Una de las imágenes de la exposición de cines en Palma
La edad de oro de las (40) salas de cine de Palma
De los pioneros Multicines Chaplin al idilio de la 'Sala Bond' con el agente 007: así cambió la fisonomía de una ciudad que llegó a tener un cine en cada barrio
El título de la exposición que puede verse hasta el 11 de abril en el Centro Cultural La Misericordia, Palma, ciudad de cines, se ajusta perfectamente a la realidad de buena parte de la pasada centuria en la capital balear, pues hubo una época en que fue efectivamente así. Pasease uno por donde pasease, siempre se acababa topando con una sala de estreno o de reestreno que le incitaba a entrar para poder divertirse, emocionarse o soñar.
Los palmesanos de mayor edad aún recuerdan hoy, además, dónde se estrenaron algunos de los grandes éxitos cinematográficos de las últimas décadas, como El coloso en llamas en el Nuevo Hispania, La naranja mecánica en el Palacio de la Prensa, La guerra de las galaxias en la Sala Born o Titanic en el Metropolitan Palace. Por desgracia, estas cuatro salas emblemáticas y alrededor de una veintena más cerraron sus puertas hace ya algún tiempo, un adiós que no sólo supuso un cambio físico en la fisonomía de Palma, sino también sociológico y sentimental.
Una parte de ese pasado ha sido recuperado ahora gracias a la mencionada exposición, que ha sido impulsada por el Consell de Mallorca. En La Misericordia pueden verse estos días fotografías históricas de la mayoría de cines de Palma, carteles originales, proyectores antiguos, material recuperado del gran cartelista Rafael Ruiz, butacas auténticas o viejos programas de mano. Asimismo, puede contemplarse de manera continuada en ese espacio el excelente documental El somni efímer —El sueño efímero—, del director mallorquín Toni Bestard.
Una de las salas de la exposición
Una de las cintas que se exponen en la exposición
Exposición 'Palma, ciudad de cines'
Libro recopilatorio
Coincidiendo en el tiempo con esa exposición, Verònica Fiol Obrador y Tomeu Fiol Obrador presentaron el pasado jueves en Llibres Colom su nuevo libro, que se llama también Palma, ciutat de cinemes —Palma, ciudad de cines— y que ha sido editado por el Ayuntamiento de Palma. «En 2015 habíamos publicado ya Els cinemes de Palma —Los cines de Palma—, que era un libro que trataba sobre todas las salas de la ciudad, aunque en aquel momento nos quedamos con la sensación de que quizás no habíamos podido recopilar toda la información existente hasta entonces», señala Tomeu, que nació en Palma y que tiene 55 años de edad.
El volumen que acaban de presentar ahora ambos hermanos no sólo es una versión ampliada y más completa de aquel primer libro, sino también, en cierto modo, la base sobre la que se ha preparado la citada exposición. Por lo que respecta al nuevo volumen que acaba de ver la luz, Verònica se ha ocupado de escribirlo y Tomeu se ha encargado de la documentación.
Los hermanos Fiol en la presentación de su libro 'Palma, ciutat de cinemes'
«Nuesta pasión por el cine nos la inculcaron en la infancia nuestros padres, con quienes veíamos los grandes clásicos de Hollywood en la televisión», explica. Años después, cuando su hermana estudiaba Historia en la UIB, preparó un trabajo sobre las salas de cine, que luego se publicaría en la revista Lluc y que, a su vez, sería el germen de su primer libro. «Ahora, con este nuevo libro, queremos explicar a la gente joven cómo eran las salas antes y también mostrar que el cine fue algo muy importante para varias generaciones», sintetiza.
Época exitosa
«En la época de mayor esplendor, en torno a los años cincuenta, hubo al mismo tiempo unos 40 cines en Palma», destaca nuestro interlocutor: «Cada barriada contaba con su propia sala». Si se tiene en cuenta que al inicio de aquella década Palma tenía poco más de 130.000 habitantes —hoy tiene unos 440.000 en total—, no cabe duda de que la ratio de salas de cine por habitante en la capital balear era comparable entonces a la de grandes urbes como Madrid o Barcelona.
Otro punto en común con ambas metrópolis era que en Palma las películas más taquilleras podían permanecer también en cartel muchos meses de forma ininterrumpida. Asimismo, la capital isleña contaba en los años sesenta con salas de arte y ensayo, y con otras que en Navidad ofrecían puntualmente obras de teatro —el Salón Rialto— o espectáculos de circo —el Teatro Balear—.
Materiales de los cines de la época dorada en Palma
Carteles antiguos de los cines de Palma
Entradas antiguas que se exhiben en la exposición
Con posterioridad, los años setenta fueron unos años de cambio no sólo a nivel político y social en nuestro país, sino también cultural y cinematográfico. En el caso de Palma, en 1978 abrieron sus puertas los Multicines Chaplin, que fueron los primeros multisalas que tuvo Mallorca. «Los Chaplin fueron pioneros en ofrecer varias películas en un único espacio, en un momento en que en el resto de España sólo había tres o cuatro salas de esas mismas características», subraya Tomeu.
Años de crisis
Varias salas de Palma se reconvirtieron también entonces en multicines y otras nacerían ya como tal, en una fórmula que parecía tener el éxito asegurado. Y así fue hasta la aparición de los videoclubs, de las películas en DVD y luego de la piratería cinematográfica, dando lugar a una serie de crisis sucesivas que provocaron el progresivo cierre de salas hasta entonces emblemáticas. Paralelamente, y salvo alguna excepción, la mayoría de municipios del interior de la isla se quedaron sin un solo cine por falta de espectadores.
Más recientemente, la puesta en marcha de nuevas plataformas televisivas tampoco fue buena para las salas de exhibición de Palma, que vieron cómo se ahondaba su crisis un poco más hace justo seis años, con la pandemia del coronavirus. «Hace poco, me decía un empresario del sector que sólo ahora están empezando a remontar tras la crisis provocada por la pandemia», confirma Tomeu. Como complemento a esa incipiente recuperación, algunas salas han empezado a diversificar su oferta, programando también conciertos de ópera en directo, ciclos de cine clásico o monólogos, con buenas afluencias de público.
Cine Capitol
Uno de los avisos que prohibían fumar
Exposición de cine en Palma
En la actualidad, la mayoría de salas cinematográficas de Palma se encuentran ubicadas en el extrarradio de la ciudad, en el interior de distintos centros comerciales. Esta circunstancia está ayudando también, al menos en parte, a que haya familias que aprovechen una misma jornada para hacer compras, comer en algún restaurante y ver películas en esos enclaves. «En este contexto, yo creo que las nuevas salas y las que todavía permanecen abiertas en el centro de la ciudad durarán aún muchos años», resume Tomeu con esperanza.
Mientras tanto, viajamos por unos instantes de nuevo al pasado, más en concreto al estreno de Esplendor en la hierba en 1963 en la hoy desaparecida Sala Born. Y recordamos una vez más los versos de Oda a la inmortalidad, que la maravillosa Natalie Wood recitaba con emoción en esa obra maestra de Elia Kazan: «Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse, porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo».