Sufre artrodesis lumbar, pero sigue trabajando
Tribunales
Operado de columna y con dolor crónico pero apto para trabajar: el TSJ niega la incapacidad a un comercial
El tribunal considera que sus secuelas lumbares y neurológicas leves no limitan lo suficiente su trabajo en ventas de coches
Un director comercial de ventas de coches se ha quedado sin derecho a una incapacidad permanente pese a haber sido intervenido quirúrgicamente de la columna y sufrir dolor crónico. Así lo ha determinado el Tribunal Superior de Justicia de Baleares, que confirma la denegación de la prestación al considerar que el trabajador mantiene capacidad suficiente para ejercer su profesión habitual.
La resolución -a la que ha tenido acceso El Debate-, avala el criterio del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y del juzgado de instancia, que ya habían rechazado reconocer dicha incapacidad total. El afectado, un hombre nacido en 1978 y con una larga trayectoria en el sector comercial de automoción, alegaba que sus dolencias le impedían desempeñar con normalidad sus funciones, pero el tribunal no aprecia una limitación funcional de entidad suficiente. O dicho de otro modo: el trabajador «no presenta reducciones anatómicas o funcionales que disminuyan o anulen su capacidad laboral» y que su situación «conlleva la posibilidad de realizar su profesión».
El litigio arranca con una patología lumbar compleja. El trabajador fue diagnosticado de hernia discal en los niveles L4-L5 y L5-S1, con compresión más acusada en el lado derecho, además de estenosis e inestabilidad vertebral. Esta situación obligó a una intervención quirúrgica en diciembre de 2022 mediante una artrodesis lumbar —una técnica que fija las vértebras para estabilizar la columna—. La evolución posterior no estuvo exenta de complicaciones, ya que presentó un seroma (una acumulación de líquido) que requirió una reintervención apenas dos semanas después.
A pesar de la cirugía, el paciente continuó con secuelas. Entre ellas, una lumbalgia postquirúrgica tratada con gabapentina —un fármaco habitual en el manejo del dolor neuropático— y signos de lesión neurógena crónica de origen probablemente radicular, aunque de carácter leve. Los informes médicos también reflejan limitaciones funcionales, como la necesidad "de evitar posturas forzadas, la flexoextensión repetida del tronco, la carga de pesos o pasar mucho rato de pie, sentado o caminando. No puede, en definitiva, permanecer en la misma postura o acción mucho tiempo.
Ni la cirugía ni el dolor crónico bastan para justificar la incapacidad
Sin embargo, estos condicionantes no han sido suficientes para que la Justicia reconozca una incapacidad permanente. El Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI) ya concluyó en agosto de 2024 que las dolencias no comportaban una reducción anatómica o funcional que disminuyera de forma relevante la capacidad laboral del trabajador. En consecuencia, el INSS denegó la prestación, una decisión que fue posteriormente recurrida sin éxito.
El núcleo del debate judicial ha girado en torno a la compatibilidad entre las limitaciones médicas y las exigencias del puesto de trabajo. La sentencia considera que la profesión de director comercial no implica necesariamente esfuerzos físicos.
El tribunal recuerda que no basta con la existencia de una patología relevante o incluso de una intervención quirúrgica compleja para reconocer una incapacidad permanente. Es necesario que las secuelas tengan un impacto real y significativo en la capacidad laboral, algo que en este caso no ha quedado acreditado.
Además, la Sala destaca que los hechos probados fijados en la instancia no fueron modificados en el recurso, lo que limita el margen de revisión. A partir de esa base, concluye que las dolencias descritas permiten una «graduación» compatible con el trabajo habitual, sin alcanzar el umbral exigido por la legislación para declarar la incapacidad permanente.