Las protagonistas de este enigmático roboJMA

Apicultura pitiusa

El enigma de las abejas ibicencas: roban 11 colmenas del último linaje autóctono A1

La desaparición de decenas de miles de abejas en Portinatx golpea ocho años de trabajo para recuperar la histórica abeja ibicenca, prácticamente extinguida tras la llegada de colonias del exterior

Ha pasado ya un mes desde que la Asociación de Apicultores de Eivissa denunciara ante el Seprona y ante los Juzgados el robo de 11 colmenas y de 13 núcleos —colmenas pequeñas de iniciación— en la zona de Portinatx a mediados de abril. De momento, aún sigue el misterio sobre el autor o los autores de esa enigmática sustracción reciente, tal como confirma a El Debate el presidente de la citada asociación, Vicent Marí. Asimismo, corrobora que «el 99 por cien» de las abejas que fueron detraídas eran autóctonas.

Marí señala que si bien en 2024 habían sufrido ya el robo de algún módulo, ahora han sido víctimas de un asalto a gran escala. «Se han llevado toda la cría, toda la miel y todo el polen que había en los módulos que teníamos aquí», especifica.

Para ayudar a entender mejor el alcance de lo sucedido, Marí explica que, en general, una colmena está formada normalmente por un cuerpo de cría y por una o varias alzas. Otro dato que aporta es que, en temporada alta, la vida media de una abeja es de unos 25 días, mientras que la de una abeja reina es de entre tres y cinco años. «Una colmena muy poblada puede llegar a tener entre 40.000 y 60.000 abejas», añade a continuación. Seguidamente, indica que antes del robo había llegado a haber en Portinatx, en el municipio de Sant Joan de Labritja, «unos sesenta módulos».

Volver a empezar

En cuanto a las posibles motivaciones de los ladrones para cometer ese delito, nuestro interlocutor maneja dos hipótesis. «La primera hipótesis sería que se trata de una o más personas que quieren constituir un nuevo apiario autóctono, sustituyendo las abejas que tenían en su propio apiario por las que han robado, y la segunda hipótesis sería que esas personas actuaron con mala fe», resume.

Vicent Marí, presidente de la Asociación de Apicultores de EivissaJMA

Ahora mismo, sólo quedan en Portinatx cuatro colmenas vivas con muy poca población. En este contexto, Marí recuerda que había sido en junio de 2018 cuando habían puesto en marcha en Portinatx el proyecto de recuperación de la antigua abeja autóctona ibicenca. «Ocho años de trabajo, de sacrificios y de recursos económicos se vinieron abajo en unas pocas horas», lamenta con tristeza, para apostillar: «Sólo empezaremos a recuperar algo del nivel que teníamos hace un mes dentro de dos o tres años».

Por otra parte, y con independencia de ese suceso, Marí nos desvela a título meramente informativo que en Ibiza hay en estos momentos unas 3.800 colmenas, todas ellas domésticas, ya que no queda ninguna salvaje. Cabe recordar, en ese sentido, que una colmena doméstica es una estructura construida por apicultores y hecha habitualmente con cajas de madera para albergar una colonia de abejas, facilitando así su cuidado, su manejo y la producción de miel.

Breve historia

La Asociación de Apicultores de Eivissa se creó en 1989 y Marí es su presidente desde hace diez años. «Antes había sido ya vocal, tesorero y secretario de la entidad», detalla, para añadir con buen humor: «Nadie más quería ser presidente». En sus inicios, el objetivo principal de esta asociación era «la lucha conjunta contra el Varroa destructor, que es un parásito, en concreto un ácaro, que diezma las colonias de abejas».

Apiario: conjunto de varias colmenas en un mismo lugarJMA

En el caso de la isla pitiusa, aquel parásito llegó a acabar casi con todas las colonias que había hace cuatro décadas en ese territorio, lo que obligó a los apicultores ibicencos a comprar paquetes de abejas de fuera de Baleares de diversos linajes. Un efecto no deseado de esa decisión fue que «el linaje que había antiguamente en Ibiza, el mitocondrial A1, se disolvió casi por completo tras la adquisición de abejas del exterior».

«Con el tiempo, conseguimos mantener a raya al Varroa destructor, y así seguimos ahora, con tratamientos fitosanitarios anuales», afirma en relación a dicho ácaro. En la actualidad, el objetivo principal de la Asociación de Apicultores de Eivissa es ayudar a preservar el linaje mitocondrial A1, así como también «poner en valor» los productos generados por sus colmenas, como por ejemplo la miel, defender el producto local, apoyar la práctica apícola y difundir a nivel nacional e internacional su labor.

Cambio climático

A lo largo de la conversación, Marí se pronuncia también sobre una cuestión completamente distinta, la de las causas de la progresiva desaparición física de miles de abejas en España en estos últimos años. «Esto ocurre por un conjunto de razones, entre ellas que no hay tanta producción por colmena, que los costes de producción han aumentado, que la gente ha ido abandonando poco a poco la actividad o que las ventas han disminuido por la progresiva entrada de miel del extranjero», enumera. Aun así, nuestro país sigue siendo todavía hoy «el principal productor de miel de la Unión Europea» y cuenta con «el 16 por cien de las colmenas» que hay en el conjunto del Viejo Continente.

Marí, junto a uno de los módulosJMA

Estos dos últimos datos podrían cambiar quizás a peor dentro de un tiempo, «porque hay un uso indiscriminado de pesticidas y herbicidas, porque existe una gran mortalidad de abejas en invierno a causa del cambio climático y porque la avispa asiática invasora Vespa velutina se alimenta casi sólo de abejas». Pese a ello, «no hay motivos de preocupación a corto plazo, pues seguirá habiendo abejas, aunque la situación a medio y largo plazo no se ve tan halagüeña, por lo que hay que protegerlas a toda costa». Esa protección está plenamente justificada, «pues según la FAO, el 76 por cien de todo lo que se poliniza es gracias a las abejas».

En Ibiza hay ahora sólo cuatro apicultores profesionales, a los que habría que añadir ocho o nueve productores más que también venden miel. «Un apicultor profesional se dedica a este trabajo no sólo porque le gusta o porque ama la naturaleza, sino también desde una vertiente lucrativa», subraya.

Buenos consejos

Antes de concluir la entrevista, Marí nos da unos buenos consejos para procurar impedir la posible picadura de una abeja. «Una abeja melífera sólo ataca a una persona cuando esta ha invadido su límite de seguridad, si no, nunca irá a picar a esa persona», aclara. Asimismo, señala que si nosotros vamos por el campo y vemos un apiario, «tenemos que fijarnos hacia dónde está orientado y nunca pasar por delante de su deriva respecto a la piquera, o acceso a la colmena».

Por regla general, «las abejas nos suelen picar en la parte que tenemos más caliente en nuestro cuerpo, que es la cabeza». En caso de haber recibido finalmente esa posible picadura, lo más conveniente en primer lugar es «guardar la calma» y luego «extraer el aguijón con su bolsa» —donde se almacena la apitoxina— con suma cautela, para intentar evitar una posible hinchazón dolorosa e indeseada, o incluso tal vez un shock anafiláctico.

Una vez tomadas todas esas precauciones, seguramente resulte mucho más sencillo y fácil valorar en su justa medida el gran papel que históricamente han jugado las abejas para que la vida continúe para todos los seres vivos. Como dijo el escritor y filósofo francés Michel Onfray, «cada abeja lleva en sí el mecanismo del universo: cada una resume el secreto del mundo».