El vehículo estaba aparcado en el parking del hospital de Son LlàtzerGetty Images

Un padre y un hijo que quemaron su coche para cobrar el seguro acaban condenados a un año de cárcel cada uno

El TSJIB revoca la absolución inicial y concluye que ambos planearon el incendio de un Volvo financiado tras acumular impagos y tratar de obtener hasta 55.000 euros de la aseguradora

La Justicia balear ha condenado a un padre y a su hijo por quemar su propio coche para intentar cobrar el seguro y solucionar los problemas económicos derivados de la financiación del vehículo. El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) considera probado que ambos actuaron de forma coordinada para incendiar un Volvo S60 y reclamar después una elevada indemnización a Mutua Madrileña.

La Sala de lo Civil y Penal del TSJIB revoca de este modo parcialmente la sentencia de la Audiencia Provincial de Palma, que en diciembre de 2025 había absuelto a los acusados al considerar que no existían pruebas suficientes para atribuirles el incendio.

Ahora, el alto tribunal balear condena tanto al padre como al hijo a un año de prisión y a una multa de seis meses con una cuota diaria de 10 euros por tentativa de estafa agravada y simulación de delito.

Impagos e incendio

Según la sentencia, el vehículo había sido adquirido en agosto de 2020 mediante financiación por más de 37.000 euros. Aunque el coche figuraba oficialmente a nombre del hijo, era el padre quien realmente lo utilizaba y quien afrontaba los pagos. El problema llegó cuando comenzaron los impagos de las cuotas del préstamo. De hecho, el banco ya había reclamado varias mensualidades pendientes antes del incendio.

La resolución judicial destaca además un episodio ocurrido apenas tres días antes del fuego. El padre acudió al concesionario Volvo para intentar devolver el vehículo y discutió con un comercial después de que no aceptaran la operación ni le facilitaran un coche de sustitución.

El 14 de enero de 2021, el coche apareció completamente calcinado en el aparcamiento del hospital Son Llàtzer de Palma. Las cámaras de seguridad grabaron a una persona acercándose directamente al vehículo, abrirlo con mando a distancia y provocar una explosión utilizando sustancias inflamables.

La clave del caso estuvo en la prueba pericial practicada durante el recurso ante el TSJIB. Los expertos concluyeron que era extremadamente difícil clonar el mando de ese modelo de coche, por lo que el incendio solo podía haberse cometido utilizando una de las llaves que estaban en poder de los acusados.

Para el tribunal, todas las circunstancias encajan en un plan previamente preparado. La Sala considera acreditado que el hijo fue quien incendió el vehículo y que el padre colaboró dejando el coche en el hospital y participando posteriormente en la reclamación ante la aseguradora.

Tras el incendio, ambos reclamaron a su aseguradora un vehículo nuevo o una compensación de hasta 55.000 euros, muy por encima del valor real del automóvil siniestrado. La sentencia sostiene que el objetivo era obtener fraudulentamente el dinero del seguro para librarse de las dificultades económicas derivadas del préstamo del coche.