Nadie como Diego Velázquez supo reflejar el sentido teológico de Cristo en la Cruz. La serenidad del rostro de su Cristo crucificado, su divinidad y realeza, el cuerpo casi limpio de sangre y la aparente ausencia de sufrimiento contribuyen a una representación más mística que física de la muerte de Jesús en el Calvario.
Su pintura está desprovista de violencia. Salvo la herida del costado y los calvos en manos y pies, no hay heridas. ¿Está negando Velázquez que Cristo haya sufrido en la Cruz por el perdón de los pecados en una suerte de herejía? En absoluto.
Velázquez no retrata el sufrimiento de Cristo porque está mostrando a un Cristo victorioso sobre la muerte y el pecado. Retrata a ese Cristo mesiánico que, en la Cruz, ha dado cumplimiento a las profecías bíblicas al alzarse como redentor de la humanidad desde su trono del madero.

Cristo en la Cruz de Diego VelázquezMuseo del Prado

El dolor de Cristo en la Cruz, explicado por un médico

«Jesús sufrió un dolor excruciante: médicamente, la flagelación fue más letal que los clavos»

Hablamos con un médico sobre el «informe clínico» de la Pasión: del fenómeno de la sudoración de sangre al 'shock' hipotérmico tras recibir 120 azotes con bolas de metal y huesos

¿Qué le sucede al cuerpo humano cuando es sometido a 120 latigazos con puntas de hueso de cordero? ¿Cómo explica la ciencia que un hombre llegue a sudar sangre antes siquiera de ser tocado? El Debate analiza, bajo el microscopio de la medicina moderna, el «caso» de Jesús de Nazaret: un paciente joven y sano que entró en un shock irreversible tras una tortura diseñada para prolongar la agonía hasta lo inasumible. El doctor Luis Manuel Richard desgrana los traumas penetrantes, la hipotermia y el fallo multiorgánico de un hombre cuya resistencia física, dos mil años después, sigue desafiando los límites de la fisiología humana.

—Doctor, si tuviéramos que abordar el caso de Jesús de Nazaret como paciente, ¿por dónde empezaríamos?

-Como todo diagnóstico en Medicina debemos empezar investigando si estamos tratando con un paciente sano o si existe alguna enfermedad que pueda complicarnos la evolución y pueda incluso cambiar el tratamiento. En el caso de Jesús, estamos tratando a un hombre joven y sano, que goza de una salud física y mental óptima.

—Se habla mucho del sufrimiento físico. ¿Qué fue lo más grave médicamente?

-Lo más grave, y me atrevo a decir que el factor que más contribuyó a su muerte fue el cruel acto de la flagelación. Fue un acto desmedido desde todo punto de vista.

—¿Qué efectos tendría la flagelación en un paciente?

-Para responder esta pregunta primero hay que analizar el arma, el Flagelo, que estaba compuesto de un poco más de 7 tiras de cuero que tenían incrustadas bolas de metal y huesos de cordero. Esto hace que cada azote tenga dos mecanismos de daño, contuso y penetrante. El cuero y las bolas de metal generan contusiones en el tejido donde impactan y los huesos puntiagudos de cordero causan traumatismos penetrantes, que desgarran la piel y los músculos, causando así a parte de un dolor inmenso, un sangrado que puede llegar a ser de mucho volumen.

—¿Se puede hablar de shock en este caso?

- Sí por supuesto que sí. En mi conferencia explico que Jesús sufre mucho inicialmente luego de la Última Cena, sufre como un paciente en shock sin todavía haber tenido ninguna lesión física. Existe una condición donde el sistema inmune se pone en defensa activa ante el peligro de una muerte inminente. Jesús, ante la traición de Judas, ya sabiendo su destino activa este sistema y se ve expresado en un fenómeno poco común que es la hematidrosis, Lucas lo expresa en el evangelio: «su sudor eran como gotas de sangre que corrían hasta el suelo».

