Los controles de la Guardia Civil han perdido el factor sorpresa
Práctico
La DGT está muy preocupada: los conductores se saltan los controles gracias al método gallego
El organismo se ha visto obligado a tomar medidas para que los controles de la Guardia Civil recuperen la efectividad que tuvieron en el pasado
Hace ya meses que la DGT está mostrando mucha preocupación por la influencia que los teléfonos móviles tienen en la conducción y en los accidentes de tráfico, y en este caso no tanto por los despistes como por lo que permiten hacer algunas de sus aplicaciones más demandadas.
El inicio de esta historia se remonta al confinamiento por la epidemia de Covid, cuando en el norte de España, en concreto en Galicia, idearon un sistema para avisarse de la presencia de controles de Policía y Guardia Civil en los que se identificaba a los conductores y se les pedía explicaciones de su presencia en la calle.
Del Covid a la alcoholemia
Los usuarios de estas aplicaciones idearon un método para avisarse mediante una aplicación de móvil, en concreto abrían grupos multitudinarios en aplicaciones como Whatsapp o Telegram en los que los usuarios avisaban de la ubicación cada vez que pasaban por un control.
Los grupos relatan en tiempo real lo que ocurre en las carreteras
Este funcionamiento fue evolucionando hacia grupos de control de la Guardia Civil de Tráfico, de manera que los usuarios avisaban de la presencia de controles de alcoholemia o de radares en las carreteras, así cuando uno de los miembros pasaba por cualquier control de estas características informaba al resto de usuarios del grupo.
Avisador colectivo
Como consecuencia de ello los agentes de la Guardia Civil comprobaron que cinco minutos después de desplegar un control dejaban de pasar coches, que buscaban calles alternativas ante la presencia de un control de estas características.
Sin coches y conductores que pasen, no hay controles
La solución de la Guardia Civil ante el método gallego fue doble, por un lado redujeron el tiempo de ubicación de los controles a menos de 10 minutos, con lo que los cambiaban de sitio constantemente y por otro se pusieron a trabajar para perseguir legalmente a los participantes.
Así se recurrió a una antigua ley de Seguridad Ciudadana que permite sancionar con 30.000 euros a los conductores que se avisen de la presencia de cualquier tipo de control, de hecho la Guardia Civil 'trufó' estos grupos de agentes encubiertos para destapar a los administradores y a los participantes.
30.000 euros de multa
Así el paso del tiempo hizo que algunos de los administradores de estos grupos fueran procesados y sancionados mientras que otros directamente decidieron cerrar su grupo. Se trata de sanciones que en principio se aplican a los administradores, pero pueden llegar también a los participantes.
La Guardia Civil es consciente de que aún existen algunos de estos grupos y sigue persiguiendo a sus participantes, sobre todo de cara a fechas como la Semana Santa, cuando se espera un récord absoluto de desplazamientos.