Imagen de archivo de un bufé de hotel

Imagen de archivo de un bufé de hotelGetty Images/iStockphoto

Una magdalena por cena y arena en el minibar: la odisea de una jurado que obligó a suspender su labor

La menorquina fue alojada en un hotel 'low cost', asignado por el Ministerio de Justicia, sin comida para su celiaquía y con su anonimato comprometido

El mediático juicio por homicidio que se celebró esta semana en Palma por el crimen en la Colònia de Sant Jordi ha perdido a una de las piezas de su tribunal popular por la cruda realidad del alojamiento low-cost asignado por el Ministerio de Justicia.

La mujer, que había viajado desde Menorca a Mallorca para cumplir con el deber de juzgar a un hombre que mató a su exsuegra, ha terminado siendo víctima de una logística deficiente. Según el escrito de queja que presentó el pasado martes, su estancia fue de todo menos un retiro para la reflexión judicial. Una habitación sucia, un servicio que se escudaba en la falta de personal ante la falta de mantenimiento y un minibar lleno de arena de playa.

Pero lo peor, según denunció, fue que sufrió una grave brecha en la seguridad y protección de datos. Lo supo al entrar al comedor del establecimiento, donde se encontró con una lista de huéspedes a la vista de todo el público; en ella figuraba su nombre y apellidos, y se especificaba claramente su condición de «jurado popular» y su número de habitación. Una exposición pública que choca frontalmente con la discreción que se requiere para los miembros de un tribunal que debe decidir sobre un caso de homicidio.

Se vulneró su anonimato

El punto de inflexión llegó con la alimentación. La mujer, que padece celiaquía, había avisado previamente de su condición. La respuesta del establecimiento el pasado lunes por la noche fue entregarle una cesta llena de magdalenas sin gluten y pan como única cena, ante la ausencia de opciones aptas en el bufé libre. No podía descansar ni alimentarse adecuadamente, según lamentó la afectada.

Ante esta circunstancia, el juez ha considerado que estas condiciones suponen una «grave dificultad» para que la mujer desempeñe su labor. Tras ser relevada el miércoles, la mujer ha podido regresar a Menorca. Su silla en el tribunal la ocupa un suplente que, tras haber presenciado todas las sesiones, fue quien participó finalmente en la redacción del veredicto sobre el hombre que mató a su exsuegra a patadas.

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