El bombardeo de Palma del 30 de mayo de 1938 visto desde el Hotel Mediterráneo. Archivo de Luigi Mancini.

Bombardeo en Palma

Historia

El recelo mallorquín hacia Cataluña por los bombardeos

La imagen que ilustra esta pieza es inédita: la del bombardeo de Palma del 30 de mayo de 1938 visto desde el hotel Mediterráneo

El otro día me encontré en Palma con uno de los mejores historiadores de la Guerra Civil, profesor en Barcelona, y me preguntó qué estaba investigando. Le anuncié que este mes publico un libro sobre las víctimas de los bombardeos republicanos de Mallorca y su respuesta me dejó atónito: «Ah, ¿pero aquí bombardearon? No tenía ni idea». ¿Cómo puede ser que el mayor experto no conozca estos hechos? La respuesta es clara: la historiografía ha olvidado a parte de las víctimas por razones políticas.

La Generalitat de Catalunya, presidida por Lluís Companys, comenzó el 21 de julio de 1936 el primer bombardeo aéreo sistemático de la historia contra una plaza de retaguardia, en este caso Mallorca, para obtener su rendición. Solo en el primer mes, realizó 46 bombardeos que provocaron decenas de muertos y heridos, la mayoría civiles inocentes. El plan era relativamente fácil. La isla no tenía ningún medio de defensa: ni aviación, ni armada, ni baterías antiaéreas, ni metro, ni refugios, ni ayuda de nadie.

Los militares golpistas mallorquines estaban tan desesperados que se quejaron formalmente al Reino Unido: «Protestamos ante el Gobierno de SM Británica por el ataque aéreo a Palma que ha sido testigo V. E. por parte aviación comunista de la Generalidad de Barcelona, violando tratados prohíben ataques de plazas abiertas».

El papel del famoso escritor mallorquín Llorenç Villalonga

El famoso escritor mallorquín Llorenç Villalonga publicó el 7 de agosto de 1936 en el diario El Día su artículo más beligerante por este motivo: «Los aviones que nos envía la Generalidad son los herederos directos de los anarquistas que antaño tiraban bombas en el Liceo. (...) En Barcelona creyeron de buena fe que nos rendiríamos porque un avión anarquista arrojara tres bombas. Hasta la presente lleva arrojadas un centenar y nuestro espíritu sigue más afirmado en sí mismo que nunca. (...) No cuento volver a recibir a ningún representante catalán en tanto la Generalidad no haya presentado sus excusas y haya indemnizado debidamente a la isla de Mallorca».

La Puerta de San Antonio, en Palma, tras el bombardeo del 24 de mayo de 1937

La Puerta de San Antonio, en Palma, tras el bombardeo del 24 de mayo de 1937

Villalonga cuenta que un amigo le avisó de que, debido a las «violencias» de sus artículos, perdería sus «amistades de Cataluña», y el escritor contestó: «¿Te parece poco violento lo que ellos hacen con nosotros, que nos están bombardeando?». Sus artículos en prensa continuaron en el mismo sentido: «Se me viene acusando de catalanofobia precisamente en los instantes en que la Generalitat acaba de bombardearnos y de invadir nuestro suelo».

Otro día citó un pasquín que habían arrojado los aviones y acabó amenazando al gobierno de la Generalitat: «Conservo un artículo histérico (tal vez obra del sr. Gassol) arrojado por los aviones separatistas, en que se anuncia, entre gemidos de amor, que nuestra isla será aniquilada. Se titula Mallorca en Flames. Germans, amics, imagineu el nostre dolor al cumplir el deure terrible d’aniquilar-vos. Tal manera de sentir puede interesar al psiquiatra. Seguramente yo haré algún día psicología con este documento, cuando vuelva la paz, y trataré de explicarlo por acción de ciertas glándulas endocrinas. Pero no antes de que sus autores hayan sido fusilados».

Los bombardeos también se usaron como argumento para obligar a los intelectuales catalanistas de Mallorca a retractarse públicamente: «Contrasta la premura de la respuesta con el obstinado silencio que ha seguido a los bombardeos, robos y asesinatos decretados por la Generalidad de Cataluña contra la isla de Mallorca. ¿No va siendo hora de que los que se equivocaron reconozcan noblemente su error? Y si no lo hacen, persisten en su triple afirmación de fidelidad a quienes nos declararon una guerra cruel y estúpida».

PORTADA MALLORCA EN LLAMAS

PORTADA MALLORCA EN LLAMAS

El testimonio del médico Bartolomé Mestre

Un médico mallorquín, Bartolomé Mestre Mestre, recogió en sus memorias la inquina que se estaba creando en la isla por esta razón. Afirma que «el odio se hacía denso». Incluso «hombres y mujeres, cuyos familiares vivían en Barcelona, ansiaban la destrucción de la capital catalana. Un bombardeo no les parecía suficiente. Deseaban que fuese arrasada. Solo así quedaría purificada».

Familias mallorquinas que no olvidan

Asimismo, cuando en septiembre de 1936 cesaron temporalmente las incursiones, el comandante militar de Baleares, Aurelio Díaz de Freijó, emitió el siguiente comunicado: «Iremos a castigar a los separatistas catalanes que tan cobardemente, sin ofensa alguna por nuestra parte, vinieron, al principio impunemente, a bombardear Mallorca asesinando a indefensos ancianos, mujeres y niños. Mallorca podrá perdonar, pero sabed separatistas y comunistas de la Generalidad de Cataluña que vuestra ofensa no la olvidaremos ni nada la borrará nunca».

Quizá en la Península no se conozcan estos hechos, pero todas las familias mallorquinas, sobre todo las de Palma, conservan recuerdos de sus abuelos corriendo al refugio o lo que es peor, lamentando un muerto o herido.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas