John, Deborah y Joan, una de las familias que poseen un apartamento en el edificio
Sucesos en Mallorca
Magaluf despierta conmocionada tras el incendio mortal: «Parecían disparos, pensábamos que era un atentado»
Vecinos del edificio Trianon, un bloque de 37 pisos, asimilan en pijama y entre cenizas la pérdida de dos de sus inquilinos atrapados por el efecto 'chimenea'
«Dormíamos, era muy pronto y empezamos a escuchar como disparos contra las ventanas». Así describe John los instantes previos a la tragedia que ha sacudido Magaluf y Mallorca en general. El incendio declarado de madrugada en el edificio Trianon se ha cobrado la vida de dos personas, ha dejado un herido crítico y varios afectados de diversa consideración, además de sembrar el miedo entre los residentes de un inmueble que, en cuestión de minutos, se convirtió en una trampa de humo y llamas.
John vive apenas dos plantas por debajo del apartamento donde, según las primeras hipótesis, se originó el fuego a causa de un posible cortocircuito en un frigorífico. Lo que le despertó no fue el olor a humo ni las sirenas de los servicios de emergencia. Fue un estruendo. «De repente, todo era ruido ensordecedor. De verdad que parecía un atentado o un grupo vandálico gigante», relata todavía conmocionado mientras observa los daños causados por el incendio.
La calle estaba ayer atestada de efectivos, medios y curiosos
Su mujer, Joan, y su hija Deborah habían llegado a Mallorca para disfrutar de unos días de descanso en su apartamento de vacaciones. Nunca imaginaron que acabarían huyendo de él en plena madrugada. «Venimos de vez en cuando a pasar unos días aquí. ¡Vaya vacaciones estas!», comentan aún con el susto reflejado en el rostro. A pesar de todo, se consideran afortunadas. «Gracias a Dios hemos salido con vida». Los tres recuerdan una secuencia de acontecimientos tan rápida como aterradora. «Todo ocurrió demasiado deprisa. Primero la lluvia de 'perdigonazos', cascotes por todo, el ruido, los gritos y el humo. Saltamos a un patio lateral que tenemos. Allí había más gente intentando ponerse a salvo», explica John.
La escena se repetía en distintos puntos del edificio. Vecinos saliendo precipitadamente de sus viviendas, algunos todavía en pijama, mientras el fuego avanzaba por el inmueble. El presidente de la comunidad, Shein, pasó la mañana recorriendo el perímetro junto a su perrita Bimba, tratando de mantener informados a los vecinos sobre la evolución de la situación. Intentaba responder a la incertidumbre de quienes no sabían cuándo podrían volver a entrar en sus casas. «Nos dicen que en dos horas, luego que no lo saben», se lamenta otro de los vecinos, «pero no estamos para quejarnos, la verdad».
Algunos de los vecinos desalojados
El edificio Trianon cuenta con 37 apartamentos. Aproximadamente la mitad están ocupados durante todo el año, aunque en estas fechas la población aumenta debido al inicio de la temporada turística. «Empieza la temporada y se nota. Había más gente que otras veces», explican varios vecinos.
La hora en la que se produjo el incendio también resultó determinante. Las llamas comenzaron entre las 5.30 y las 6.00 de la madrugada, cuando la mayoría de los residentes dormían. «Quizás a otra hora mucha gente habría estado trabajando o fuera de casa. Nos pilló a todos durmiendo», comenta uno de los afectados.
Bomberos, policía y guardias civiles estuvieron todo este jueves en la escena de la tragedia
Según relatan quienes presenciaron la evolución del fuego, las llamas avanzaron con una rapidez extraordinaria por el edificio. «Fue todo muy intenso y rápido. El fuego hizo efecto chimenea. Se inició abajo, pero rápidamente escaló hasta la última planta», explica Shein.
Precisamente en la novena planta, la más alta del inmueble, vivían las dos víctimas mortales. Un ciudadano argentino de 58 años y una mujer británica de edad avanzada perdieron la vida intentando escapar. «Conocíamos al hombre fallecido. Coincidíamos muchas veces por aquí. No te crees que puedan pasar estas cosas y menos de esta forma», lamentan Joan y Deborah. Otro vecino describe con emoción los últimos momentos de las víctimas. «Quisieron salir y cogieron la escalera. Ahí quedaron atrapados».
El drama también fue percibido desde los edificios cercanos. Dos jóvenes residentes en el bloque contiguo reconocen que inicialmente confundieron los gritos con el ambiente habitual de la zona. «Pensábamos que era gente de fiesta o algún exceso de la noche», explican. Pero pronto comprendieron que se trataba de algo mucho más grave.
«Los gritos eran desgarradores. Entre sueños los asociabas a la fiesta, pero enseguida te dabas cuenta de que aquello era miedo y dolor».
La tragedia movilizó un amplio dispositivo de emergencia formado por bomberos, Guardia Civil, Policía Local y servicios sanitarios. Gracias a su rápida actuación, se logró evacuar a numerosos residentes y evitar consecuencias aún más graves.
La principal hipótesis para explicar el incendio es un cortocircuito en un frigorífico. El inquilino intentó apagarlo en un primer momento con el extintor del edificio, luego con cubos de agua. No lo consiguió; su casa ya estaba atestada de humo y tuvo que abandonarla a la carrera. «No hacía más que pedirnos perdón», recuerda Eduardo, otro de los vecinos. «Me decía ¡lo he intentado, he hecho todo lo que podía, pero no se apagaba!'» Este viernes continúa el duelo decretado en el municipio, aún conmocionado.