Sede del TSJIB y de la Audiencia Provincial de Baleares 18/5/2018
Mallorca
Juicio a un 'padrastro' que convirtió en esclava sexual a una niña nigeriana durante cinco años
La fiscalía pide 40 años de cárcel para el acusado, que obligó a la menor a firmar un «contrato» para violarla a diario tras casarse con su madre para traerla a España
el sueño de escapar de la miseria en Nigeria se convirtió en una condena de cinco años de violaciones diarias en un pueblo de Mallorca. El hombre que debía ser su protector, el mismo que se casó con su madre para traerla a España bajo una falsa promesa de prosperidad, la transformó en su esclava sexual. El acusado simulaba ante el vecindario las labores de un padre abnegado. Hoy, la Fiscalía le reclama 40 años de cárcel por haber convertido la infancia de una menor en un mercado de pornografía y abusos sistemáticos.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares juzga desde este lunes a un hombre acusado de orquestar un plan sistemático para traer a una niña desde Nigeria y transformarla en su esclava sexual. Un calvario que, según el escrito del Ministerio Fiscal, se prolongó durante un lustro bajo la apariencia de una vida familiar normalizada.
La Fiscalía no ha escatimado en la gravedad de los cargos y solicita una pena de 40 años de cárcel. Al procesado se le imputan delitos de trata de seres humanos, agresión sexual a menor de 16 años, elaboración de pornografía infantil y contra la intimidad.
El rastro del abuso comenzó mucho antes de que la víctima pisara suelo español. Entre 2016 y 2019, el acusado realizó varios viajes a Nigeria donde inició los abusos sexuales contra la menor, que entonces tenía entre ocho y once años. Durante ese tiempo, la sometió a un chantaje emocional y tecnológico, exigiéndole el envío de material sexual a través del móvil.
El hombre se casó con la madre de la niña bajo la promesa de sacarlas de la pobreza. Una vez en Mallorca, a finales de 2019, el hombre convenció a la madre para que residiera en Palma alegando mejores oportunidades laborales, mientras él se instalaba con la niña en un pueblo de la isla, ejerciendo un control absoluto sobre ella. Según la acusación, el procesado llegó a obligar a la pequeña a firmar un documento en inglés donde se «comprometía» a mantener relaciones sexuales.
Lo que siguió fue un infierno cotidiano. Entre 2019 y 2024, el acusado presuntamente violó a la menor de forma diaria. La Fiscalía destaca la especial vulnerabilidad de la víctima, quien llegó a «normalizar» los abusos al considerarlos el peaje necesario para escapar de la miseria en su país de origen.
Además de las agresiones físicas, el procesado la obligaba a elaborar vídeos e imágenes de contenido sexual. El registro de los dispositivos del acusado no sólo reveló el material de la víctima sino también pornografía de otras menores, lo que agrava la petición de condena.
El silencio se rompió finalmente en 2024, cuando la menor logró relatar lo sucedido a su madre. El juicio, que se celebra a puerta cerrada para proteger la identidad de la víctima, tiene previsto concluir este martes en la sede de la Audiencia Provincial.