Jesús sufrió como un paciente en 'shock' antes de la primera lesión física; su sistema inmune colapsó ante la traición

Finalmente cada lesión física que sufrió Jesús en especial la flagelación, los cuales fueron 120 azotes, involucran una pérdida sanguínea por cada herida, esto sin ninguna medida de tratamiento, sumándole que estaba despojado de sus túnicas, lo que genera un estado de hipotermia que exacerba aún más el sangrado de todas la heridas.

—¿Y desde el punto de vista psicológico?

- Como lo dije anteriormente, el hecho de ser traicionado por uno de sus seguidores lo hizo activar un sistema que genera una respuesta metabólica exagerada de sustancias que están hechas para la supervivencia extrema, algunas de ellas muy conocidas actualmente, como el cortisol por ejemplo. Jesús sin embargo acepta la voluntad del Dios, cuando esta orando en el huerto de Getsemaní cuando dice: «Padre que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Aquí acepta su destino.

—La crucifixión, ¿cómo mata exactamente?

-La crucifixión está diseñada para producir el máximo sufrimiento físico y psicológico con la mayor agonía posible, no es un método que este diseñado para una muerte rápida. Sin comer ni beber absolutamente nada, permanece la víctima clavado a una cruz por días. Las heridas que se produjeron en la flagelación siguen sangrando. El dolor que se produce por la fijación y por la posición corporal generan un término propio derivado de esta forma de tortura, el «dolor excruciante» no hay nada parecido a esto en la Medicina.

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El doctor Luis Manuel Richard

Los clavos entran en zonas claves, esto para evitar arterias y venas impidiendo un sangrado de mucha cuantía en poco tiempo, y pasan atravesando nervios que generan dolor de una máxima categoría. Cada intento de respiración es ineficiente, Jesús inspira y expira de forma superficial, lo que genera acúmulo de CO2 en su sangre, gas tóxico para nuestro cuerpo, y con cada esfuerzo de respirar tiene que impulsarse con sus pies y sus manos, moviendo los clavos que lo mantienen fijo a la cruz.

—¿Cuánto tiempo podría haber sobrevivido un paciente así?

- Con los actos de agresión física previos a la crucifixión de Jesús, unas pocas horas, sin embargo, este método de tortura estaba diseñado para dejar por días a las víctimas colgados, incluso podían devorados por las bestias que rondaban cerca del Gólgota.

—Hay un momento en el que se menciona que «brotó sangre y agua». ¿Tiene explicación médica?

- El momento preciso de esto fue en la lanzada, cuando Casio Longino clava su lanza en el costado derecho del torso de Jesús. Sangre sale porque atraviesa la pared torácica, seguramente lesionó un vaso sanguíneo, una arteria, una vena, o ambas. El agua puede explicarse por el estado de inflamación tan severo, habría edema en todos sus tejidos, incluyendo una membrana que rodea a los pulmones, la pleura, ésta puede acumular líquido de una apariencia similar al agua, que al penetrarla con la lanza saldría a través de la pared del tórax. Cabe resaltar que esta sangre y agua cae en los ojos de Longino, quien padecía de estrabismo, luego de esto queda curado de su enfermedad.

—Si hoy llegara un paciente en ese estado a urgencias, ¿sería viable salvarlo?

- Es atrevido dar una respuesta absoluta sobre esto, sin embargo la ciencia ha avanzado mucho y los médicos cada vez nos preparamos más. Sería Jesús un paciente muy difícil de tratar, sin embargo con las medidas adecuadas existe la posibilidad de poder haberlo salvado.

—Más allá de lo clínico, ¿qué le impresiona como médico de este caso?

- En lo personal, lo que más me impresiona de Jesús fue su resistencia, si hacemos la sumatoria de todas sus lesiones es difícil entender cómo un ser humano pudo haber resistido tanto. Por esto que creo que la ciencia puede explicar muchas cosas, y puede ayudarnos a entender y a tratar muchas enfermedades graves, sin embargo la fe es un factor fundamental que todos tenemos que tener, y fue de Jesús un factor primordial en su evolución en aquel día de su crucifixión.

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