Yolanda Moreno, la madre culpable de asesinato

Yolanda Moreno, la madre culpable de asesinato

Tribunales

«Ruin, perversa»: la sentencia provida que condena a prisión permanente revisable a la madre de la bebé del contenedor

La justicia balear condena por asesinato a la madre y a su cuñado por arrojar a una recién nacida, nacida con vida y sin asistencia, a un contenedor en Porto Cristo; la principal acusada permanece huida

Prisión permanente revisable para la madre y tío de la bebé lanzada a un contenedor en Mallorca. En una sentencia que destila respeto y dignidad hacia la vida humana, sea cual sea su estadío, la magistrada lamenta el episodio «ruin, perverso, cobarde y absolutamente incompatible con el más elemental deber de protección» de los ahora condenados. La madre, por cierto, continúa en paradero desconocido. No se presentó a la lectura del veredicto del jurado —que la declaró culpable de asesinato— el pasado domingo y desde entonces las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad la buscan por todo el territorio.

Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) emite la sentencia condenatoria que respalda las tesis de la Fiscalía y del Jurado Popular al haber quedado constatado que ambos acusados actuaron de común acuerdo para acabar con la vida de la recién nacida, a la que privaron deliberadamente de cualquier tipo de asistencia tras el parto, asegurando así un desenlace fatal.

Los hechos se remontan al 2 de noviembre de 2023, en Porto Cristo. La mujer, embarazada de entre 26 y 27 semanas, inició el parto en el interior de un vehículo en el que viajaba junto a su cuñado y su hermana. Tras dar a luz a una bebé que nació con vida, lejos de activar ningún mecanismo de auxilio o atención sanitaria, entregó a la recién nacida al hombre, quien se bajó del coche y la arrojó a un contenedor de basura cercano.

La resolución judicial subraya que la menor, extremadamente vulnerable por su condición de gran prematura, dependía por completo de cuidados inmediatos para sobrevivir. Sin embargo, no solo no recibió ninguna ayuda, sino que fue abandonada en un entorno hostil, lo que, unido a la falta de asistencia durante el parto y al traumatismo sufrido, derivó en una parada cardiorrespiratoria que acabó con su vida. Para la magistrada, el simple hecho de depositar a una neonata en esas circunstancias equivalía a condenarla a una muerte segura.

El fallo pone especial énfasis en la responsabilidad de la madre, a quien atribuye un incumplimiento radical de su deber de protección, agravado por su plena capacidad para comprender la situación. El jurado rechazó su versión exculpatoria —en la que aseguraba desconocer su embarazo— al considerarla inverosímil, teniendo en cuenta sus antecedentes de gestación y las evidencias periciales que apuntaban a que cualquier persona sin conocimientos médicos puede percibir signos de vida en un recién nacido.

Junto a ellos, la tercera ocupante del vehículo, hermana de la acusada, ha sido condenada al pago de una multa por omisión del deber de socorro, al no intervenir para evitar el desenlace pese a presenciar los hechos.

Durante el juicio, uno de los elementos que reforzó la carga incriminatoria fue la reproducción de mensajes en los que la madre manifestaba que habría preferido dar a luz en un lugar aislado para evitar ser descubierta, lo que, a juicio del tribunal, evidenciaba una mayor preocupación por las consecuencias penales que por la vida de la bebé.

Con esta sentencia, el TSJIB ratifica la extrema gravedad de unos hechos que, en palabras de la magistrada, suponen una negación absoluta de los valores más básicos de protección a la vida, especialmente cuando esta se encuentra en su fase más vulnerable. Mientras tant

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