La reina Sofía acompañada por las infantas Cristina y Elena a su llegada al Concierto Anual de Pascua

La reina Sofía acompañada por las infantas Cristina y Elena a su llegada al Concierto Anual de PascuaEFE

Sucesos en Mallorca

Un dron, un catamarán y un refresco: un piloto se enfrenta a hasta 225.000 euros de multa por sobrevolar la Catedral con la Reina Sofía dentro

La Policía lo denunció tras detectar el vuelo no autorizado durante la llegada de la Reina Sofía y las infantas a la Catedral, en un acto con amplio dispositivo de seguridad y presencia de altas autoridades

Por sorprendente que parezca, aún hay gente que no sabe (no quiere saber) que volar un dron no es un juego. La escena, por lo que tiene de descuido y de riesgo, resulta tan llamativa como el propio contexto en el que se produjo: uno de los actos más señalados de la Semana Santa en Palma, marcado por la presencia de la reina Sofía y buena parte de su entorno familiar.

La Policía Nacional ha denunciado a un hombre por hacer volar un dron sin autorización en pleno centro de la capital balear, coincidiendo con la llegada de la Reina Sofía, acompañada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, y sus nietas Irene Urdangarin y Victoria Federica, a la Catedral de Mallorca. Todas ellas acudían al tradicional concierto solidario de Proyecto Hombre Baleares, una cita consolidada como uno de los eventos más relevantes del calendario social y cultural de la isla.

El acto, celebrado la noche del Lunes Santo, volvió a reunir a cerca de 1.700 personas en el interior del templo gótico. La reina emérita llegó poco antes de las 20.30 horas y fue recibida con aplausos por parte del público asistente, en una escena habitual en este concierto, al que acude con regularidad. En esta edición, además, el recital tuvo un carácter especialmente simbólico, al rendir homenaje a su hermana, Irene de Grecia y Dinamarca, fallecida el pasado mes de enero y presencia habitual junto a doña Sofía en este mismo acto.

Sobre el escenario, la Orquesta Sinfónica de las Islas Baleares, dirigida por Pablo Mielgo, interpretó el Réquiem de Verdi junto a la Coral de la Universitat de les Illes Balears, bajo la dirección de Núria Cunillera. El elenco de solistas estuvo formado por la soprano Mira Alkohovik, la mezzosoprano Silvia Tro Santafé, el tenor Antoni Lliteres y el bajo Simón Orfila. Entre los asistentes figuraban también la presidenta del Congreso, Francina Armengol; la presidenta del Govern balear, Marga Prohens; el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne, y el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, entre otras autoridades.

Volando un dron desde un catamarán amarrado frente a la Catedral

Fue en ese contexto, con un amplio dispositivo de seguridad desplegado, cuando se detectó la presencia del dron. El operativo incluía sistemas específicos de control antidrón, habituales en eventos con presencia de altas autoridades. A través de estos medios, los agentes localizaron una aeronave no autorizada que sobrevolaba el recorrido de llegada a la catedral, a gran altura y sobre distintas zonas del centro urbano, incluyendo calles y edificios tanto públicos como privados.

La sorpresa llegó al identificar al responsable. Según la Policía, el piloto no se encontraba en tierra ni en una posición de control estricta sino sentado en la popa de un catamarán varado frente a la Lonja, con vistas directas hacia la zona del evento.

Pero lo más llamativo fue su comportamiento. Los agentes observaron que, en un momento dado, el hombre se levantó para ir a buscar un refresco, dejando el dron en vuelo y sin ningún tipo de supervisión, pese a tratarse de un entorno especialmente sensible desde el punto de vista de la seguridad.

Hasta la embarcación se desplazó una patrulla del Grupo Operativo de Respuesta (GOR), cuyos agentes le requirieron la documentación obligatoria. El piloto carecía de todo: ni autorizaciones, ni coordinación con los gestores aeronáuticos, ni la titulación necesaria para operar este tipo de dispositivos.

Como resultado, la Policía procedió a denunciarlo por una infracción de la Ley de Seguridad Ciudadana y a decomisar el dron.

Las autoridades recuerdan que el uso indebido de estas aeronaves no es una cuestión menor. Las sanciones pueden oscilar entre los 1.000 y los 225.000 euros, en función de la gravedad de los hechos y del riesgo generado, especialmente en escenarios como este, donde coinciden espacio aéreo sensible, grandes concentraciones de público y la presencia de autoridades de alto nivel.

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