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Comercios emblemáticos
Bar Central: refugio de artistas en Palma y el valor de la amistad como clave de un éxito de más de 80 años
Un bar de los de antes, que desde 1940 no se ha movido de la misma plaza, de Moyà a Albertí, un ejemplo de cómo llevar el oficio
La plaza Weyler se encuentra entre algunos de los puntos más famosos del centro de Palma, como la calle Sant Miquel, la Rambla o la Plaça Major, zonas claves para entender el tejido comercial de la ciudad. En un rincón de esa plaza, por el que cada día pasan cientos de personas, viajando en unos pasos del casco antiguo a zonas más contemporáneas del municipio, se encuentra el histórico Bar Central, abierto desde 1940 sin haberse movido un metro de su sitio.
El origen del Central se remonta a los primeros años de la década de 1940, cuando Joan Moyà, mallorquín emigrado en Francia, regresó a la isla y decidió abrir un pequeño bar en la Plaza Weyler, en un local que años atrás había sido una tienda de sombreros. Aquel espacio, modesto y a pie de calle, sería uno de los responsables de que Palma recuperara poco a poco su pulso urbano, mientras salía lentamente de la posguerra.
De sentarse en la barra a dirigirla
Entre quienes frecuentaban el local había un cliente que nunca fallaba. Cada mañana, antes de ir a trabajar, Toni Albertí se detenía allí para tomar café. Del día a día nació la amistad con el dueño, como en los bares de toda la vida. Una amistad que, además, acabaría marcando el destino del negocio.
Cuando Moyà, el fundador, decidió retirarse, no dudó en ofrecerle el bar a Albertí, que aceptó sin pensarlo demasiado. Era camarero de oficio, sabía lo que era trabajar de cara al público y tenía una idea muy clara sobre cómo tratar a los clientes. Para él, todo el que entraba por la puerta debía sentirse como en casa de un amigo, tal y como se había sentido él al conocer a Moyà.
El carácter afable del nuevo propietario, su profesionalidad y, sobre todo, la fama de su café, preparado con una pulcritud casi artesanal, hicieron que el Bar Central se consolidara rápidamente como un lugar de referencia.
Bar Central «Reunión de Artistas»
No era solo el café o el buen trato. El local se convirtió en el refugio habitual de artistas, funcionarios, trabajadores del centro dePalma y vecinos del casco histórico, por su excelente ubicación, a unos pasitos del Teatre Principal y el por entonces Instituto Nacional de Previsión. Años antes, Moyà ya lo había bautizado como Bar Central «Reunión de Artistas». Un nombre y una previsión muy acertada.
Albertí regentó el bar durante más de cuarenta años. Cuando llegó el momento de retirarse, repitió el gesto que en su día tuvo Moyà con él y traspasó el negocio a sus propios trabajadores. Aunque finalmente su hijo, Pere Albertí acabó tomando las riendas.
En los últimos años, el Bar Central ha entrado en una nueva etapa bajo la dirección de Isidoro de Miguel, actual propietario del local, que tomó el relevo tras la etapa de Pere Albertí. Hoy sigue siendo lo mismo que fue desde sus inicios. Un bar de calle con una pequeña terraza, una oferta corta pero de calidad, basada en aperitivos y raciones mallorquinas, como los variats y los llonguets. Abierto desde primera hora de la mañana para abastecer de café a los que arrancan temprano su jornada laboral, y manteniendo en su interior una ambientación nostálgica, en honor a su historia y el legado que sigue dejando en la ciudad.