La exposición 'Arrels', de la artista visual alemana Katharin Grosse, en la Lonja de Palma.

EUROPA PRESS
27/5/2026

La exposición 'Arrels', de la artista visual alemana Katharin Grosse, en la Lonja de PalmaEUROPA PRESS

Arte contemporáneo

Esta es la gran joya del gótico mediterráneo que hoy deslumbra con las grandes exposiciones internacionales

Bajo las bóvedas de la Lonja de Palma, la luz mediterránea y la piedra del siglo XV envuelven hoy las grandes exposiciones de artistas como Miró, Jaume Plensa o Katharina Grosse

Cuando uno entra en la Lonja de Palma, la luz mediterránea se cuela por los grandes ventanales ojivales y el silencio solemne de una gran matriz gótica acoge al visitante. Uno se siente pequeño ante tanta inmensidad. Y es precisamente esa imponencia del edificio del maestro Guillem Sagrera la que llevó al Govern balear a convertir la Lonja, desde el primer día de la legislatura, en uno de los grandes espacios expositivos del arte contemporáneo en Europa. La idea era ambiciosa: abrir uno de los edificios más emblemáticos del gótico civil mediterráneo a creadores contemporáneos.

La última artista en asumir ese reto ha sido la alemana Katharina Grosse, que este miércoles inauguró «Arrels», probablemente una de las intervenciones más impactantes que ha vivido el edificio en los últimos años. Grosse ha llenado el espacio de manchas de color salvajes, enormes corrientes pictóricas que recorren el suelo y parecen expandirse como raíces o ríos de pintura dentro de la arquitectura gótica.

La instalación gira alrededor de un gran árbol. Hay rosas eléctricos, azules intensos, naranjas, verdes violentos. Todo parece moverse. La propia artista definió la obra como un trabajo efímero, influido por la luz y el espacio.

Mirall, de Jaume Plensa

Mirall, de Jaume Plensa

Antes de Katharina Grosse fue Jaume Plensa quien transformó el edificio con «Mirall», una de las exposiciones más soberbias que han pasado por Palma en mucho tiempo. Sus dos enormes cabezas suspendidas —«Invisible Laura» e «Invisible Rui Rui»— flotaban en mitad de la sala como si desafiaran la gravedad. Hechas con estructuras metálicas casi transparentes, las esculturas se enfrentaban una a otra en un diálogo mudo bajo las bóvedas góticas.

Con los dedos sobre los labios, las figuras pedían silencio al visitante. Las sombras de las esculturas se mezclaban con las columnas y durante unos segundos costaba distinguir dónde terminaba la obra y dónde empezaba el edificio.

Plensa entendió algo fundamental: en la Lonja no se puede competir contra la arquitectura. Hay que convivir con ella.

'Paysage Miró' en La Lonja

'Paysage Miró' en La Lonja

También Miró encontró ahí un lugar natural. La exposición «Paysage Miró», uno de los proyectos culturales más ambiciosos organizados en Baleares en los últimos años, convirtió Palma en un gran recorrido por el universo del artista catalán. Y una de las paradas más potentes estuvo precisamente dentro de la Lonja. Allí se instaló «La fuerza inicial», una selección de esculturas en bronce que condensaban toda la dimensión más primitiva, cósmica y orgánica de Miró. Pájaros lunares, maternidades, formas animales y figuras casi totémicas ocupaban el espacio gótico como si llevaran siglos ahí dentro.

Las pátinas oscuras de los bronces dialogaban con la piedra medieval de manera natural. Había algo profundamente mediterráneo en aquella mezcla entre el gótico civil mallorquín y el imaginario surrealista de Miró. Algo antiguo y contemporáneo al mismo tiempo.

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