Una de las fachadas míticas de Palma
Comercios emblemáticos
Bar Cristal: historia, cierre y resurrección de un símbolo de la vida social en Palma
Nacido en 1930, fue durante décadas mucho más que un punto de encuentro básico en la ciudad, cerró en 2017 y recuperó su nombre y su espíritu tras la pandemia
Durante años, la frase «quedamos en el Cristal» podía significar mucho más que ir a tomar algo. Este mítico local, situado en la Plaza de España, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad de Palma, ha funcionado como un absoluto epicentro popular. Eventos culturales, juegos, música, reuniones, tardes y noches memorables. Su historia es la de un café bien situado, que entendió desde sus inicios cómo hacer que los palmesanos se sintieran como en casa.
El Bar Cristal abrió en 1930 en la planta baja de un edificio modernista diseñado por Gaspar Bennàssar –cerebro de la reconstrucción y modernización urbana de la Palma de principios del siglo XX– en la confluencia de la avenida Alexandre Rosselló con la Plaza de España. Nacer en uno de los espacios más transitados de Palma, en pleno centro y conectado al caso antiguo y a las mejores zonas comerciales, convirtió al establecimiento en un local de paso ideal. Esa ubicación privilegiada siempre ha sido parte de su éxito.
Epicentro social y cultural y 'llonguets' como especialidad
En 1956, Bartomeu Ramis Sastre se hizo cargo del establecimiento y el bar pasó a manos de la familia Ramis, que lo gestionó durante más de seis décadas. El abuelo de Tomeu Ramis se había formado en hostelería en Francia e implantó en el negocio unos nuevos pilares básicos para convertir el Cristal en algo más que un bar de la zona: servicio atento, constancia y una estética tradicional que apenas cambió con el paso de los años.
Sin necesidad de grandes cambios, el Bar Cristal consolidó una clientela fiel. Los llonguets –típicos panecillos de Palma, tan famosos que a los habitantes de la ciudad se les llama así– acabaron siendo su especialidad más reconocida, acompañados de café y repostería.
Más allá de la barra, el Cristal fue también un espacio social. A lo largo de los años acogió una peña del equipo de fútbol Constància, reuniones de una sociedad colombófila, torneos de billar y, durante los fines de semana de los años sesenta, actuaciones de pequeñas orquestas.
Era un bar con vida propia, frecuentado por perfiles muy distintos. No se iba solo a consumir, sino a estar, a ver gente conocida o a tomar un descanso en uno de esos días de compras y paseos interminables por Palma.
Cierre y resurrección
En septiembre de 2017, el Bar Cristal cerró tras no poder asumir el aumento del alquiler una vez vencido el contrato con los propietarios del local. Después de más de 60 años gestionado por la misma familia, moría un símbolo de la ciudad en un contexto en el que otros comercios históricos del centro también desaparecían por las mismas razones.
Durante un tiempo, el local fue ocupado por otra empresa de restauración que cambió el nombre y el interior, rompiendo con la imagen que durante décadas había identificado al mítico establecimiento.
La situación dio un vuelco tras la pandemia. En 2021, nuevos explotadores llegaron a un acuerdo para recuperar el nombre original y parte del carácter del establecimiento. Volvieron las mesas de mármol, las sillas clásicas y una oferta centrada en la cafetería tradicional, con los llonguets como referencia.
La familia Fernández asumió la gestión con una idea clara: recuperar el Cristal como cafetería clásica del centro, pero sin caer en la nostalgia, el concepto de negocio temático o las actividades que en su día se celebraban en el lugar. Se mantuvieron algunas de sus señas de identidad en la decoración y se apostó por el sabor local para devolver su papel cotidiano y acogedor en la misma esquina de siempre, en la Plaza de España, donde el Bar Cristal se ha acabado resistiendo a desaparecer casi 100 años después de nacer.