabo estudios históricos, arqueológicos, ambientales y estructurales para comprender el origen del deterioro y el modo en que los materiales reaccionaban a la meteorología. El objetivo era conocer la progresión de los daños y actuar sobre sus causas, no solo sobre sus efectos. Los análisis concluyeron que las grietas existentes eran estables y que se podía intervenir sin comprometer la estructura.

El principal problema residía en las filtraciones, procedentes tanto de las ventanas —instaladas en su momento de manera provisional para la colocación de vidrieras— como de fisuras en la terraza superior. Estas entradas constantes de agua habían afectado de forma continuada a la piedra, acelerando su desgaste.

Un retablo de 1686

Entre los elementos restaurados destaca también el retablo de 1686, el primero realizado en piedra en Mallorca, cuya presencia adorna la capilla con solemnidad. La estructura presentaba daños en los arcos cruceros y ha sido consolidada para asegurar su conservación.

Los sepulcros del siglo XV situados a ambos lados de la capilla, pertenecientes a Beatriu de Pinós y Pere Joan Llobet, no han requerido reconstrucción estructural. Permanecen como testigos discretos del tiempo, integrados en el silencio del espacio.

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