Aeropuerto de Palma en obras faraónicas

Tribunales

Enaire gana a los controladores: la Justicia avala alejar el parking de la torre en Palma

El cierre del túnel en marzo de 2025 por las obras del aeropuerto obligó a reubicar el aparcamiento; un año después, el TSJ de Baleares avala la decisión de la empresa pública

El conflicto se entiende mejor caminándolo. Donde antes había un acceso directo, ahora hay una caminata diaria de más de 11 minutos hasta la torre. Y ese cambio, que los controladores aéreos de Palma han llevado a los tribunales, acaba de recibir el aval judicial. El Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha dado la razón –en una sentencia a la que ha accedido El Debate– a Enaire, el gestor público del tráfico aéreo, y valida el nuevo sistema de acceso tras las obras del aeropuerto.

Hasta marzo de 2025, todo era más simple. Los controladores llegaban en coche, atravesaban un túnel subterráneo de unos 140 metros y accedían prácticamente de forma directa al edificio de la torre y del centro de control. Parking y puesto de trabajo estaban conectados sin exposición al exterior, sin controles intermedios, sin rodeos.

Ese túnel desapareció con las obras. El 13 de marzo quedó cerrado. Y con él, la comodidad.

Desde entonces, el acceso es otro. El trabajador entra al aeropuerto por la barrera identificada como parking de empleados, asciende hasta la tercera planta del edificio de aparcamientos y deja el coche. Ese primer tramo es rápido: apenas un minuto en coche y poco más de dos minutos hasta alcanzar a pie el hall que conecta con la terminal. A partir de ahí empieza el recorrido real.

Una caminata por Son Sant Joan

Desde ese punto, el trayecto hasta la torre de control se hace caminando. Hay que avanzar por pasillos del aeropuerto, utilizar dos alfombras deslizantes y atravesar un control de seguridad compartido con personal aeroportuario, tripulaciones y operarios de obra. Bolsos en bandejas, paso por arco de seguridad, identificación. No es un acceso exclusivo, es un flujo compartido.

Y luego seguir andando.

La sentencia pone tiempo a ese trayecto: 11 minutos y medio hasta llegar a la torre.

La vuelta tampoco es inmediata. Desde la torre hasta el hall del aparcamiento se tarda algo menos —poco más de nueve minutos—, y desde ahí hasta la salida del parking, 3 minutos y 10 segundos.

Vulneración del convenio colectivo

El sindicato USCA consideraba que ese cambio no era solo una incomodidad, sino una vulneración del convenio colectivo. El texto obliga a facilitar aparcamiento «anejo o lo más próximo posible» al lugar de trabajo. Pero el tribunal baja la discusión a lo esencial: ese desplazamiento, por sí solo, no altera la relación laboral.

«Ninguna de las circunstancias esenciales e intrínsecas propias de la relación laboral resulta afectada», señala la sentencia. Es decir, el hecho de caminar más —aunque sea cada día— no modifica salario, horario ni funciones. Y eso, jurídicamente, es lo que pesa.

Una situación sobrevenida

Además, la Sala introduce un elemento que recorre todo el fallo: el cambio no es una decisión voluntaria de la empresa, sino una consecuencia directa de la transformación del aeropuerto. «No es caprichosa… sino que viene impuesta por las obras», subraya.

Porque lo que ocurre fuera de la torre también importa. Las obras han reconfigurado el espacio. Han ocupado parte de la parcela del centro de control —unos 300 metros cuadrados— y han aislado físicamente el acceso anterior. El túnel ya no es viable. Y no hay alternativa idéntica.

Enaire reserva plazas

Ante eso, Enaire reorganiza el sistema. Reserva 300 plazas de aparcamiento en el edificio principal, delimita accesos específicos y añade otras 65 plazas adicionales para personal esencial en zonas próximas a los filtros de seguridad. El parking ya no está pegado a la torre pero sigue existiendo, y eso para el tribunal es suficiente.

«El empleador adopta las medidas para seguir garantizando el lugar más próximo posible», concluye la Sala.

El fallo, que confirma la sentencia de instancia, rechaza íntegramente la demanda del sindicato y avala la actuación del ente público. Toca seguir caminando, y si llegas tarde, volar.